Cappadocia bajo cero

El mismísimo 25 de diciembre, día de Navidad, nacimiento de Cristo, comenzaba una travesía de varios días y de amplios contrastes en territorio otomano. El punto de inicio era la mítica región de Cappadocia.

La región fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, encuadrada en un entorno geográficamente único, riqueza cultural del arte bizantino que ha sido testigo de los primeros días del cristianismo, época de su persecusión y su posterior expansión. Es un clásico del romanticismo, un destino de viaje de novios, luna de miel y turismo para todas las edades y de todos los rincones del planeta.

En las próximas líneas intentaré dejar en evidencia al menos parte de la riqueza de la región y compartir mi experiencia con algunos consejos para que le saquen provecho y la disfruten tanto como pude hacerlo yo.

Chimeneas de hadas

Ubicada en la región central Anatolia, la península sobre la que se extiende el territorio turco en
su sector asiático, Cappadocia como tal no existe en un mapa denominando a ninguna ciudad, ya que es una región que comprende un conglomerado de pequeñas ciudades expandidas ocupando varias provincias.

La ciudad cercana más relevante es Nevșehir, capital de su provincia homónima y cuenta con aeropuerto propio, explotado casi
exclusivamente para operación turística, pero el corazón del valle y parque nacional es 
Göreme.

La geografía tan particular que ha hecho famosa a Cappadocia surge de magma depositado hace millones de años, erosionando por el viento y las aguas, ha delineado numerosas formaciones
que dan un paisaje único en el mundo. En su versión más romántica, se las conoce como chimenea de hadas, ya que así fue descrito por uno de los primero exploradores que exportó la belleza de lo observado a occidente. También vale
describirlo como un paisaje lunar, aunque existe el llamado turísticamente Valle del Amor el cual engloba una serie de formaciones fálicas que se erigen en gran altura al horizonte.

Con la versión que se desee, el valle central de Cappadocia lo dibujan estas formaciones cónicas, que en su interior sirvieron para alojar generaciones de familias a lo largo de los
años. Son cuevas perfectamente delineadas, constituyen el ejido urbano principal y característico, dentro de ellas hubo iglesias, comercios, establos, palomares, talleres y transcurrió la vida familiar y posteriormente
eclesiástica durante siglos.


Contexto histórico

El territorio que hoy ocupa Turquía está estrechamente relacionado a eventos bíblicos, y es aquí donde el hecho más preponderante para el cristianismo tiene lugar, cuando el
Emperador
 Constantino lo oficializa como religión y le permite a lo que era hasta entonces una minoría en Asia, tener una expansión sin precedentes a lo largo del mundo conocido.

Lo que seguramente no tengan tan claro, como no lo tenía yo, es qué rol tiene en todo esto la región de Cappadocia: Durante miles de años en esta región central se desarrolló un nodo de comercio al que convergían gran número de rutas comerciales, entre ellas desprendimientos de la conocida Ruta de la Seda. Este factor la hizo codiciada por
las civilizaciones de conquistadores, y por lo cual sufría seguidamente asedios pasando de manos repetidas veces.


Esto forzó a muchos de sus pobladores a buscar refugio, el cual inicialmente lo hicieron en sus casas cueva, pero pronto en zonas aledañas donde el terreno tenía otra geografía,
comenzaron a aprovechar cuencas auríferas para cavar verdaderas ciudades subterráneas con un nivel de detalle y complejidad envidiable al día de hoy. La leyenda cuenta que bajo tierra la Cappadocia es hueca y está conectada cual hormiguero. Lo
certero es que hay constancia de al menos dos ciudades subterráneas.


Por si esto no bastara, en épocas donde el cristianismo se desarrollaba en modo de secta expandiéndose en el corazón del pagano Imperio Bizantino, los practicantes
comenzaron a aprovechar las bondades de las cuevas para delinear iglesias subterráneas, que se convirtieron en verdaderos monasterios, y aún luego de que Constantino adoptase al Cristianismo, y los cristianos dejasen de ser perseguidos, estos
recintos siguieron prosperando y su actividad se rigió bajo los lineamientos de Basilio El Grande, a la postre, San Basilio, padre de la Iglesia
Ortodoxa Griega.


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El crudo invierno

Como mencionaba anteriormente en la presentación arribamos a Cappadocia el mismo día de Navidad alrededor de las 23 horas, tras un largo viaje desde Barcelona con escala de 2 horas
en Istanbul, lo que llevó a un total de casi 8 horas de trayecto en dos aviones y minibus. El cambio climático ha hecho estragos y para la altura del año en la que estábamos, nos recibió un paisaje completamente limpio sin una gota de nieve
bajo un cielo estrellado.

El horizonte cambió de manera notable de la noche a la mañana: al día siguiente al abrir la cortina de la habitación estaba todo completamente blanco, y una nevada copiosa caía
del cielo incesante. No voy a negar que me llené de preguntas porque no estaba tan preparado para semejante escena, no estoy acostumbrado a la nieve y temí no poder soportar las bajas temperaturas.

Por suerte las precauciones que tomé antes del viaje (de las que hablo en la sección Precauciones en Invierno) fueron bastante efectivas y protegieron lo suficiente. Me permitieron
resistir el frío como para llegar a disfrutar incluso bajo tales condiciones climáticas. 
Cuando vi que no dejaba de caer nieve, lo primero que se me vino a la mente es
"como voy a sobrevivir al resto de los días", pero tomas coraje y sales, te enfrentas al frío aunque le tengas miedo hasta que te acostumbras y le tomas el pulso, te das cuenta que no es tan terrible y se sobrevive, al fin y al cabo, uno está
aquí para disfrutar, y se le encuentra la manera siempre.

Tal vez te preguntas qué se puede hacer en un paisaje completamente nevado que no se aprovecha para deportes de invierno, pues te sorprenderías de saber la diversidad de actividades,
visitas, excursiones y oferta turística disponible incluso bajo esta climatología. Los turistas son conscientes de ello, e incluso en invierno el flujo no merma. Los chinos copan la parada siendo mayoría, los ves por todos lados encantados,
pero los hay de todas partes, incluso muchos latinos.

La oferta turística se explota de tal modo que no importa la temporada del año en la que se arribe, los locales saben sobrevivir a las bajas temperaturas, y saben cómo hacer de los
caminos incluso nevados un recorrido agradable. el 80% de Cappadocia vive del turismo.


Recorridos de colores

Una de las actividades por excelencia que fácilmente podemos identificar con la región es la de los vuelos en globo aeroestático, seguramente es de lo primero que aparece cuando
buscan referencias en internet sobre Cappadocia.


Pero para mi sorpresa al llegar me preguntaron qué recorridos quería hacer, como si en mi cabeza hubiera algunos, sinceramente tenía presente qué cosas habría que ver, pero no
sabía que existían recorridos pre establecidos, y cuando uno le toma la mano al ritmo de la ciudad, donde todo lo rige el turismo, tiene todo el sentido del mundo.


Estos circuitos están preparados para recorrer toda la región casi sin cruzarse uno con otro, son gestionados por operadores de turismo y avalados por el gobierno, claro que
si! Si la economía se sustenta por las visitas!


El más conocido, y por no decir el que la mayoría de la gente hace cuando llega a la región es el Circuito Rojo, que recorre el centro del valle, partiendo siempre desde
Göreme, y pasa por las ciudades cercanas como Avanos ciudad regada por el Río Kizilirmak, el más largo de Turquía, se puede disfrutar de las artesanías en
cerámica ancestrales, se ofrecen baños turcos, hay una parada en el mal llamado "Love Valley" y se visita el "Sunset Point" para disfrutar de la puesta de sol cuando el cielo lo permite, sumado a la visita al valle de las palomas, algo
tradicional en el lugar.

Es un circuito para tener un pantallazo de la región, pero hay algunos de estos lugares que son alcanzables o bien caminando o bien fácilmente con transporte público, o un simple
aventón.


Nos inclinamos hacia otro color, el Circuito Verde que ofrecía la posibilidad de visitar alguna de las ciudades subterráneas.

Optamos por una actividad organizada dada la intensa nevada que estaba cayendo, no teníamos mucha alternativa, al menos hasta asimilar el entorno, era una gran opción para
tomar contacto con el sitio. El viaje se realiza en una van, y corrió peligro de no realizarse debido al clima, pero finalmente pudimos emprender el viaje de todos modos.


Alrededor de las 10 se sale del alojamiento mientras se recogen otros pasajeros, uno puede comprender la dimensión que cobra la explotación del turismo al ver cientos de vans
que entran y salen de las diferentes callejuelas, y se pierden por las rutas que se mantenían sin nieve, aún no termino de entender si por que las mantienen así a base de sal o a pura fuerza de seguir circulando.


El costo promedio de las excursiones no baja de entre 25 y 30 euros por persona, incluyen comidas y las entradas a las diferentes atracciones, hay que tener en cuenta que son
excursiones que duran en algunos casos todo el día y recorren varios kilómetros con guía incluido. Insisto en que estas opciones no me gustan, pero a veces cuando no hay tiempo son una buena inmersión, y en este caso fué una gran
elección.


Existen otros dos recorridos, Circuito Azul que es más extenso aún y hasta donde sabía un Circuito
Violeta (aunque en la imagen se vea amarillo) , que son aún más extensos, pero en la temporada que estábamos
 no se hacían, tampoco salen todos los días.

Bautismo en globo

Este es el gran motivo, por el cual muchos visitan la región, desconociendo la hermosura del lugar y la riqueza histórica más allá de un simple viaje en globo, que desde luego tiene
gran glamour y es una aventura totalmente recomendable para hacer ya sea en este sitio, o en donde tengan ocasión.


El vuelo suele tener un precio estándar, que oscila entre 120 y 180 euros por persona. La mayoría de la gente intenta reservarlo con antelación porque es algo muy demandado, y
los cupos son justos, pese a haber cientos de globos.


Las opciones para el vuelo son muchas, compañías otras decenas también, y por internet leímos cientos de miles de recomendaciones y vueltas para optar por el "mejor globo", el
"más grande", la "mejor experiencia", la que "menos gente lleva en la canasta". 


Sinceramente, hay tantas variables en juego que nuestra intención era meramente cumplir el sueño de volar en globo. Comenté con el alojamiento si esta opción existía, ellos me
dijeron que podían ofrecerme un vuelo por 110 euros, lo cual me pareció un excelente precio a lo que se leía por internet, incluso más barato del rango que teníamos. Esto motivó desde luego que pregunte y repregunte antes de confirmar.


Como decía anteriormente, hay tantas, tantísimas variables para poder realizar un vuelo que si empiezan a dar vueltas y buscar la perfección corren el riesgo de no hacer nada.
Nosotros reservamos para volar la mañana del 26 y al llegar ya nos avisaron de que no habría vuelos al día siguiente, y también corrían riesgo los del 27. Aquí no importa si llueve o cae nieve, sino que el viento es el factor decisivo, ante
el menor riesgo de viento, las compañías no pueden volar, porque ponen en riesgo a las personas.


Nos dedicamos a disfrutar de lo que podíamos hacer mientras tanto con la duda de si podríamos o no volar, y cuando casi que nos convencimos de que no pasaría, regresamos por
la noche al hotel el 27 de diciembre y nuestro conserje Tugser, nos dice que había intentado comunicarse con nosotros, que pudo conseguir una plaza porque saldrían los vuelos al día siguiente, que se la jugó y reservó sin tener nuestro si definitivo...y lo bien que hizo! Le agradecimos haberse arriesgado, pero queríamos hacerlo!


Y fué algo a ciegas, no sabíamos ni la compañía, apenas el itinerario. Terminamos volando con Turkiye Balloons que pasó a recogernos por la mañana temprano y te llevan a un descampado, ahí verás nuevamente cientos de sprinters recogiendo gente de por todos lados de la ciudad, todo esto inmersos en un paisaje que apenas comenzaba a clarear y estaba completamente nevado, hasta que ubican una parcela, donde te esperan con una mesita y un desayuno improvisado dotado de galletas varias, cafe o te en termos, mientras pisoteas la nieve, algo único, iluminados por linternas, reflectores y las luces de las camionetas, mientras van estirando los globos al lado tuyo, y más allá, y unos metros al costado, y en el horizonte, de repente cuando apenas clarea ves que hay globos por todos lados, es evidente aún más cuando comienzan a encender los motores de combustión que emiten el gas, o más bien aire caliente, necesario para inflarlos: hay destellos por todo alrededor.

Los preparativos son rápidos, hay que hacerle frente al frío, que si ya es frío en tierra, no se imaginan en el cielo! Pero señores, no hay frío sino ropa insuficiente!

Cuando te das cuenta, estás con un globo gigante, de dimensiones exorbitantes, inflado arriba tuyo, con un enorme canasto debajo y todos los muchachos que trabajan tratando de sacarte fotos, ayudando a que no te pierdas nada, mientras otros van acomodando las medidas de seguridad y preparando el comando para el vuelo.

La canasta se distribuye en 5 compartimentos, uno central donde están los pilotos, y 4 laterales, 2 a cada lado de la "cabina de conducción" donde ubican a los pasajeros en base al peso. Si son dos los que viajan juntos, los meten juntos y además van acomodando proporcionadamente para equilibrar el peso. Aproximadamente unas 20 personas, más dos tripulantes vuelan en cada canasta.

Uno está tan distraído mirando alrededor y contemplando la escena, viendo como al horizonte otros globos comienzan a erguirse, que solo reacciona cuando se da cuenta que esta comenzando a ganar altura en total silencio y sin ninguna brusquedad. Tengo que decirles que ha sido una sensación única, cuando reaccioné tenía mi piel de gallina y no del frío, sino de la emoción, ha sido una sensación tan gratificante, que se me estremeció el cuerpo, los ojos se me llenaron de lágrimas (un poco del frío lo reconozco) pero fue algo único y recomiendo sin lugar a dudas que lo hagan!
El recorrido se toma una hora aproximadamente, en el medio se observan las ciudades desde el aire, tanto Göreme como las ciudades vecinas, en nuestro caso el piloto decidió acercarse
muchísimo a la formación rocosa del Rose Valley y una montaña en las que se enmarca el valle, tanto que por momentos me asusté porque temí lo peor, pero los tipos lo tienen super claro y fueron coqueteando con las rocas con una cintura increíble, quién diría que podrían darle tanta dirección a un globo. 


En todo momento iban comunicados por radio con la "torre de control" que vaya uno a saber donde estaba pero en el horizonte se observa como una coreografía de globos que suben y bajan, como turnándose, algunos, ganan mucha altura al comienzo y bajan a coquetear con las ciudades y la montaña luego, en nuestro caso fué al revés, casi al final, luego de suavemente pasar por entre las rocas, nuestro piloto decidió levantar más de 1000 metros de altura y es ahí donde, por un lado, el frío se nota y mucho, pero si que se logra ver el amanecer (aunque en ese día estaba todo bastante encapotado a esas horas) y al mirar hacia abajo comienzas a ver los ríos, ciudades y caminos como en el mapa, decorados por cientos de puntos de colores que danzan debajo tuyo: los otros globos.

El descenso es lo "más peligroso" por así decirlo, los tipos ya saben donde bajan y acuerdan con el equipo que los espera. Descienden sobre un campo, en este caso todo nevado como no podía ser de otro modo. 

El capitán da unas instrucciones de posicionamiento para el descenso, que desde luego al no tener tren de aterrizaje es la mismísima canasta que toca tierra y se ve arrastrada por el globo, golpea una, dos y tres veces hasta que entre el equipo en tierra y los pilotos lo controlan. La verdad es que es un sacudón, pero en el peor de los casos, a lo sumo la canasta corre riesgo de darse vuelta por el arrastre, lo cual, debido a la posición que te indican a tener, no debería representar más que otro sacudón y la rara sensación de quedar al reves por un instante, ya que uno al descender queda completamente colocado dentro de la canasta aferrado a unas correas que se encuentran explícitamente preparadas para ese momento del aterrizaje.

La ceremonia del final es algo curiosa también, vuelven a montar una mesita, sacan gallegas y champagne o zumos sin alcohol, y descorchan en una serie de copas para brindar mientras entregan los diplomas, uno por uno, con nombre, fecha y nombre del piloto, representando el bautismo de vuelo. Pintoresco por demás.

En mi caso, esta última parte la sufrí un poco por el frío, veníamos de la parte más extrema en altura, luego de estar unos 40 minutos expuestos, subimos a mas de 1000 metros, antes de descender lentamente, el frio ya había calado en mis piés y en mis manos lamentablemente y no podía ya soportar estar afuera, por lo que antes de entrar en modo "por dios córtenme las manos" apresuré el paso para meterme de nuevo al abrigo de la camioneta que esperaba a unos 20 metros del sitio, con mi diploma en la mano.

Recomendaciones

Cómo llegar

Si vas con tiempo, y tienes ganas de aventura, puedes viajar en tren hasta Kayseri, y de allí optar por un medio de transporte local hasta Göreme o pautar un transfer con tu alojamiento.

En mi opinión, la mejor manera de llegar a Cappadocia, para el viajero promedio que tiene sus días acotados, es en avión, dado los excelentes precios de vuelos internos
(se consiguen entre 10 y 30 euros)

Turkish Airlines y Pegasus son dos
de las que ofrecen vuelos a Kayseri (la opción que tomamos nosotros) y en el caso de Turkish, viaja a 
Nevșehir, el aeropuerto más cercano a Göreme. En ambos casos, el tiempo de vuelo es de menos de una hora.

Desde cualquiera de los dos casos, has de conseguir un transfer a tu hotel, y como el turismo es de lo que se vive hoy por hoy aquí, es solo cuestión de que lo comentes con tu hospedaje para asegurarte que tengas un medio de transporte desde el aeropuerto si llegas en horarios complicados. Si en cambio arribas en horarios de día, no será difícil conseguir un transporte local. 

Dónde alojarse

En Göreme, todo está pensando por y para el turista. Está repleto de hoteles, todo son hoteles, al punto que se de casos que instaron a familias a convertir sus casas en algún tipo de negocio con oferta turística o tendrían que abandonar el sitio para aumentar la oferta.

Todos los hoteles tienen "stone" o "cave" en su nombre, y no te creas por eso que te vas a alojar en una de esas chimeneas preciosas que se ven en las fotos. Por ejemplo, nosotros nos alojamos en el Elite Stone Hotel, que como ven, cumple la premisa del "stone" en el nombre, pero eso solo describía que al menos estaba hecho de roca! Era una hotel nuevo construido debajo de una ladera, fuera de la zona principal, del cual, no tengo objeción alguna por los servicios, estuvimos cómodos y cumplieron en todo, pero no creo que sea para todos los gustos puntualmente este sitio.

Seguramente existan otros medios de alojamiento, habiendo tantísima oferta de hoteles, me fue imposible no encontrar una a nuestra medida.

Dónde y qué comer

Acá gente, lo dejo a su criterio porque sobre gustos no hay nada escrito. Yo soy de comer de todo y siempre invito a que hagan lo mismo, después de todo no viajarán a estos lugares seguido, tal vez no vuelvan nunca, por lo cual, a no hacerle asco a nada que hay que probar los sabores de oriente.

Siendo nuestra primera incursión en Turquía, fuimos bastante cautos, supongo que desconfiando de los precios un poco, pero hemos comido en el centro todos los días que pudimos, después de todo no quedaba opción, en el hotel no teníamos donde comer.

Bebimos el primer Café Turco en Safak Café donde recordé que existían las Baklavas, mi "perdición" en Turquía, y en general en los paises árabes, por
favor, que delicia sus dulces!

El primer almuerzo que debimos elegir por cuenta nuestra, dada la urgencia de buscar abrigo (ya entenderán más abajo) terminamos metiéndonos en un lugar de esos de la avenida principal, de los que uno piensa que le van a romper la cabeza con el precio, Kebapzade resultó ser un lugar agradable, con gran variedad de platos y precios totalmente razonables. Sin dejar de ser un lugar
para "guiris" donde muestran todo el tiempo en las pantallas como se preparan los platos "raros", lo puedo recomendar por precio y calidad.

Hemos optado por cenar bocadillos también en un lugar que está ubicado en una esquina, a escasos metros del Safak café, se accede por una escalera a la misma calle, en cualquier otro lugar del mundo sería un gran pub, pero aqui se servía comida que a su vez se vendía también al paso, ya que la cocina era hacia la calle.

Una mención especial para Nazar Borek Café, atendido por un mudo, nos dió algo de desconfianza al principio por estar vacío, pero entramos y el amigo hizo un esfuerzo enorme por atendernos, interpretarnos, no había inglés que valga, solo las manos, aquí pedimos unos Gözlemes para llevar que se sirven con ensalada a su vez, y nos saciaron, menuda delicia. 

Nos sentimos tan a gusto con su atención y esfuerzo, que le prometimos regresar, y eso hicimos la última noche.

Precauciones en Invierno

Toda Anatolya central se caracteriza por un clima continental muy crudo, inviernos muy intensos y largos y veranos de clima árido. No es una zona de lluvias, pero las nevadas históricamente comienzan a fines de noviembre, cuando aún el invierno no llega, y se extendían hasta fines de marzo.

Todo con quién hablaba me advirtió del intenso frío que hacía en la región, eso me infundó cierto temor que me llevó a tomar alguna precaución adicional a la calma con la que me suelo tomar los preparativos para un viaje, en este caso, a última hora, decidí ir a por algo de ropa de nieve.

Dejo aquí una serie de artículos que recomiendo ya que me han sido de suma utilidad en este clima, al menos son la variedad que yo utilicé y doy fe del buen resultado que me dieron y la falta que me hubieran hecho de no haberlos tenido.
También puedo recomendar, basado en mi experiencia personal, llevar unas mallas para debajo de los pantalones, aún cuando estos sean de nieve, y calcetines especiales de algodón, nada de nylon porque eso hace sudar los pies y todo se complica. Vamos, que si están acostumbrados a lidiar con la nieve, esto no es mayor problema, yo pese a considerar que no la pase tan mal, hubo momentos donde el frío se apoderó de mis extremidades (manos y pies) y les aseguro que en esos momentos no se disfruta ni un poquito.

Nuestra experiencia

En base a la experiencia vivida en estos días en Göreme y en Cappadocia, podemos decir que disfrutamos muchísimo de un clima inicialmente hostil que le dio una belleza peculiar a excursión.

El primer día, sin demasiado margen, debido a la inclemencia climática, decidimos optar por realizar el Circuito Verde, el cual nos insumió casi todo el día y será por cuestión del frío que debimos consumir más energías, pero en lo personal quedé agotado.

Esta excursión nos permitió visitar la ciudad subterránea de Derinkuyu, sumamente recomendable, es algo único! El itinerario incluye una visita a Selime, la catedral tallada en la roca más grande de la región, donde el mismísimo San Basilio constituyó una vida dedicada a la comunidad del monasterio. Parte del paseo lo debíamos realizar caminando por el Valle de Ihlara pero debido a la intensa nevada, por seguridad decidieron evitar esta sección de caminata y nos fuimos directamente a comer. El final es una sección del Valle de las Palomas que permite unas vistas bonitas de la región, pero sobre todo comprender la importancia que tenían estas aves en la antigüedad, donde se usaba su guano para crear las pinturas necesarias para decorar las casas e iglesias, también para abonar una tierra por demás dura para cosechar, y desde luego como alimento.
En este valle se observan los palomares que las diferentes familias preparaban en las rocas talladas, coloreandolos para destacar la importancia de cada familia.

Realizar excursiones no es lo que más me agrade, pero creo que fué una decisión correcta dada la situación climática y el nivel de desconocimiento del contexto histórico nos permitió entrar en tema.

En el segundo día optamos por hacer recorrido a nuestro ritmo, y visitamos lo que se conoce como Museo al Aire Libre, situado a escasos 2 kilómetros o incluso menos del centro de Göreme, se puede acceder caminando sin mayor dificultad siguiendo la acerca de un camino asfaltado.

El museo se constituye con un conglomerado de iglesias y recintos religiosos que están enmarcados dentro del Patrimonio de la Humanidad, allí el Cristianismo hizo ebullición en sus tiempos iniciáticos, la vida monasterial se llevaba a cavo en las cuevas.

Es la mejor oportunidad para ingresar a estructuras bien mantenidas en la roca, muchas de ellas fueron iglesias que conservan los trabajos delicados de pintura en sus techos y paredes, que pese al paso del tiempo, y al viraje de la religión en la región, fueron restauradas y se mantienen para el goce del visitante.

El costo del acceso es de 15 Liras al momento de escribir este blog, y da acceso también a la Iglesia Tokali que está situada sobre el camino por el que se llega al museo, unos 50 metros regresando a la ciudad, otra gran muestra de la
maravillosa arquitectura en la roca.


Lo que el visitante debe saber es que en Turquía hay gran cantidad de ruinas y museos, y los turcos saben bien que los turistas están ávidos de visitarlos, es por ello que la gestión de tickets se puede hacer a través de internet en la página del Ministerio de Cultura.

Allí se pueden adquirir entradas para todos los museos, pero lo más importante es que existen pases según las regiones que comprenden varios días y acceso libre a las atracciones locales, así como un pase nacional para cubrir decenas de sitios históricos a lo largo de varios días.
Luego de pasarnos unas cuantas horas y calentarnos los pies repetidas veces en las estufas que tenían los guardas de las cuevas / iglesias de más relevancia, retornamos a la ciudad en el momento justo en el que ya no sentía mis manos, porque por eso insisto en que si van en invierno han de tener muy en cuenta el calzado y los guantes. Tenía mis manos rojas del frío, dolían como nunca, y entramos al primer sitio que más o menos nos cuadró para comer: unos de esos bien turísticos en los que se sirven todas las comidas faroleras que uno desconoce de qué están hechas. Nos limitamos a comer lo justo y beber te caliente, yo aproveché para calentar mis manos en la estufa y pasamos un buen rato abrigados para tomar temperatura una vez más.

Pasadas unas horas, sin regresar siquiera al hotel que estaba apenas a unas calles, nos animamos ya a la nieve y subimos al punto panorámico de la ciudad bajo una intensa nevada.

El tercer día emprendimos la aventura en globo que anteriormente relaté, y dado que se realiza tan temprano, retornamos al hotel con tiempo de desayunar y darme un duchazo caliente para recobrar la temperatura. Este día debíamos abandonar ya la habitación, por lo que dejamos todo empaquetado y salimos acompañados del sol, que esta vez, brillaba con todo su esplendor y cambió por completo el paisaje con el contraste blanco y brilloso en el cielo.

Decidimos ir al mal llamado Love Valley caminando, no es mucho, pero es bastante trecho, más cuando ves un cartel y te perdés, donde terminás adentro del valle, que desde luego es muy lindo, pero no se tienen las mismas vistas que desde el punto panorámico.

No quisimos quedarnos solo con esto, asi que emprendimos la subida al punto panorámico, también caminando, por la carretera, hicimos dedo pero no tuvimos suerte, eran todos convoys de turistas.

Este trayecto es algo más agotador, es en subida y hay que tener ganas y estado. Creo que nosotros tuvimos más de lo primero que de lo segundo, pero llegamos igual, una experiencia agradable al fin y al cabo es llegar y ver todo el valle desde las alturas, eso si, rodeado de turistas para variar, pero no deja de tener su encanto. Pudimos tomar muchas fotos, descansar al sol y beber te con unas vistas fenomenales, y lo más grato fue al regresar que un buen samaritano paró en la carretera y nos ofreció un aventón a la ciudad sin aceptar ni un centavo de agradecimiento.
Para nuestra sorpresa, al momento de bajar rumbo a la ciudad, nuevamente los globos se estaban desplegando en todo el valle, ahí comprendimos que salían tanto de mañana como de tarde si el día lo permitía y a nosotros ese mismo día nos permitió disfrutarlo desde el aire, y luego ver el espectáculo desde abajo, lo cual tuvo otro sabor y dotó el paisaje de un colorido único, hasta tuvimos la suerte de ver a nuestro mismo globo aunque tripulado por otros pilotos, pasaban al ras del suelo antes de proyectarse a la altura del horizonte, tan tranquilos, tan suavemente.

No quedó más que hacer tiempo, ya que nuestra estadía se cerraba esta noche. Tomamos unos cafés y cenamos a lo grande en lo de nuestro amigo mudo que nos alimentó como pocos.

Lo que quedaba por delante es parte de otra aventura, que relataré en el próximo capítulo, cuando describa el viaje a la Era de los Imperios.
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