La contrastante visión del habitante

Hace unos meses escribía mi primer entrada en el blog con la emoción de haber llegado a ese nuevo mundo para mi, a uno de los países más desarrollados del planeta, embelezado por las luces de la aventura, el encanto de lo nuevo, con la emoción de no caer en lo que estaba viviendo, en lo que tenía a mi alrededor.
Entre los primeros párrafos que escribí, destaque la impresión que me había llevado en esos primeros dias de la gente, del ciudadano promedio con el que me habia cruzado hasta esos momentos, recuerdo claramente hablar de la calidez, de la gentileza...

Han pasado dos meses desde esa llegada, de ese encandilamiento, y no por creerme importante, sino por aceptar la realidad, en este tiempo he dejado de ser el turista que miraba todo embelezado, para ser un habitante más de esta ciudad, y como siempre, cuando uno pasa a ser habitante, cambia el color de rosa de las cosas que lo rodean, porque uno comienza a cruzarse a diario con barreras o costumbres, o actitudes que al verse a diario repetidas veces, lo hacen entrar a uno en razón.

Con el tiempo puedo decir que poco a poco empecé a conocer más la sociedad alemana, sin interactuar demasiado con ellos ya que el círculo en el que me muevo es bastante latino por cierto, pero es ahí donde, con el paso de los dias uno va aprendiendo por qué tenemos el estereotipo del alemán robótico, frio, esquematizado.

Lejos de considerarlo por falta de educación o gentileza, estimo que es la forma en que uno es criado, en las cosumbres que uno recibe de sus familias, de ahi sale la forma de ser que llevamos luego en la vida. Poco a poco uno se va dando cuenta de la diferencia de cultura y de la diferencia de costumbres, de la necesidad que marcar distancia que tiene esta sociedad, del trato muchas veces frio, del saludo "de lejos y con la mano", de la falta de un abrazo cuando uno se cruza con un amigo o conocido.

Y es asi donde choca la formación que tenemos, la formación social que tenemos, con la forma de ser y costumbres tan diferentes por estos lados. Como siempre hay excepciones desde luego y está repleto de alemanes muy piolas, muy dados, hasta con actitudes muy "argentas" se podría decir. También están aquellos que son conscientes del estereotipo que se tiene de ellos y suelen hasta decir "pero yo no soy como los demás alemanes".

No está para nada bien generalizar desde ya, eso está claro y es más que claro que uno se cruza con gente de todo tipo y con actitudes y reacciones muy variadas, pero son ejemplo de esas cuestiones que a uno no le terminan de cuadrar por ejemplo el ver que un muchacho que hace un viaje en un tren durante horas charlando con una chica, quien pareciera ser novia? prima? amiga? compañera? y luego al momento de bajar, el muy campante caminando por las escaleras al lado de ella y la mujer cargando un bolsón enorme que era más grande que ella, mientras que el muchacho como si nada pasara.

Puedo citar otro ejemplo de esas situaciones que lo dejan a uno mal descolocado, como ser la que se dio en la cantina del trabajo, lugar en donde almuerzo a diario, y cuando bajé una mañana a comprar unas bretzel, atiné a comprar 4 pero cuando rompi el chanchito, me faltaba un centavo para poder llevarme las 4 que tenia ya embolsadas. Hice todos los gestos posibles para indicar que no tenía mas, puse la cara de lástima típica del que pide "por favor, dejame llevarmelas y al mediodia te lo devuelvo", pero ante la inmutabilidad de la señora de la caja, no me quedó más opción que decirle: "que sean tres entonces".
Desde luego también está repleto de personas con mentalidad retrógrada, como en todos lados insisto, que aspiran a ser ellos y solo ellos, pensando en la necesidad de hacer sentir la diferencia, de sentir la superioridad, de querer quedarse solos en el mundo, o vaya uno a saber si con el mundo. De esos hay en todos lados, pero teniendo en cuenta la nefasta historia que tiene este país respecto a ese sensible tema, es de destacar que muchos en el fondo pueden hasta desear ese destino de superioridad, pero lamentablemente para ellos esa etapa se acabó de la peor manera, y como no les queda alternativa, buscan descargar su bronca con el mundo de alguna manera.
Y si, es asi, en ese sentido, no hay mejor lugar que la propia casa, las propias costumbres, los amigos, la familia, y el asado y el mate para cerrar un domingo soleado de primavera. Pero aquí no hay asado, no hay mate, pero por suerte hay algunos amigos y otros tantos que formarán parte de la aventura europea y dejarán su huella marcada en la memoria, en las fotos y en las anécdotas.

Con ellos optamos por visitar uno de los festivales populares (Volksfest) que tiene lugar en estos días por Stuttgart, es el festival de la primavera (Frühlingsfest), atracción por excelencia en un día netamente primaveral, donde se puede decir que, finalmente, el sol apareció, y por ahora, las cenizas no molestan.

El festival vendría a ser lo que nosotros llamaríamos una kermese, muchos puestos de juegos, de comidas típicas, de dulces y grandes tiendas y carpas especialmente preparadas para...se imagínan? Si, para beber cerveza en jarrones de litro. Con un escenario al final del salón, un centenar de mesas preparadas para beber y comer se disponen en marco de vestimentas típicas y Volksmuzik que por momentos cambiar para devenir en lambadas (si, eso mismo!), macarenas y hacerejes con ritmo latino que contrasta con la escenografía.
Así, sin mate de por medio, sino con cerveza, es como se pasan las horas, se reunen los amigos, los individuos y grupos socializan, se descontracturan, rompen el hielo, salen fuera de la estructura, y siendo las 16hs se los puede ver parados arriba de unos bancos bailando, en "su propia fiesta" personal, adolescentes, mayores, incluso ancianos, todos con su Maß en la mano...y si así se descontracturan por la tarde, se pueden dar una idea de lo que sería a la hora de cierre, allá por las 24hs, considerando que la cita comienza temprano por la mañana y dispone de todas las comodidades para que cualquier ciudadano se siente y embriague a más no poder para ahogar sus penas, o más bien, dejar salir su alegría interior, que muchas veces, sin ese condimento, pareciera esconderse bajo el manto de la estructura y el sistema.


2 comentarios:

  1. faaaaaaaaa q porron! es para compartir? jajaja creo q aca ni los dos juntos terminariamos un vaso asi de quilmes o alguna otra jaja.
    Con lo de la kermese me imagine a Homero! :P
    No tomes demasiado!
    Besote!

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  2. que cervezota!

    pd: se soluciono el LogInterceptor

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