London Calling

lunes, 11 de noviembre de 2019
Es el título de una mítica canción de The Clash, un fiel reflejo de lo que es la cultura musical de la ciudad, el espíritu (que seguramente mi amigo Langalay me sabría describir con mucho más precisas palabras).

En el tiempo que llevo en esta ciudad me sigo preguntando cómo ha ocurrido esto? Me encuentro viviendo en una de las ciudades más importantes del mundo, aún así, una de las que jamás habría imaginado, no estaba siquiera en mis planes.

Soy de la idea que a veces las cosas que se dan en la vida hay que tomarlas cuando aparecen las oportunidades, incluso cuando no te las esperas y no cierran del todo.

Me dejé llevar por la ocasión y acepté el desafío de embeberme en una ciudad que había visitado en modo turista hace casi diez años, y un día, casi sin darme cuenta, amanecí en la no tan gris Londres.

Antecedentes en la ciudad

Aquí el relato de mi primera visita a Londres

Repasando aquel post, me sorprendí al leer el comentario de mi amigo Rodrigo reflejando algo muy certero: en Londres hay tanta gente de tantos lados que es muy difícil dar con la cultura propia del sitio. A estas alturas todo está mezclado, como en tantas otras ciudades, pero pareciera que aquí es aún más marcado.

Mi respuesta en aquel entonces, como se puede ver en el comentario, afirma que que uno no conoce un lugar sino hasta que vive en él, y eso es algo difícil, sin dudas, no tenemos la oportunidad de vivir, mamar cada lugar en el que vivimos, muchos siquiera podemos decir que nos mudamos de barrio, u otros con orgullo simplemente se enorgullecen al decir "vivi en este lugar toda la vida", ya sea por la no necesidad de irse o simplemente por no haber podido.

Al respecto, allá lejos y hace tiempo también escribí un post al que titulé La contrastante visión del habitante en el cual hablaba de lo diferente que es ver un sitio en modo turista que estar allí.

Aquí el post sobre la vision del habitante

Sigo pensando de la misma manera, un lugar se lo conoce viviendo en él. No existe siquiera la proximidad del "vive tal lugar como si fueras un local" cuando viajas apenas una semana sin responsabilidades, te levantas a cualquier hora y no tienes horarios.

Cambia la percepción notablemente cuando la rutina te envuelve y te reclama, te exige que sigas adelante para poder mantenerte. Así que intentaré en los párrafos siguientes darles mi parecer sobre este tópico.

Primera impresión

Sin más preludios, aquí me encuentro viviendo una experiencia que emergió casi de la noche a la mañana, o más bien de una semana para la otra, en Londres.

El motivo de mi estadía es meramente profesional. No estaba en mis planes mudarme aquí, ni siquiera me lo había planteado, y cuando comencé a compartir con amigos que estaba en estos lados, lo primero que recibí eran frases del estilo "como te envidio" o "la mejor ciudad del mundo para vivir" o "mi sueño es vivir en Londres".

Entonces, me percaté que todos ellos maman la ciudad tras haber leído o visto sobre ella o, los mas suertudos, han podido visitarla por unos días.

Pues bien amig@s mí@s, la cosa es que como en todos lados, Londres muchas facetas,  definitivamente para el turista, que los hay y a montones, ofrece una fascinante realidad, que contraste un poco con la del habitante que ha de ir y trasladarse a diario para llevar el pan a la mesa.

Antes que te empieces a despotricar, quiero dejar en claro que con esto no quiero decir ni que es mala ni que es buena. 

Londres es una de las ciudades más importantes del mundo, capital del mundo financiero, aquí hay millones por las calles y se nota el poder adquisitivo, el Reino es poderoso, y su gente tiene muy arraigada la identidad británica. Pero también hay mucha gente fuera del sistema, debido a los altísimos costos que implica mantenerse en esta ciudad.

Voy a tratar de dar datos más precisos, números, para que comprendan a lo que me refiero.
Aquí viven más de 8 millones de personas, bastantes más que en Barcelona, Madrid y roza lo que hay allá abajo en Buenos Aires. Muchos de estos habitantes se mueven a diario a horas pico entre sus localidades remotas, a la "city", el microcentro, el núcleo del mundo financiero y comercial del Reino.

Para los que venimos de una mega metrópolis como Buenos Aires no parece raro lo que digo, si estás acostumbrado a ir y venir al centro, esto no es muy diferente al lio que vivirías para viajar a tu oficina en micro centro. Seguramente medios de transporte sean más modernos acá, pero creeme que vienen colapsados en esas horas. 

La gran diferencia entre Londres y Buenos Aires es ese sentido, es que el transporte está muy organizado pero está al límite pese a contar con una red super amplia con variedad que van desde Bus, Overground, DLR, Tren de cercanías, Underground, Taxi, Uber y Bicicletas. Les aseguro que se viaja apretado, incomodo y mal. El tráfico es caótico, pero propiamente por la cantidad de gente que hay.

Me pueden preguntar por qué comparo a Londres con Buenos Aires si allá abajo estamos en el quinto infierno en tantos aspectos. Pues estoy comparando a modo metrópolis, creo que son tan parecidas que sorprendería a muchos.

Como tal metrópolis, ambas tienen una gran y enorme diversidad cultural, de espectáculos, gastronomía aunque desde luego Londres le pasa el trapo a la Reina del Plata en la cantidad de oportunidades que ofrece y en las latitudes de las cuales se acercan a ella quienes hoy la habitan.

Muchos mamaron de Londres, Manchester y Liverpool la cultura musical, no hay dudas que en ese sentido, tiene mucho para dar. La movida cultural y  underground es extrema, siempre aparece algo para ver o hacer en ese sentido y se encuentra uno ante una banda que tal vez años más tarde explota en los charts, se cruza con clubes míticos donde tocaron bandas como The Clash, o antros donde el techno comenzó a emerger de los submundos. Se cruza con obras de teatro legendarias y con museos que debieran ser de visita obligatoria para todos los habitantes del mundo.

Londres es eso: ir y venir, gente posh, gente out, underground, punk, techno, drogas, delincuentes, inmigrantes de todos lados, realeza, coches que valen más que tu casa, transporte caro, días mutantes, y comida con todo tipo de colores que viene de cualquier lado menos del propio reino.

Y mi intención en todo este lío es mostrarte algo de esa otra cara.

Ritmo citadino

Por diversos motivos ajenos al relato, solo voy a decir que desde que llegué estuve por 4 barrios diferentes, bastante distantes uno de otro, lo cual me permitió captar bastante del feeling de la ciudad.

Comencé unos dias en West Northwood, luego fuimos unos días al "under" cerca de Ladywell en Lewisham, un suburbio algo mas picante si se quiere y se notaba en el ambiente. Pasamos a West Brompton, bastante bien, el barrio de lujo, a pasitos de Stamford Bride una de las zonas más caras de Londres. En última instancia, estoy explorando los confines de Southwark, más precisamente en Bermondsey donde espero quedarme al menos unos meses más.

El primer día para ir a la oficina en Farringdon, pleno centro, salimos con tiempo, llegamos a la estación de Tulse Hill a tomar el tren, el andén estaba vacío. Genial, hasta tomamos un café ahi mismo.

A medida que se acercaba el siguiente tren, el andén se iba super poblando y cuando llegó la hora de acceder a alguno de los 12 vagones, hubo que correr por las puertas porque no cabíamos en ninguna.

Viajando apretado esa mañana, la siguiente, y la siguiente hasta ir encontrándole la vuelta al horario. Tuve que desempolvar todos mis recursos y recuerdos de la jungla porteña para poder tratar de sobrellevar esa situación.

En la primera semana, recuerdo haber quedado con un amigo argentino que vive por aquí, encontrarme a la salida del trabajo, en las afueras de camino a casa, y al momento de entrar al metro había una horda de gente haciendo cola, no cabía un alfiler, el underground estaba cerrado por algún motivo, y la gente seguía llegando y agolpándose en la puerta, como zombies, uno detrás de otro, seguían llegando y no se movían. Noté que me estaba dando una especie de ataque de pánico por la cantidad de gente que se iba amontonando. La misma escena había visto por la mañana y la evite saliendo de la estación y buscando otro camino, saliendo a la fuerza entre la gente que seguía llegando y amontonandose. 

Por las calles, la gente va a un ritmo superlativo. Apretados en el metro, sacan un kindle y se ponen a leer (quién puede concentrarse así?). En la calle mirando el teléfono te atropellan, se amontonan, si te descuidas, en el metro si ven un hueco saltan y se meten apretados como sardinas, tienen una habilidad contorsionista incorporada que les habilita acomodarse en posiciones increíbles.

Se dice que a los londinenses les gusta hacer cola, y tiene sentido, donde vayas hay cola de gente en la ciudad, los imagino resignados en ese sentido.

Caminan rápido. Comen rápido. Beben rápido. Hacen todo de parado, o caminando. En eso no puedo dejar de admirarlos, no comparto el ritmo, pero, es admirable.

Transporte

Como ya creo haber dejado claro, el transporte a hora pico colapsa. Los primeros días no entendía por qué los compañeros de trabajo me decían que no les gustaba viajar en el Underground.

La primera mañana desde Bermondsey, me paré frente a la marca de "puerta del vagón" que hay en las estaciones, previo hacer cola, porque la gente se posa correctamente haciendo cola a los costados para que los que están dentro puedan salir, mientras que cuando para el tren, hay un empleado que grita por los altoparlantes que entren rápido y que atrás de ese viene otro tren (lo que no dice es que seguramente venga igual de ensardinado).

No lograba hacer el hueco para entrar, por lo que debí dejar pasar 5 o 6 trenes hasta que dije "basta" y salté como pude en un hueco que encontré y al momento de cerrarse las puertas, logré girar mi cuello para que no me golpee. Por suerte mi trayecto es de solo una estación para conmutar.

Los días subsiguientes, me acerque 5 o 10 minutos antes a la estación, no voy a decir que viajo de lujo, pero al menos puedo subirme al primer tren.

Esta situación fomenta que muchos opten por ir corriendo al trabajo, o bien en bicicleta. En el centro se va a ver manadas de ciclistas de todas las variedades, algunos con maquinas super profesionales, otros con bicicletas sencillas plegables (porque no las pueden llevar en el tren si no son plegables) escurriéndose entre los autobuses de dos pisos y un tráfico bastante voraz.

Por otro lado, aparecen personajes corriendo con la mochila puesta, pantalones y remeras cortas, lo cual entiendo que lo que hacen es ganar tiempo y hacer ejercicio, pero, la mochila a veces con la computadora, y abajo de la lluvia, creo que me faltan un par de escalones para llegar a ser tan pro.

El clima es lo de menos

Muchos pueden decirte que en Londres llueve siempre. No es así, hoy me he pasado el día disfrutando de un sol brillante y hermoso, que no mitiga el frío pero que da gusto.

Pero también puede ser que llueva, esporádicamente durante varios períodos del día, que salga el sol en otros, que amanezca soleado y se ponga negro al mediodía, para ponerse soleado de nuevo al atardecer y regalarte unas vistas propias de instagram (claro, porque es lo que está de moda no?).

Pero también, como ayer, puede que amanezca gris, negro, con nubes bajas, bajísimas, y no deje de llover un momento en todo el día. Por suerte, es lluvia fina, garúa, por momentos mas leve, por momentos mas intensa, que permite salir sin paraguas. Sigo manteniendo la marca: llevo 5 años en Europa y no he comprado paraguas!

Mantengo firme mi opinión de que no hace frío, solo hay la ropa inapropiada.
A veces llueve con sol

De todo, por aquí y por allá

Si hay algo que tiene esta ciudad es variedad. Hay tanta gente, de tantos lados, que es muy fácil encontrar lo que uno necesita.

Comida

La ciudad tiene cientos de locales de comida de todas partes del mundo, con lo cual si no te gusta algo, lo encontraras en otro. Es cuestión de buscar. 

En cuanto a la gastronomía, es mundialmente sabido que los ingleses no se caracterizan por tener grandes platos, pero todo esto se complementa con una enorme variedad de platos provistos por los extranjeros que populan las calles y dotan a la ciudad de sabores. Comidas a base de arroz especiado, curry de todas las variedades procedentes de las viejas colonias inglesas en Asia son hoy por hoy el común denominador, casi que superan al afamado Fish & Chips inglés.

Ante mi pregunta de comida típica inglesa, desde luego el anteriormente mencionado apareció primero, y mencionaron el Cornish Pasty que básicamente es una gran empanada. 

También existen variantes de steaks y barbacoas, que no distan mucho de lo que ya conocemos de otros países pero al menos le dota de algo de carne a la dieta.

Y si carne es lo que quieren, no les va a faltar la cocina argentina, aquí ya he tenido ocasión de visitar La Patagonia, un bodegón argentino llevado adelante por un parrillero cordobés hincha de Belgrano de Córdoba, su mujer del barrio de Flores, que vivía en Eva Perón y Varela antes de venirse para estos lados. También me encontré con una parrilla al paso llevada por un parrillero de Villa Urquiza en el Lether Lane Market, uno de los tantos mercados que hay por la zona de Farringdon al mediodía, donde los trabajadores de las oficinas se agolpan a comer.

Otro detalle que destaca en la ciudad es que pululan estos tipos de mercados que parecen ser alternativos, pero de improvisados tienen poco. Aparecen lugares muy pintorescos en medio de manzanas en lo que tal vez fué un terreno baldío o una ex fabrica que se remodeló y reconvirtió en un lugar de ocio, comidas raras, terminación pulida y como siempre, cerveza.

Cultura

Admito que parte de la cultura es la comida, pero también existe una diversidad de eventos relacionados a cada colectividad embebida en la ciudad.

Gran cantidad de espectáculos teatrales, es uno de los platos fuertes de la ciudad, sumado a la gran cantidad de recitales y conciertos que se suceden uno detrás de otro.

Hay barriadas con su encanto con sus eventos, muchos seccionados por el origen de los residentes. Brixton, Campden Town, Nothing Hill cada uno tiene un origen tradicional y su antecedente musical, que se ve afectado por la oleada bohemia y consecuente gentrificación y explosión turística por su cercanía con la city.

Además como si fuera poco, uno de los beneficios al visitante de Londres es que todos sus museos son gratuitos, algo realmente impagable a estas alturas con los precios que se manejan en la ciudad. Aquí les dejo una lista (no necesariamente es la definitiva pero es una buena punta de que se pueden pasar una vida recorriéndolos).

Deportes

No esperen que siendo Inglaterra donde nació el fútbol, hable de otra cosa.

Tiene una de las federaciones y ligas más organizadas del mundo con mayor cantidad de clubes compitiendo. En la ciudad capital existen tantos equipos y estadios, casi como en Buenos Aires, solo que estos no tienen alambradas y no se caen tristemente a pedazos, lo cual le quita ese encanto que tiene nuestro precario fútbol de ascenso.

Es cuestión de elegir una fecha y encontrar algún partido, si no se es muy pretencioso con el equipo a ver, seguro hay opciones.

Al momento de escribir, tenemos todos estos equipos en la Premier League: Arsenal, Tottenham, Chelsea, Crystal Palace, West Ham (que juega en el London Stadium que se hizo para las olimpíadas). 

Mientras que en la Championship, la segunda division inglesa, tenemos a mano: Queens Park Rangers, Brentford, Fulham (en lo que es uno de los estadios más caros del mundo por su ubicación), Charlton Athletic, Millwall (el de los hooligans mas "peligrosos" dicen) y si vamos más abajo tenemos AFC Wimbledon, Leyton Orient, (un equipo cuya historia me llega muy de cerca por su casi desaparición), Barnet y tantos otros que seguro me estoy olvidando.

Y estoy tomando cartas en el asunto para que no falte material de Pasión de Multitudes.

Algunos consejos

Para el visitante hay decenas de páginas con consejos de cosas para hacer en la ciudad. Es una jungla enorme, con tanta variedad de cosas para hacer que si venis unos días, centrate lo mejor que puedas para optimizar el traslado y lograr ver todo lo que tenías en mente.


Para una lista genérica de cosillas para hacer en una visita, les dejo de la mano de los amigos de Mochileando por el Mundo.

En este caso estoy un tanto complicado, porque no vine a hacer turismo sino directamente a vivir en la ciudad, aunque desde luego busco sacar provecho a y conocer cosas que me quedan pendientes y que me motivan hacer.

En lo personal trataré de visitar algunos museos, ya he ido al RAF Museum a ver muchos aviones y al último Stukka que queda en el mundo, y seguramente trate de invertir horas en el British Museum, ya que en su momento me quedé con las ganas de ver más material histórico. 

Como quedó claro en la sección anterior, intentaré ver partidos de fútbol y deslumbrarme de la organización.

Y visitar los clubes (por esto me refiero a discos, antros, como quieran llamarles) más míticos que tenga a mano (Ministry of Sound, Fabric, Printworks, Shoom, Brixton Academy, entre otros) ya que aquí tengo posibilidad de ver muchos Djs de estilos que en Barcelona no llegan, y vamos que esta es la ciudad donde nacieron bandas míticas y clubes alternativos con mucha historia, la lista que puse es corta, pero que se puede extender ante las sugerencias.

Al margen de cual sea tu plan para vivir Londres, tene en cuenta estos datos:

Transporte

- Hay cinco aeropuertos, y si te parece barato el pasaje, el medio de transporte más rápido suele ser el Underground a Heathrow (el más grande de todos), y para Luton o Gatwick recomiendo usar el tren y el costo no baja de 15 libras.

- Podés encontrar traslados baratos desde los aeropuertos con Easy Bus o National Express, pero hace a la idea que vas a tardar mas de hora y media en los traslados.

- Recomiendo sacarte una Oyster card, cuestan 5 libras en las máquinas expendedoras y si la devolvés al irte te los reintegran. Tené en cuenta que las tarjetas Oyster son solo válidas en Londres, y los aeropuertos de Luton y Gatwick están fuera de zona! Te van a cobrar un extra si la intentás usar.

- Si vas a estar unos dias, y pensás moverte bastante, recomiendo ampliamente pagar el Weekly Ticket para dos zonas. Cuesta 35 libras y te aseguro que sale a cuenta si estás mas de tres días viajando de lado a lado.

- Si no llegaste a sacar una Oyster, no te preocupes, porque ahora podés pagar directamente con contactless en los molinetes.

Cambio de moneda

Uno de los problemas en UK es el cambio de moneda, no solo porque es mas caro que otras monedas, sino porque todo es caro de por sí.

Pero hay algo que corre a favor y es que (prácticamente) en todos lados podés pagar con tarjeta. Llevo más de un mes y no he usado efectivo.

Si venis con cuenta en Euros, te recomiendo ampliamente que saques una tarjeta virtual para favorecer en el proceso de cambio. Obtenerlas es muy fácil y redituable, las tasas de cambio son correctas y no te cobran por operar en el extranjero.

En lo que llevo de estadía he estado usando inicialmente Transferwise, que era una tarjeta que ya tenia y había usado en mis viajes a Turquía, Suecia y Dinamarca sin problemas, además que es muy bueno para transferir dinero entre países y cuentas.

Obtén tu cuenta Transferwise

Pero dado que estoy realizando gastos que luego he de rendir, no quería mezclar las cuentas, y decidí probar con Revolut que uso a diario con mis gastos que luego he de rendir a mi empresa. He de decir que las tasas son fenomenales y es muy práctica.

Prueba sacarte una tarjeta Revolut

Para que tengan una referencia, en cualquier gasto que he hecho con mi tarjeta española, lamentablemente el banco emisor me cobra no solo el cambio sino una comisión por gastos en moneda extranjera que ha llegado a ser de hasta 1€ lo cual me parece un abuso. Usando los métodos anteriormente mencionados, logro evitar esos abusos.

Alojamiento

Acá depende puramente del presupuesto, y del plan que tengas. Si buscás estar unos días, opciones mas o menos caras no te van a faltar.

Tu alojamiento con hasta 15€ de descuento en Booking

Si tenés que buscar quedarte por más tiempo, ahí te recomiendo primero zondear con amigos que ya estén acá o hayan pasado por esta experiencia y te puedan dar una guia, o un contacto. El mercado esta saturado de oferta y de demanda, lo que hace que haya precios exorbitantes.

Desde el vamos, mentalizate a la idea que vas a pagar por una habitación lo que en Barcelona pagás por un departamento entero. No te espantes, es lo que sale y tu sueldo lo cubrirá, porque si querés buscar algo por tu cuenta, te van a pedir el ADN de tus ancestros.

Las páginas que recomiendo son Spareroom, GumTree, LondonShare y RightMove.

Hay que tener paciencia, ir a entrevistas, convencerlos de que eres buena persona y que los vas a ayudar a lavar los platos.

Atento también que existe un mercado informal de renting de casas y habitaciones, por lo que reitero que la fuente de verdad suelen ser los contactos y amigos.

Mi reflexión hasta acá

Si repaso todo lo dicho más arriba, casi que hasta me sabe mal porque pareciera que los estoy desanimando de venir. Realmente no lo hago, de hecho tienen que venir, si no conocen Londres, deben venir, es una gran ciudad para visitar con cientos de atractivos. 


Quien se atreva a decir que esta ciudad no tiene mucho para dar es un necio. Digo esto siendo que aún no termino de convencerme de lo que veo alrededor, pero, todavía queda mucho por aprender!

Y si quieren venir a vivir, por qué no? Solo estén preparados, el ritmo de la ciudad es intenso. Tal vez yo me había desacostumbrado a vivir en la locura citadina de una metropolis. Tenía mis viejas impresiones de turista, y escribo esto para evitar el shock tal vez.

En el fondo, el ser humano es maravilloso porque se acostumbra a todo, a lo bueno, todos nos acostumbramos fácil. Siendo lo que uno considera bueno, muy propio. Pero también nos acostumbramos a lo malo, simplemente, nos adaptamos, mutamos y seguimos adelante.



Todas las fotos AQUI o sígueme en el feed de @escepticoobservador
Es el título de una mítica canción de The Clash, un fiel reflejo de lo que es la cultura musical de la ciudad, el espíritu (que seguramente mi amigo Langalay me sabría describir con mucho más precisas palabras).

En el tiempo que llevo en esta ciudad me sigo preguntando cómo ha ocurrido esto? Me encuentro viviendo en una de las ciudades más importantes del mundo, aún así, una de las que jamás habría imaginado, no estaba siquiera en mis planes.

Soy de la idea que a veces las cosas que se dan en la vida hay que tomarlas cuando aparecen las oportunidades, incluso cuando no te las esperas y no cierran del todo.

Me dejé llevar por la ocasión y acepté el desafío de embeberme en una ciudad que había visitado en modo turista hace casi diez años, y un día, casi sin darme cuenta, amanecí en la no tan gris Londres.

Antecedentes en la ciudad

Aquí el relato de mi primera visita a Londres

Repasando aquel post, me sorprendí al leer el comentario de mi amigo Rodrigo reflejando algo muy certero: en Londres hay tanta gente de tantos lados que es muy difícil dar con la cultura propia del sitio. A estas alturas todo está mezclado, como en tantas otras ciudades, pero pareciera que aquí es aún más marcado.

Mi respuesta en aquel entonces, como se puede ver en el comentario, afirma que que uno no conoce un lugar sino hasta que vive en él, y eso es algo difícil, sin dudas, no tenemos la oportunidad de vivir, mamar cada lugar en el que vivimos, muchos siquiera podemos decir que nos mudamos de barrio, u otros con orgullo simplemente se enorgullecen al decir "vivi en este lugar toda la vida", ya sea por la no necesidad de irse o simplemente por no haber podido.

Al respecto, allá lejos y hace tiempo también escribí un post al que titulé La contrastante visión del habitante en el cual hablaba de lo diferente que es ver un sitio en modo turista que estar allí.

Aquí el post sobre la vision del habitante

Sigo pensando de la misma manera, un lugar se lo conoce viviendo en él. No existe siquiera la proximidad del "vive tal lugar como si fueras un local" cuando viajas apenas una semana sin responsabilidades, te levantas a cualquier hora y no tienes horarios.

Cambia la percepción notablemente cuando la rutina te envuelve y te reclama, te exige que sigas adelante para poder mantenerte. Así que intentaré en los párrafos siguientes darles mi parecer sobre este tópico.

Primera impresión

Sin más preludios, aquí me encuentro viviendo una experiencia que emergió casi de la noche a la mañana, o más bien de una semana para la otra, en Londres.

El motivo de mi estadía es meramente profesional. No estaba en mis planes mudarme aquí, ni siquiera me lo había planteado, y cuando comencé a compartir con amigos que estaba en estos lados, lo primero que recibí eran frases del estilo "como te envidio" o "la mejor ciudad del mundo para vivir" o "mi sueño es vivir en Londres".

Entonces, me percaté que todos ellos maman la ciudad tras haber leído o visto sobre ella o, los mas suertudos, han podido visitarla por unos días.

Pues bien amig@s mí@s, la cosa es que como en todos lados, Londres muchas facetas,  definitivamente para el turista, que los hay y a montones, ofrece una fascinante realidad, que contraste un poco con la del habitante que ha de ir y trasladarse a diario para llevar el pan a la mesa.

Antes que te empieces a despotricar, quiero dejar en claro que con esto no quiero decir ni que es mala ni que es buena. 

Londres es una de las ciudades más importantes del mundo, capital del mundo financiero, aquí hay millones por las calles y se nota el poder adquisitivo, el Reino es poderoso, y su gente tiene muy arraigada la identidad británica. Pero también hay mucha gente fuera del sistema, debido a los altísimos costos que implica mantenerse en esta ciudad.

Voy a tratar de dar datos más precisos, números, para que comprendan a lo que me refiero.
Aquí viven más de 8 millones de personas, bastantes más que en Barcelona, Madrid y roza lo que hay allá abajo en Buenos Aires. Muchos de estos habitantes se mueven a diario a horas pico entre sus localidades remotas, a la "city", el microcentro, el núcleo del mundo financiero y comercial del Reino.

Para los que venimos de una mega metrópolis como Buenos Aires no parece raro lo que digo, si estás acostumbrado a ir y venir al centro, esto no es muy diferente al lio que vivirías para viajar a tu oficina en micro centro. Seguramente medios de transporte sean más modernos acá, pero creeme que vienen colapsados en esas horas. 

La gran diferencia entre Londres y Buenos Aires es ese sentido, es que el transporte está muy organizado pero está al límite pese a contar con una red super amplia con variedad que van desde Bus, Overground, DLR, Tren de cercanías, Underground, Taxi, Uber y Bicicletas. Les aseguro que se viaja apretado, incomodo y mal. El tráfico es caótico, pero propiamente por la cantidad de gente que hay.

Me pueden preguntar por qué comparo a Londres con Buenos Aires si allá abajo estamos en el quinto infierno en tantos aspectos. Pues estoy comparando a modo metrópolis, creo que son tan parecidas que sorprendería a muchos.

Como tal metrópolis, ambas tienen una gran y enorme diversidad cultural, de espectáculos, gastronomía aunque desde luego Londres le pasa el trapo a la Reina del Plata en la cantidad de oportunidades que ofrece y en las latitudes de las cuales se acercan a ella quienes hoy la habitan.

Muchos mamaron de Londres, Manchester y Liverpool la cultura musical, no hay dudas que en ese sentido, tiene mucho para dar. La movida cultural y  underground es extrema, siempre aparece algo para ver o hacer en ese sentido y se encuentra uno ante una banda que tal vez años más tarde explota en los charts, se cruza con clubes míticos donde tocaron bandas como The Clash, o antros donde el techno comenzó a emerger de los submundos. Se cruza con obras de teatro legendarias y con museos que debieran ser de visita obligatoria para todos los habitantes del mundo.

Londres es eso: ir y venir, gente posh, gente out, underground, punk, techno, drogas, delincuentes, inmigrantes de todos lados, realeza, coches que valen más que tu casa, transporte caro, días mutantes, y comida con todo tipo de colores que viene de cualquier lado menos del propio reino.

Y mi intención en todo este lío es mostrarte algo de esa otra cara.

Ritmo citadino

Por diversos motivos ajenos al relato, solo voy a decir que desde que llegué estuve por 4 barrios diferentes, bastante distantes uno de otro, lo cual me permitió captar bastante del feeling de la ciudad.

Comencé unos dias en West Northwood, luego fuimos unos días al "under" cerca de Ladywell en Lewisham, un suburbio algo mas picante si se quiere y se notaba en el ambiente. Pasamos a West Brompton, bastante bien, el barrio de lujo, a pasitos de Stamford Bride una de las zonas más caras de Londres. En última instancia, estoy explorando los confines de Southwark, más precisamente en Bermondsey donde espero quedarme al menos unos meses más.

El primer día para ir a la oficina en Farringdon, pleno centro, salimos con tiempo, llegamos a la estación de Tulse Hill a tomar el tren, el andén estaba vacío. Genial, hasta tomamos un café ahi mismo.

A medida que se acercaba el siguiente tren, el andén se iba super poblando y cuando llegó la hora de acceder a alguno de los 12 vagones, hubo que correr por las puertas porque no cabíamos en ninguna.

Viajando apretado esa mañana, la siguiente, y la siguiente hasta ir encontrándole la vuelta al horario. Tuve que desempolvar todos mis recursos y recuerdos de la jungla porteña para poder tratar de sobrellevar esa situación.

En la primera semana, recuerdo haber quedado con un amigo argentino que vive por aquí, encontrarme a la salida del trabajo, en las afueras de camino a casa, y al momento de entrar al metro había una horda de gente haciendo cola, no cabía un alfiler, el underground estaba cerrado por algún motivo, y la gente seguía llegando y agolpándose en la puerta, como zombies, uno detrás de otro, seguían llegando y no se movían. Noté que me estaba dando una especie de ataque de pánico por la cantidad de gente que se iba amontonando. La misma escena había visto por la mañana y la evite saliendo de la estación y buscando otro camino, saliendo a la fuerza entre la gente que seguía llegando y amontonandose. 

Por las calles, la gente va a un ritmo superlativo. Apretados en el metro, sacan un kindle y se ponen a leer (quién puede concentrarse así?). En la calle mirando el teléfono te atropellan, se amontonan, si te descuidas, en el metro si ven un hueco saltan y se meten apretados como sardinas, tienen una habilidad contorsionista incorporada que les habilita acomodarse en posiciones increíbles.

Se dice que a los londinenses les gusta hacer cola, y tiene sentido, donde vayas hay cola de gente en la ciudad, los imagino resignados en ese sentido.

Caminan rápido. Comen rápido. Beben rápido. Hacen todo de parado, o caminando. En eso no puedo dejar de admirarlos, no comparto el ritmo, pero, es admirable.

Transporte

Como ya creo haber dejado claro, el transporte a hora pico colapsa. Los primeros días no entendía por qué los compañeros de trabajo me decían que no les gustaba viajar en el Underground.

La primera mañana desde Bermondsey, me paré frente a la marca de "puerta del vagón" que hay en las estaciones, previo hacer cola, porque la gente se posa correctamente haciendo cola a los costados para que los que están dentro puedan salir, mientras que cuando para el tren, hay un empleado que grita por los altoparlantes que entren rápido y que atrás de ese viene otro tren (lo que no dice es que seguramente venga igual de ensardinado).

No lograba hacer el hueco para entrar, por lo que debí dejar pasar 5 o 6 trenes hasta que dije "basta" y salté como pude en un hueco que encontré y al momento de cerrarse las puertas, logré girar mi cuello para que no me golpee. Por suerte mi trayecto es de solo una estación para conmutar.

Los días subsiguientes, me acerque 5 o 10 minutos antes a la estación, no voy a decir que viajo de lujo, pero al menos puedo subirme al primer tren.

Esta situación fomenta que muchos opten por ir corriendo al trabajo, o bien en bicicleta. En el centro se va a ver manadas de ciclistas de todas las variedades, algunos con maquinas super profesionales, otros con bicicletas sencillas plegables (porque no las pueden llevar en el tren si no son plegables) escurriéndose entre los autobuses de dos pisos y un tráfico bastante voraz.

Por otro lado, aparecen personajes corriendo con la mochila puesta, pantalones y remeras cortas, lo cual entiendo que lo que hacen es ganar tiempo y hacer ejercicio, pero, la mochila a veces con la computadora, y abajo de la lluvia, creo que me faltan un par de escalones para llegar a ser tan pro.

El clima es lo de menos

Muchos pueden decirte que en Londres llueve siempre. No es así, hoy me he pasado el día disfrutando de un sol brillante y hermoso, que no mitiga el frío pero que da gusto.

Pero también puede ser que llueva, esporádicamente durante varios períodos del día, que salga el sol en otros, que amanezca soleado y se ponga negro al mediodía, para ponerse soleado de nuevo al atardecer y regalarte unas vistas propias de instagram (claro, porque es lo que está de moda no?).

Pero también, como ayer, puede que amanezca gris, negro, con nubes bajas, bajísimas, y no deje de llover un momento en todo el día. Por suerte, es lluvia fina, garúa, por momentos mas leve, por momentos mas intensa, que permite salir sin paraguas. Sigo manteniendo la marca: llevo 5 años en Europa y no he comprado paraguas!

Mantengo firme mi opinión de que no hace frío, solo hay la ropa inapropiada.
A veces llueve con sol

De todo, por aquí y por allá

Si hay algo que tiene esta ciudad es variedad. Hay tanta gente, de tantos lados, que es muy fácil encontrar lo que uno necesita.

Comida

La ciudad tiene cientos de locales de comida de todas partes del mundo, con lo cual si no te gusta algo, lo encontraras en otro. Es cuestión de buscar. 

En cuanto a la gastronomía, es mundialmente sabido que los ingleses no se caracterizan por tener grandes platos, pero todo esto se complementa con una enorme variedad de platos provistos por los extranjeros que populan las calles y dotan a la ciudad de sabores. Comidas a base de arroz especiado, curry de todas las variedades procedentes de las viejas colonias inglesas en Asia son hoy por hoy el común denominador, casi que superan al afamado Fish & Chips inglés.

Ante mi pregunta de comida típica inglesa, desde luego el anteriormente mencionado apareció primero, y mencionaron el Cornish Pasty que básicamente es una gran empanada. 

También existen variantes de steaks y barbacoas, que no distan mucho de lo que ya conocemos de otros países pero al menos le dota de algo de carne a la dieta.

Y si carne es lo que quieren, no les va a faltar la cocina argentina, aquí ya he tenido ocasión de visitar La Patagonia, un bodegón argentino llevado adelante por un parrillero cordobés hincha de Belgrano de Córdoba, su mujer del barrio de Flores, que vivía en Eva Perón y Varela antes de venirse para estos lados. También me encontré con una parrilla al paso llevada por un parrillero de Villa Urquiza en el Lether Lane Market, uno de los tantos mercados que hay por la zona de Farringdon al mediodía, donde los trabajadores de las oficinas se agolpan a comer.

Otro detalle que destaca en la ciudad es que pululan estos tipos de mercados que parecen ser alternativos, pero de improvisados tienen poco. Aparecen lugares muy pintorescos en medio de manzanas en lo que tal vez fué un terreno baldío o una ex fabrica que se remodeló y reconvirtió en un lugar de ocio, comidas raras, terminación pulida y como siempre, cerveza.

Cultura

Admito que parte de la cultura es la comida, pero también existe una diversidad de eventos relacionados a cada colectividad embebida en la ciudad.

Gran cantidad de espectáculos teatrales, es uno de los platos fuertes de la ciudad, sumado a la gran cantidad de recitales y conciertos que se suceden uno detrás de otro.

Hay barriadas con su encanto con sus eventos, muchos seccionados por el origen de los residentes. Brixton, Campden Town, Nothing Hill cada uno tiene un origen tradicional y su antecedente musical, que se ve afectado por la oleada bohemia y consecuente gentrificación y explosión turística por su cercanía con la city.

Además como si fuera poco, uno de los beneficios al visitante de Londres es que todos sus museos son gratuitos, algo realmente impagable a estas alturas con los precios que se manejan en la ciudad. Aquí les dejo una lista (no necesariamente es la definitiva pero es una buena punta de que se pueden pasar una vida recorriéndolos).

Deportes

No esperen que siendo Inglaterra donde nació el fútbol, hable de otra cosa.

Tiene una de las federaciones y ligas más organizadas del mundo con mayor cantidad de clubes compitiendo. En la ciudad capital existen tantos equipos y estadios, casi como en Buenos Aires, solo que estos no tienen alambradas y no se caen tristemente a pedazos, lo cual le quita ese encanto que tiene nuestro precario fútbol de ascenso.

Es cuestión de elegir una fecha y encontrar algún partido, si no se es muy pretencioso con el equipo a ver, seguro hay opciones.

Al momento de escribir, tenemos todos estos equipos en la Premier League: Arsenal, Tottenham, Chelsea, Crystal Palace, West Ham (que juega en el London Stadium que se hizo para las olimpíadas). 

Mientras que en la Championship, la segunda division inglesa, tenemos a mano: Queens Park Rangers, Brentford, Fulham (en lo que es uno de los estadios más caros del mundo por su ubicación), Charlton Athletic, Millwall (el de los hooligans mas "peligrosos" dicen) y si vamos más abajo tenemos AFC Wimbledon, Leyton Orient, (un equipo cuya historia me llega muy de cerca por su casi desaparición), Barnet y tantos otros que seguro me estoy olvidando.

Y estoy tomando cartas en el asunto para que no falte material de Pasión de Multitudes.

Algunos consejos

Para el visitante hay decenas de páginas con consejos de cosas para hacer en la ciudad. Es una jungla enorme, con tanta variedad de cosas para hacer que si venis unos días, centrate lo mejor que puedas para optimizar el traslado y lograr ver todo lo que tenías en mente.


Para una lista genérica de cosillas para hacer en una visita, les dejo de la mano de los amigos de Mochileando por el Mundo.

En este caso estoy un tanto complicado, porque no vine a hacer turismo sino directamente a vivir en la ciudad, aunque desde luego busco sacar provecho a y conocer cosas que me quedan pendientes y que me motivan hacer.

En lo personal trataré de visitar algunos museos, ya he ido al RAF Museum a ver muchos aviones y al último Stukka que queda en el mundo, y seguramente trate de invertir horas en el British Museum, ya que en su momento me quedé con las ganas de ver más material histórico. 

Como quedó claro en la sección anterior, intentaré ver partidos de fútbol y deslumbrarme de la organización.

Y visitar los clubes (por esto me refiero a discos, antros, como quieran llamarles) más míticos que tenga a mano (Ministry of Sound, Fabric, Printworks, Shoom, Brixton Academy, entre otros) ya que aquí tengo posibilidad de ver muchos Djs de estilos que en Barcelona no llegan, y vamos que esta es la ciudad donde nacieron bandas míticas y clubes alternativos con mucha historia, la lista que puse es corta, pero que se puede extender ante las sugerencias.

Al margen de cual sea tu plan para vivir Londres, tene en cuenta estos datos:

Transporte

- Hay cinco aeropuertos, y si te parece barato el pasaje, el medio de transporte más rápido suele ser el Underground a Heathrow (el más grande de todos), y para Luton o Gatwick recomiendo usar el tren y el costo no baja de 15 libras.

- Podés encontrar traslados baratos desde los aeropuertos con Easy Bus o National Express, pero hace a la idea que vas a tardar mas de hora y media en los traslados.

- Recomiendo sacarte una Oyster card, cuestan 5 libras en las máquinas expendedoras y si la devolvés al irte te los reintegran. Tené en cuenta que las tarjetas Oyster son solo válidas en Londres, y los aeropuertos de Luton y Gatwick están fuera de zona! Te van a cobrar un extra si la intentás usar.

- Si vas a estar unos dias, y pensás moverte bastante, recomiendo ampliamente pagar el Weekly Ticket para dos zonas. Cuesta 35 libras y te aseguro que sale a cuenta si estás mas de tres días viajando de lado a lado.

- Si no llegaste a sacar una Oyster, no te preocupes, porque ahora podés pagar directamente con contactless en los molinetes.

Cambio de moneda

Uno de los problemas en UK es el cambio de moneda, no solo porque es mas caro que otras monedas, sino porque todo es caro de por sí.

Pero hay algo que corre a favor y es que (prácticamente) en todos lados podés pagar con tarjeta. Llevo más de un mes y no he usado efectivo.

Si venis con cuenta en Euros, te recomiendo ampliamente que saques una tarjeta virtual para favorecer en el proceso de cambio. Obtenerlas es muy fácil y redituable, las tasas de cambio son correctas y no te cobran por operar en el extranjero.

En lo que llevo de estadía he estado usando inicialmente Transferwise, que era una tarjeta que ya tenia y había usado en mis viajes a Turquía, Suecia y Dinamarca sin problemas, además que es muy bueno para transferir dinero entre países y cuentas.

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Pero dado que estoy realizando gastos que luego he de rendir, no quería mezclar las cuentas, y decidí probar con Revolut que uso a diario con mis gastos que luego he de rendir a mi empresa. He de decir que las tasas son fenomenales y es muy práctica.

Prueba sacarte una tarjeta Revolut

Para que tengan una referencia, en cualquier gasto que he hecho con mi tarjeta española, lamentablemente el banco emisor me cobra no solo el cambio sino una comisión por gastos en moneda extranjera que ha llegado a ser de hasta 1€ lo cual me parece un abuso. Usando los métodos anteriormente mencionados, logro evitar esos abusos.

Alojamiento

Acá depende puramente del presupuesto, y del plan que tengas. Si buscás estar unos días, opciones mas o menos caras no te van a faltar.

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Si tenés que buscar quedarte por más tiempo, ahí te recomiendo primero zondear con amigos que ya estén acá o hayan pasado por esta experiencia y te puedan dar una guia, o un contacto. El mercado esta saturado de oferta y de demanda, lo que hace que haya precios exorbitantes.

Desde el vamos, mentalizate a la idea que vas a pagar por una habitación lo que en Barcelona pagás por un departamento entero. No te espantes, es lo que sale y tu sueldo lo cubrirá, porque si querés buscar algo por tu cuenta, te van a pedir el ADN de tus ancestros.

Las páginas que recomiendo son Spareroom, GumTree, LondonShare y RightMove.

Hay que tener paciencia, ir a entrevistas, convencerlos de que eres buena persona y que los vas a ayudar a lavar los platos.

Atento también que existe un mercado informal de renting de casas y habitaciones, por lo que reitero que la fuente de verdad suelen ser los contactos y amigos.

Mi reflexión hasta acá

Si repaso todo lo dicho más arriba, casi que hasta me sabe mal porque pareciera que los estoy desanimando de venir. Realmente no lo hago, de hecho tienen que venir, si no conocen Londres, deben venir, es una gran ciudad para visitar con cientos de atractivos. 


Quien se atreva a decir que esta ciudad no tiene mucho para dar es un necio. Digo esto siendo que aún no termino de convencerme de lo que veo alrededor, pero, todavía queda mucho por aprender!

Y si quieren venir a vivir, por qué no? Solo estén preparados, el ritmo de la ciudad es intenso. Tal vez yo me había desacostumbrado a vivir en la locura citadina de una metropolis. Tenía mis viejas impresiones de turista, y escribo esto para evitar el shock tal vez.

En el fondo, el ser humano es maravilloso porque se acostumbra a todo, a lo bueno, todos nos acostumbramos fácil. Siendo lo que uno considera bueno, muy propio. Pero también nos acostumbramos a lo malo, simplemente, nos adaptamos, mutamos y seguimos adelante.



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Letonia se había convertido en el último eslabón para coronar la visita a los Países Bálticos. Llegar a su capital, Riga, representó la gema faltante de un recorrido que se inició curiosamente hace más de 5 años en una visita al más nórdico de los tres pequeños países.

Riga, desde luego que tiene un casco histórico y medieval, que data de épocas inmemoriales, pero decirse que no luce como cuento de hadas, como tal vez la capital de sus vecinos. Tal vez su situación estratégica en las costas del Mar Báltico, ser atravesada por el enorme y caudaloso río Daugava, inicio de muchas expediciones comerciales y miliares desde y hacia el interior de Europa, han hecho que se desarrolle y expanda bastante más allá de los confines de una extinta muralla medieval.

Introducción a Riga

Su casco antiguo es llamativo y tiene rasgos característicos, pero creo que la magia de Riga está en otro lado, su dimensión como ciudad es mayor que la de sus vecinos, lo cual está marcado no solo por su extensión sino también por ser la que más cantidad de habitantes tiene. Además es dueña de enorme movimiento y su crecimiento urbanístico le permitió expandirse más allá de las murallas.

A la fecha, conserva su característica histórica, tristemente intervenida producto de la masificación turística, pero basta con apenas alejarse un poco del "lugar donde todos se sacan la foto" para encontrarse con algo más real y deslumbrarse con la simpleza de una ciudad post soviética, con el peso del desarrollo tardío que implica haber estado detrás de la Cortina de Hierro, pero con el orgullo de seguir siendo una capital que pese a las idas y vueltas mantuvo su estructura edilicia y se conserva como una de las capitales del este con mayor valor arquitectónico. Vamos que los rusos no hicieron estragos con las obras que existían, no demolieron la ciudad entera para intervenirla con su brutalismo arquitectónico soviético (que tiene su encanto, he de reconocerlo) y la ciudad conserva una enorme variedad de exponentes propios del Modernismo apenas dejándose llevar una centena de metros de la zona historia.

El correntoso río le da una energía especial, una ciudad que lo termina abrazando y pese a que la parte en dos, sigue su desarrollo sobre la otra margen con barriadas si se quiere más sencilla, pero no muy lejos, a apenas 30 minutos en transporte público uno ya se ubica en las costas del mar para contemplar caserones de principios del siglo pasado que cotizan en millones, de otras épocas, pero mantenidos al día de hoy como mansiones por muchos poderosos locales y, sobre todo, rusos.

Ámbar, vikingos y potencias

Con este impactante título intento contextualizar la ciudad históricamente, y brevemente la estratégica ubicación que influyó para que Riga sea la importante capital que es.

Desde tiempos inmemoriales, el ámbar fué un material precioso, y lo que hoy es Riga formó parte de la ruta comercial que atravesaba Europa desde Egipto hasta territorios de la actual Rusia, en donde, en los años de los zares donde el lujo era pornográfico se creó la conocida (y desaparecida) Cámara de Ámbar.

Entre medio, el río Daugava fué punto de acceso para exploradores y expediciones vikingas que se adentraban desde las costas nórdicas europeas hasta llegar al mar negro pasando por el Rus de Kiev, mientras que también se aprovechaban estas rutas navegables por los griegos y romanos debido a que podían conectar, no sin dificultad, los mares Báltico y Negro siendo Riga la cabecera más extrema.

Pero saltándonos unos cuantos siglos, y viniendo a la actualidad, Letonia no fué excepción a la regla de los vaivenes de los territorios baltos, permaneciendo durante siglos bajo el yugo de potencias mayores que terminaban subyugando. 

En el siglo XIII los cruzados alemanes tomaron posesión bajo la excusa de la evangelización y forzando a la adopción de la fe cristiana. Luego el territorio pasó a ser parte de Polonia y Lituania (la anteriormente mencionada República de las dos Naciones) que al ser invadida por Suecia, terminó cediendo territorios y casualmente Riga pasó a ser la ciudad más grande y prolifera del Reino de Suecia, sumado a que servía de punto de abastecimiento de alimento y trigo para los suecos.

Entre los detalles más curiosos de las divisiones de Letonia, hay que mencionar y dejar para que los curiosos investiguen, el Ducado de Curlandia, fué parte de la división entre Polonia y Suecia del territorio letón, y se convirtió en el país más pequeño de Europa en tener colonias (en Gambia y en Trinidad y Tobago)

Ya más próximo a nuestro tiempo, en una nueva división de la mancomunidad Polaco-Lituana, territorios letones pasaron a ser parte del Imperio Ruso, logrando tal cual su vecino del sur, una breve independencia en el período entre Guerras del siglo XX para ser subyugado por Rusia en 1940 y ser luego fagocitado por los nazis, que dejaron todo listo para que Letonia vuelva a ser parte de la URSS.

Les suena conocido no? Bueno el ida y vuelta de los Bálticos ha sido así...para todos, logrando su independencia en 1991.

Este post contiene algunos enlaces patrocinados que no representan costo alguno si tu haces click en ellos, incluso muchas veces obtienes descuentos en los servicios, y me ayudan a mantener en línea el blog.

Llegar y hacer pié

Como a lo largo de toda mi estadía en la zona norte del continente, el clima que me acompañó fué soleado. Debí madrugar y partir desde la capital del vecino del sur, Vilnius, donde un servicio de autobuses de la empresa Ecolines me esperaba para partir a las 7:30, y luego de 4 horas arribar a Riga en un viaje muy tranquilo y a ritmo cansino, especialmente a medida que nos acercábamos a la ciudad, el tránsito comenzaba a ser algo caótico, haciendo más extensos aún los 290 kms de distancia.

Al llegar uno se encuentra con la estación de buses al aire libre, más pequeña que la de Vilnius y un aspecto dejado que le da su encanto. Pegada al canal de la ciudad, del cual lo separaba apenas una baranda, me dispuse sobre un asiento a acomodar las mochilas y salí en búsqueda del hostel, que estaba apenas a 500 metros cruzando las avenidas por un esquema de túneles ppor lso que uno puede llegar a perderse aún más que por arriba, pero que no dan otra alternativa para cruzar. En Riga, se prioriza el tránsito vehicular, ciertamente los semáforos son muy cortos para peatones y estas avenidas son tan grandes que no llegaríamos a cruzarlas.

Una vez que descifré el acceso al portal del edificio en la esquina de Merkela iela y Marijas iela, calle y explanada de por medio con la Estación Central de Ferrocarril, me acomodé en el interior, no me detuve demasiado, pedí referencias, un mapa en papel, salí a recorrer y me perdí..
Lo primero que encontré fue el Vērmanes dārzs donde se erige el monumento a una figura de mucho respeto en la tradición cultural nacional, Krišjānis Barons el creador del himno pero sobre todo fué un escritor, foklorista y lingüista que se encargó de recopilar cientos de historias y canciones populares ancestrales de la cultura letona que publicó en una obra que es reconocida al día de hoy como maestra e ilustradora.

De allí empecé a seguir las calles, sorprendido por la cantidad de edificios muy bonitos y poco soviéticos con los que me iba cruzando, alejado de la zona histórica y más antigua, sin darme cuenta me embarqué por un recorrido a través del distrito céntrico con mayor riqueza arquitectónica Modernista.

Llegué a dar una vuelta por la antigua Iglesia de Santa Gertrudis para darme cuenta que estaba alejándome sin ser consciente de la dirección, por lo que bajé comencé a dirigirme hacia el río, en búsqueda de las secciones más antiguas de la ciudad. En el camino, sentí la atracción de las cúpulas doradas de la Iglesia Ortodoxa de la Natividad en el Parque Esplanade donde tuve un deja vu de mi estancia en la no tan lejana San Petersburgo, sintiendo una irrechazable tentación a reposar en los bancos de la plaza.
Finalmente la entrada triunfal a la zona histórica, la medieval y esa donde se sacan la foto todos y que está cooptada por todo tipo de opciones poco autóctonas vinculadas estrechamente a la actividad turística, se dio por el boulevard de Brīvības piemineklis, conocido como el Monumento a la Libertad  custodiado por guardias de honor, el cual se erigió en el corto período de independencia previo a la Segunda Guerra, y que esquivó el derribo en la época soviética al ser reconvertido como "la madre Rusia sosteniendo tres estrellas que eran los tres países del Báltico".

A sus espaldas se abría, o más bien se estrechaban los caminos, en la zona antigua de la ciudad, y se agolpaban los grupos de visitantes, los restaurantes modernos y donde capturar una foto sin gente que refleje el espíritu de la ciudad era imposible. Todo lo que la UNESCO declara Patromonio, se protege, pero se abruma y sus precios se disparan.
En el interior del recinto como Vecrīga (Vieja Riga) que data del siglo XIII encontramos vestigios de los tantos vaivenes históricos, edificios con rasgos teutónicos y vikingos, en lo que se conoce como la Puerta Sueca, la Catedral y la Iglesia de San Pedro que posee una cúpula en forma de aguja que es la más alta de la ciudad antigua y se puede visitar (seguir leyendo, más abajo doy otras opciones para ver la ciudad desde arriba!).

En el vértice más al norte de la ciudad se ubica el bastión conocido como Castillo de Riga, que hace las veces de palacio presencial, y a medida que uno se pierde entre los pasillos encuentra casas de colores, frentes escalonados que conforman complejos residenciales de antaño.

De los puntos más destacados y pintorescos de la ciudad vieja, junto al río donde se abre el Puente de Piedra sobre el Daugava, se abre una pequeña plaza donde se ubica el edificio del Ayuntamiento (Rātslaukums), y a su lado se erige la Casa de los Cabezas Negras, denominación que suena bastante tétrica si se quiere, pero que representa una sociedad de comerciantes que al día de hoy permanece en vigencia en algunos países de la Liga Hanseatica.

Fuera de la muralla

Dejando atrás la ciudad vieja y su virtual muralla, bordeando el río me alejé del barullo turístico, sentí tentación de cruzar a pié pero el Puente de Piedra era tan largo que me amedrentó, por lo que avancé por la costanera en sentido hacia el interior del continente, siguiendo sus aguas.

Allí me embobé con el enorme puente ferroviario, realmente no creo que tuviera algo especial más que su enorme longitud atravesando las aguas del río y tal vez algo que le agregó valor fue ver circular a poca velocidad los trenes interurbanos que rememoran épocas de antaño (realmente tenían apariencia bastante vieja) pero me genera gran admiración ver que en un país que estuvo tan postergado y arrancó los años 90 con una infraestructura vetusta de la cual mucha sigue funcionando hasta hoy, mantiene un sistema ferroviario sencillo que aún funciona.

De allí nació mi deseo de montar en esos trenes y busqué alternativas para visitar alguna ciudad en las cercanías y que comparto con Uds. en el párrafo siguiente.
Mientras tanto, seguí recorriendo los alrededores de la ciudad vieja, aparecí en la zona conocida como Districto Moscovita, o directament Moscú, es porque en este sentido salían los transportes con destino a la capital rusa. Durante muchos años posteriores a la caída de la cortina de hierro esta zona fue la más postergada, donde mayor criminalidad y abandono había en la ciudad, al punto que se recomendaba no visitarla.

Hoy ya no es el caso, la zona sigue conservando un cierto estado de abandono pero está siendo intervenida, especialmente en su zona costera donde se nota la mano de la arquitectura moderna haciendo de los viejos docks zonas de oficinas y bares modernos aunque muy poco transitados aún.

Al frente, el contraste, aún se hallan los galpones del Mercado del Abasto, uno de los mercados techados más grandes de Europa, que no solo tiene vida en el interior de sus salones, sino que sobrepasa hacia los alrededores, con mercados formales e informales en viejos predios que pueden llegar a dar cierto temor a los mas desprevenidos. Entre estos pasadizos, recomiendo aprovechar la oportunidad para beber el delicioso kvass (bebida a base de centeno que está prohibida su venta en las calles, pero...esto es el Este!)
Si uno se sigue dejando llevar, y no se pierde ante las paredes dejadas y los techos de chapa derruidos en algunos lados, lo que uno se encuentra son muchos espacios abiertos producto de la demolición de viejas casas que formaron parte de lo que fuera el Gueto de Riga durante la Segunda Guerra, donde solo sobrevivieron 200 judíos, de los cuales 40 fueran rescatados por Janis Lipke.

Por allí perdidas, como quien fuera testigo desde tiempos inmemoriales de los vaivenes de la ciudad, las eternas casas de madera. Estas casillas de madera, son la tentación de los inversores, que buscan derruirlas para hacer de ellas negocio, pero la mano de los vecinos hace fuerza para revitalizarlas por considerarlas patrimonio. Estas humildes casas multi familiares hoy muchas forman parte de asociaciones sin fines de lucro cuando no algunos grupos de hippies si se quiere que las mantienen. Las que se hayan algo más alejadas, aún se alquilan a precios muy bajos.

Pero allí, entre medio de estas casillas humildes y espacios en blanco, en silencio, hay una construcción que se erige silenciosa, gigante e imponente, inocultable vestigio de la presencia Stalinista en la región. Bautizada como la Torta de Cumpleaños de Stalin (pese a que éste nunca llegó a verla en pié).

Una mole de 108 metros que se convirtió en el primer rascacielos y fué durante muchos años el más alto, acoge a la Academia de Ciencias y ofrece a los visitantes una hermosa vista aérea de la ciudad desde su planta 17ma por apenas 5 euros (casi la mitad de lo que cuesta la visita a la torre de la Iglesia de San Pedro).

El famoso free tour

Existen diferentes alternativas para recorrer la ciudad, entre ellas las ofrecidas por los free tour, recomiendo especialmente aquellos que son dados por personajes locales, especialmente porque aman a su ciudad y su cultura y tienen muchísimos detalles del día a día y de su experiencia en el desarrollo a lo largo de los años, le ponen una energía especial y un plus por querer dejar bien a su ciudad.

RigaFreeTours es un grupo de chic@s locales que ofrece, al momento de redactar este post, tres opciones, una para una visita con un flavour histórico por la parte vieja de la ciudad, una alternativa que es la que recomiendo ya que se salen del esquema clásico y muestran cosas más allá de las murallas (inexistentes) y se habla mucho de la época soviética, y para los amantes de la arquitectura, existe el tour del Art Nouveau/Modernismo. Todos se pueden hacer en el día, porque compaginan uno con otro, lo cual sin dudas será una experiencia algo agotadora pero sin dudas completa.


Los encargados le ponen detestable cuota de energía y son muy abiertos a todo tipo de referencias, muy simpáticos y se nota que aman lo que hacen y a su ciudad.

Jürmala, bañada por el Báltico

Según me explicaron, Jürmala significa "al lado del mar"y tiene todo el sentido ya que es una región costera que baña sus arenas el Mar Báltico pero a su vez se encuentra atrapada si se quiere entre el mar y el extraño cauce del río Llielupe.

Es una zona de playas y de mucho atractivo turístico para los locales y multimillonarios rusos, que descubrieron esta región tras la guerras napoleónicas y posteriormente trajeron a sus familias, muchos funcionarios optaron por establecerse en la zona y cobró gran relevancia con la llegada del ferrocarril que la conecta con la capital.

Se dice que no solo es un lugar de descanso sino también de rehabilitación por su brisa marina y su zona boscosa, en mi experiencia tiene algo de especial, en mi paso por sus costas me sentí muy tranquilo, relajado y con una cuota de inspiración si se quiere.

Las playas eran dignas de cualquier playa mediterránea, las aguas del Golfo de Riga hacían lucir al mar como un lago, apenas con pequeñas olas que la gente aprovechaba para disfrutar, hasta que la inclinación del sol hiciera levantar los vientos que soplaban ciertamente fríos e invitaban a los no acostumbrados como yo a buscar refugio. De cualquier modo, hubo tiempo para el relax e incluso resultar bronceado como parte del paseo.

Visitar estas costas es un paseo desde Riga, solo hay que tomar el tren en sentido a Tukums, un billete que costó 1.4 euros por sentido, y media hora de viaje me depositaron en la parada de Majori. No solo el destino es agradable sino también la experiencia del viaje en trenes de antaño que siguen tirando de esos vagones, sacudiéndose y atravesando la llanura letona cargados de pasajeros.
Letonia, era la gema perdida para coronar el periplo del recorrido de los tres pequeños Países Bálticos. Un periplo que comenzó hace más de 5 años cuando allá lejos en Orígenes llegué a Estonia, la tierra originaria de mi abuelo a conocer esa maravillosa ciudad de Tallin, que se convirtió poco a poco en una capital del turismo en la región por su belleza y apariencia tan medieval y propia de un cuento de hadas.

Referencias de viaje

Cómo llegar

Avión

El Aeropuerto de Riga está conectado con prácticamente todas las capitales europeas.

Desde España hay vuelos tanto por Ryanair como por WizzAir e Iberia (parte del año por Vueling).
Importante: Desde la ciudad al Aeropuerto (Lidosta) hay que tomar el Bus 22, lo tomas/te deja apenas al lado de la Estación Central junto a la ciudad vieja, y su costo es de menos de 2 euros si compras el billete en cualquier quiosco.
Autobús

Es casi el transporte por excelencia en los países del Este y sur de Europa. Existe un esquema muy aceitado de transporte en autobuses y mini buses con los que puedes atravesar todo el territorio y conectarte con otras capitales del continente.

Empress como EurolinesEcolines LuxExpress cuentan con servicios regulares a Riga, Tallin, Minsk, Berlin, Varsovia, entre tantos otros que puedes consultar en la Estación Terminal de Buses.

Dentro de la ciudad se puede consultar por el sistema de transporte, horarios y costos en Rigas Satiksme.

Ferrocarril

El acceso desde países de Europa occidental y los bálticos, e incluso entre los bálticos, por via férrea hasta que no se termine el Baltic Rail, es dificultoso.

La conexión es buena y regular si se quiere viajar internamente, o a capitales vecinas del este, como Minsk, San Petersburgo o Moscú.

La Estación Central de Riga tiene bastante movimiento en lo que refiere a servicios interurbanos, se pueden consultar los horarios e incluso comprar los tickets en la página oficial de Ferrocarriles de Pasajeros Letones.

Dónde alojarse

Existe infinidad de hoteles y hostales en la ciudad, a muy buen precio y también AirBnb mucho mejores incluso por el mismo precio.

En lo personal decidí parar un en un hostal llamado Riga Hostel, el acceso fué muy dificil de encontrar, porque se accede casi que por el medio de un McDonalds, pero la ubicación es muy cómoda ya que está a pasos de la estación central y es el punto de acceso a la ciudad.

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Si les sirve de referencia, en el mismo edificio hay al menos otros 4 hostels, casi todos funcionan en departamentos y son tan parecidos que un día regresé y por equivocación me metí a otro sin darme cuenta hasta haber llegado a la cocina.


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Qué comer

Esta sección me es algo difícil de redactar, para mi la estadía en Letonia fué bastante ajetreada y casi que no paré a disfrutar de la gastronomía por desconocimiento y por evitar los lugares turísticos que abundan en la zona histórica y arruinan por completo la experiencia del visitante.

Dicho de otro modo, en el centro no vas a encontrar sitio tradicional de comida por más que te lo quieran vender así. Platos tradicionales te ofreceran en todos lados, pero como sabes, los locales no visitan el centro para comer.

Visité un sitio en el que no comí y me lo habían recomendado pero solo me limité a tomar una de las tantas cervezas y era el Ezītis miglā, una especie de grupo gastronómico con sedes dentro y fuera de la zona turística.

El que me pareció más interesante es el Leningrad Cafe, algo más tranquilo, estilo sótano en las afueras del casco histórico y más lindero al distrito comercial céntrico.

Y desde luego el lugar del pueblo, donde se puede comer a precio de ganga en abundancia y al peso se llama XLPilmeni, como saben los pelmenis son una comida tradicional de los países del este, estrechamente ligadas al origen ruso, se puede considerar que es "la pasta rusa" pero no se atrevan a decirlo adelante de un letón que se ofende si le llamas pasta a estos "cuasi ravioles".

El resto de la comida letona está basada en arenques, las delicias del mar del norte y patatas y cerdo. Para probar algunas alternativas es recomendable salir del centro, o probar en el Mercado del Abasto que existe un patio de comidas aunque le quita algo de magia ya que lo han hecho muy occidental.

Para panadería y pastelería, los letones también se destacan, me recomendaron visitar Martina Bekereja y Vecriga Konditoreja

Los elementales

En lo personal la ciudad me encantó, tiene algo diferente, algo muy del este mezclado con una personalidad única y propia, ese encanto de parte vieja funcional que aún sigue vigente y se mezcla con el boom que se le intenta dar al turismo.
  • Visitar el Panorama Deck en la cima del edificio emblemático soviético (el regalo para Stalin) que cuesta la mitad que subir a las cúpulas de las iglesias y vale más la pena.
  • Si aún quedan ganas para más vistas aéreas, ir hasta la Aguja de Televisión y tomar vistas aún más elevadas desde uno de los monumentos más altos de Europa
  • Recorrer el casco histórico (hay muchas cúpulas!)
  • Plaza de la Casa de los Cabezas Negras
  • Visitar Jürmala y sus alrededores 
  • Caminar por la costanera y recorrer las casas de madera del Distrito Moskovita
  • Visitar el Mercado de Abasto
  • Recorrer el Esplanade Park y descansar sobre el césped
  • Se puede visitar la Isla de Kipsala y aprovechar a conocer el Museo de Janis Lipke, uno de los héroes de la Segunda Guerra en Letonia.
  • Existe también el Museo de la Ocupación (ex edificio de la KGB)
Puedes encontrar actividades organizadas para tu visita aquí

 
 
 
 
 
 

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Riga, el eslabón perdido

lunes, 16 de septiembre de 2019
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