Basel, a orillas del Rhin

Luego de dos dias en Strassbourg, el destino que seguia era Basel, alli en Suiza, en el límite de Francia y Alemania, atravesada por el Rhin.

El viaje, en transporte férreo cambio su ruta sobre la marcha considerando que era complicado arriesgarse a cruzar a Alemania y no conseguir donde adquirir los tickets provinciales, por lo cual, optamos por adquirir su par pero del lado francés. Unos pesos más que nos depositaron luego de un rapido viaje de solo hora y veinte minutos, en Basel, luego de cruzar la provincia de Alsace pasando por ciudades como Colmar y Mulhouse, que aprendimos se pronuncia "muluse".


Al llegar a destino, hubo un particular recibimiento, dado que como el país que contiene las cuentas más abultadas y secretas del mundo no pertenece a la Unión Europea, pese a que está sumamente hermandado con ella, entonces hubo que cruzar migraciones, donde sufrimos la clásica "portación de cara" y a nuestro amigo mexicano lo frenaron para solicitarle papeles, y a nosotros a la par ya que veníamos con él y "no sabian que podía llegar a estar tramando". Un detalle que no duró más de veinte segundos, pero indigna saber que solo lo pararon a él, y a nosotros nos hicieron esperar que le revisaran su pasaporte por el solo hecho de venir caminando a su par. Será parte del proceso de integración mundial?

Superado esto, siendo domingo de Pascua nos trasladamos por la estación Basel SBB viendo que habia mucho movimiento a comparación con lo que sucede un domingo cualquiera en Stuttgart, incluso habia comercios abiertos y hasta un mercadito repleto de gente.

Nos ubicamos en el YCMA hostel (para los que no saben, es la Asociación Cristiana de Jóvenes) que habia sido lo más barato que encontramos. Y asi y todo nos costaba 10€ más por noche que en Strassbourg. El lugar estaba impecable, y nos recibieron con una biblia en la habitación (sic).

Las caminatas no se hicieron esperar, lo que primero llama la atención es la cantidad de tranvías que circulan por la ciudad, la mayoria de ellos modelos antiguos mantenidos a la perfección. Por tanto el cableado aereo correspondiente a este medio de transporte hace que la mayoria de las veces que uno levante la vista, se encuentre con un cable complicando una buena foto.

Casi la totalida de la ciudad es unida por este medio de transporte, que tiene la particularidad de no ser muy ràpido debido a la cantidad que circulan y a lo pequeño de las calles, pero si efectivo y muy ruidoso, a la vez que nos resultaba peligroso saber que por medio de la maraña de vias que uno encontraba en la calle al frente de la estación central, la gente pasaba caminando a la par de la circulación de estas criaturas metálicas.

La recorrida obligada nos llevó al centro, donde hay un matiz interesante de viejas edificaciones refaccionadas, y otros tantas luces de las grandes ciudades hicieron que el fin de semana se plagara de turistas.

Los atractivos pincipales son las costas del Rhin que tienen una hermosa vista, los edificios más antiguos que rodean a la Catedral de Munster y datan de la edad media, así como la gran cantidad de iglesias que secundan la catedral. Se halla la Universidad más antigua de Suiza, con unos 500 años de antigüedad. Tambien pueden encontrarse entremezcladas en la ciudad la presencia de antiguas fortificaciones, como las antiguas puertas de la ciudad situadas en los tres puntos cardinales, y el viejo Mittlere Brücke, que era la puerta de acceso desde el otro lado del Rhin. Asimismo, hay gran influencia de la cultura romana sobre la ciudad, y a unos pocos kilomentros se pueden hallar ruinas Augusta Raurica.
Actualmente la ciudad se explaya sobre ambas costas del rio, la circulación está articulada por tres o cuatro puentes, incluido el Mittlere Brucke. En la costa opuesta al casco histórico, se encuentran los edificios más modernos, el teatro, el centro municipal y varias edificaciones bancarias asi como deportivas.

Entre las cosas curiosas que uno puede destacar de la visita a Basel, primero que nada, es la novedad de tener que hacer mentalmente cuentas para manejarse con el cambio, dado que alli funciona el Franco Suizo, que equivale algo asi como 1.35€, pero eso no significa que sea más barato viajar, sino todo lo contrario. Con cambio favorable y todo, el costo de las cosas es altísimo, llegamos a pagar 10€ un menu McDonalds, casi el doble de lo que pagamos en Francia.

Luego otra curiosidad fue que nos encontramos con dos milongas, si, de Tango, habia gente bailando tango en dos salones diferentes de la ciudad, y nos encontramos con avisos de que el viernes habia tocado Tanghetto, el sábado otra orquesta de Buenos Aires y a la noche de ese dia domingo, habria otro espectáculo. Leyendo los folletos nos enteramos que los dias previos habia sido el Festival Internacional de Tango en Basel. Muy grata sorpresa y se pone la piel de gallina al escuchar el ritmo del 2x4, pese a que uno no le haga honor a la patria sabiendolo bailar..

Cuando quisimos darnos cuenta, ya habiamos recorrido toda la ciudad y estabamos cayendo de sueño, aunque todavia nos quedaba casi un dia más por delante, el cual arrancó con una renovada vuelta a la ciudad y con el aprovechamiento de los pases libres de transporte que teníamos, que los usamos para pasear un rato en tranvia y decidir finalmente, tomarnos un tren de regreso unas horas antes ya que no sabíamos ya qué más hacer (pensar que en el hostel había unos españoles que iban a estar 6 dias en Basel!).

El regreso lo emprendimos con tren alemán, a través de sus tickets grupales, tomamos un tren Regional de dos pisos para llegar a Karlsruhe con un gap de dos horas y media para aprovechar la luz del dia antes de tomar un tren que nos deje a un horario prudencial en nuestro "hogar".

Karlsruhe es una ciudad alemana situada al oeste, casi al límite con Francia, hermosa y pintoresca ciudad con su castillo típico (muy similar al de Ludwigsburg) rodeado de un enorme parque, o jardín, donde los visitantes pasan el dia, hacen deportes, pasean o bien, tomarían mate si fueran argentinos, pero ellos se lo pierden.

No tuvimos tiempo para mucho más en la ciudad, solo para destacar que los colores de la misma son aurirojos lo cual hacía juego con mi casaca españolista la cual por primera vez, ya que el clima lo permitió, pude lucir orgulloso por tierras extranjeras.

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