Ruta del desierto
La entrega anterior la encuentran en Bariloche, cuna de leyendas
Recuerdo la mañana soleada mientras sacábamos los últimos pertrechos de la casa para meterlos al baúl del coche estacionado sobre la calle de tierra en la entrada.
Desayunamos en la mesita al aire libre, respirando el aire patagónico bajo los rayos de sol que se colaban entre los árboles por última vez. Luego, el ritual de despedida.
Los 1800 kilómetros de regreso a la Capital amedrentaban en el inconsciente, pero la confianza del equipo de manejo estaba firme. El regreso sería por otra ruta para no repetir paisajes, aunque en tanta vastedad era imposible pretender algo muy diferente, pero estaba sellado que el regreso sería por la tristemente célebre Ruta del Desierto.


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