Delicias Turcas


Aferrados a una tradición de invención propia, pusimos el afán en despedir el año, o recibir el siguiente, en un lugar remoto, distante. Casi como con una apatía crónica con las tradiciones occidentales, era el deseo intrínseco alejarse y rodearse de otro ecosistema cultural.

Atraído por el magnetismo que me sigue generando los destinos predominantemente musulmanes, optamos por Turquía como nuevo destino, un país riquísimo en historia, con gran variedad territorial, cultural y con un exponencial crecimiento en la recepción turística en los últimos años.

Planteamos un itinerario de diez días por el gigante bi continental, lo cual demandó una dedicación extra al análisis de las alternativas posibles, ya que por un lado, eran muchas y por otro lado, hacía realmente bastante tiempo que no invertía tantos días en un viaje. 

Turquía ofrece tantísimas alternativas que hace realmente doloroso descartar alguna de ellas, obliga a tomar decisiones y concentrarse en un reducido grupo de sitios, con su diversidad, para poder explotarlos.

Como conclusión de estas decisiones y de los días de adentrarnos en el territorio otomano, puedo decir que la sensación es que no alcanzó, y eso está buenísimo porque me da un excusa fantástica para volver, no solo por no haber visto todo lo que quería, sino porque realmente merece la pena.

Turquía en los últimos años ha explotado como destino turístico por excelencia, su capital Ankara, concentra la actividad administrativa, pero su capital histórica, Istanbul resulta una ciudad completamente avanzada, con una modernidad envidiable embebida en un contexto que le da aire del pasado, tranquilamente puede pasar inadvertida como una ciudad occidental de no ser por que uno al levantar la vista y contemplar el horizonte es imposible que no vea una mezquita mas cerca que lejos.

Pese a ser un país musulmán, Istanbul con sus casi 20 millones de habitantes es sumamente pujante y moderna. Es un motor, sigue siendo lo importante que fue históricamente debido a su estratégica ubicación geográfica.

Y siendo Istanbul una de las ciudades más visitadas de Europa, porque si, he dicho Europa, ya que Turquía es un país bi continental pero se considera europeo, hay muchísimo más para ver en este país con sus casi 800 mil kilómetros cuadrados de contrastes.

Un poco de historia

Resumir el contexto histórico de Turquía y su gigante pasado como región del imperio Macedonio, parte preponderante del Imperio Romano, posteriormente Bizantino, y terminar convergiendo en el enorme Imperio Otomano, es imposible de realizar en breves líneas.

Ríos de tinta ser han escrito sobre el tema para deleite de los amantes de la historia antigua y también moderna, la riqueza de estos relatos, desde el nacimiento hasta su caída casi 700 años después de la Primer Guerra Mundial es una interesante aventura de leer e informarse. Por ello que sigue es un muy escueto resumen para que al menos tomen consciencia de las dimensiones y de los nombres de relevancia.

El territorio que hoy ocupa Turquía está estrechamente relacionado a eventos bíblicos, y es aquí donde el hecho más preponderante para el cristianismo tiene lugar cuando el Emperador Constantino lo oficializa como religión y le permite a lo que era hasta entonces una minoría en Asia, tener una expansión sin dimensiones a lo largo del mundo conocido.

A partir de allí, nace el imperio Selyúcida, formado mayoritariamente por tribus nómades que provenían desde los actuales territorios de Turkmenistán, porque, imagino que alguna vez habrás tenido esa curiosidad en la similitud de los nombres. Pues te lo confirmo, los turcos, no vienen de Turquía. Tras sucesivas conquistas fueron debilitando el a los Bizantinos, y se convirtieron en defensores del Islam en la región, enfrentando a los cruzados en repetidas campañas a Tierra Santa.

En su período de decadencia, como uno de los pequeños territorios interiores, nace de la Dinastía Osmanli, el Imperio Otomano que poco a poco ejecutó una campaña expansionista que le permitió resistir a los mongoles y hacer caer Constantinopla, con ella, borrar del mapa a lo que quedaba de los Bizantinos, así convertir la ciudad en su capital.

El Imperio Otomano se prolonga por casi 700 años, siendo uno de los más extensos y pluriculturales que haya existido aún en el Siglo XX, ocupando en su máximo esplendor territorios en tres continentes (Africa, Europa y Asia).

La caida se produce como corolario de la Primer Guerra mundial en 1923 y se ve forzado a desmembrarse, y muchos de sus territorios fueron ocupados por las potencias aliadas. Encabezados por Mustafa Kemal Atatürk, quien es considerado el padre de Turquía como la conocemos hoy, lograron su victoria y refundar la nación en 1923.

Arribar a Constantinopla

Arribar a Istanbul no es nada complicado, existen inmensidad de conexiones aéreas, y casualmente es un punto de conexión a otros destinos, motivo por el cual no era mi primera visita, o escala a los aeropuertos de la ciudad

Dentro de las aerolíneas en las que tengo experiencia puedo mencionar:

Pegasus Airlines es la aerolínea de bajo coste con muy buenas frecuencias para viajes e incluso conexiones a todos los puntos relevantes del interior del país. Ya había viajado de regreso de Israel con ella y mi experiencia ha sido buena en todos los vuelos y conexiones.

- Turkish Airlines es la más famosa, seguramente la habrán visto publicitando en algún equipo deportivo, es en el momento de escribir este relato, la aerolínea con más rutas comerciales del mundo. Es un servicio de primera calidad, e incluye comida a bordo.

La ciudad cuenta con tres aeropuertos, Atatürk (IST) ubicado más cerca del centro de la ciudad deja de operar vuelos comerciales en Abril de 2019,  Sabiha Gokcen (SAW) algo más alejado pero con gran tráfico aéreo, y el nuevo Aeropuerto Internacional de Istanbul (IGA) que se ha diseñado como el mayor aeropuerto del mundo comienza a operar con fuerza en 2019 y se planea que sea el principal.  Ambas aerolíneas operan en todos los aeropuertos.

Desde territorio ibérico son unas 5 horas de viaje, se pueden hacer largas realmente, en el caso de la vuelta, que ha sido por Turkish sinceramente se nos pasaron volando entre la comida que nos salvó realmente porque realmente estábamos hambrientos y no sabíamos que estaba incluida.

Visados

Ciudadanos de España han de solicitar un Visado de Turismo llamado e-Visado, el cual se obtiene a través de internet, previo llenado de un gran formulario de preguntas y el abono de  25€ (Dic.2018).

Ciudadanos de Argentina, bendito sea nuestra patria, tenemos la suerte de que existe un acuerdo entre países, por lo que no debemos solicitar visa ni abonar tasas.

De cualquier modo, siempre es recomendable revisar las condiciones en la página del Ministerio de Exteriores en un caso y en el de Cancillería en el otro.

Traslados

Es un país de una vasta extensión, con lo cual, los traslados insumen tiempo. Moverse por aire resulta realmente accesible en líneas generales, un pasaje de conexión, se puede conseguir por menos de 40€.

También existe un amplio y muy regular servicio de buses que surcan el país a lo largo y a lo ancho, algunos de los cuales venden sus tickets por internet, por ejemplo a través de la página Neredeen Nereye, pero lamentablemente no he sido capaz de comprarlos siempre encontré algún bloqueo, ya sea algún dato requerido faltante o alguna validación imposible de superar. Lo relevante es que hay gran variedad de servicios y se consiguen tickets. Aquí les dejo una lista de servicios de bus para que al menos consulten las opciones:
Pamukkale Turizm
Ulusoy
Metro
RH Turizm
Kamil Kos

El servicio ferroviario a través de la empresa estatal TCDD es otra opción, si bien existen trenes de alta velocidad, conectando los puntos principales, está aún en desarrollo, pero se puede cruzar el país y conectar las principales ciudades con ferrocarriles convencionales con un servicio de calidad.

Alquilar un coche también puede ser una opción si se cuenta con tiempo, y dinero desde luego, las carreteras principales cuentan con dos vias para circular, tanto en un sentido como en otro, pero las velocidades máximas están limitadas a 90 kms/h lo cual hace que los viajes se puedan extender en tiempo, pero siempre da la flexibilidad de transitar a gusto con las paradas que uno prefiera.

El dinero

En Turquía se utiliza la Lira Turca, cuyo tipo de cambio es muy favorable para los procedentes de Europa o con dólares, esta situación no solo es favorable por el cambio sino porque los precios se convierten en accesibles para el turista: con excepción de algún sobreprecio en alojamientos en Istanbul, y los costos valor commodity de las atracciones turísticas, en general es todo más barato que en Europa: ropa, comida y traslados. 

Recomiendo, dada la gran variedad de chucherías que resultan atractivas, y muchas delicias que darán ganas de traerse, guardar espacio para la ropa, es un destino con industria nacional y abundancia de oferta para el visitante. Les aseguro que se van a tentar.

El manejo del dinero es basado en el efectivo, y si bien en los mercadillos se puede regatear, lo cual es una costumbre cultural (de hecho, deberían hacerlo!) hay que andar con moneda suelta para el día a día. Si bien en las ciudades, dada la gran afluencia de turistas, se está incrementando la opción de pagos con tarjeta, tener efectivo suelto les ahorrará más de un dolor de cabeza.

Mi experiencia es haberme hecho una cuenta en TransferWise unas semanas antes de viajar y haber cargado allí dinero, en las ocasiones que tuve que pagar con tarjeta, ya es sabido que TransferWise ofrece beneficios en el cambio, pero el mayor beneficio que tuve a la hora de conseguir efectivo fué haber ido a un cajero automático y haber extraído moneda local sin costo adicional, eso fué fascinante.

Otro modo de cambiar dinero es directamente en algunos cajeros, por ejemplo en destinos con mucha afluencia turística, existen máquinas de bancos, que si bien son para operar como un ATM, ofrecen la opción de cambiar dinero, yo lo he hecho, los primeros intentos da miedo, tuve que pedir ayuda, un amable turista me indicó los pasos, con mucha gracia, porque por momentos hay que "encomendarse a dios, rezar tres ave marías y creer, tener fe que la máquina devolverá el dinero" (literal, esto fue lo que me dijo!) porque hay un paso en el cual entregas tu dinero a una máquina que no entiendes que hace, la máquina cierra su boca y piensa, piensa, piensa...hasta que unos segundos después que a ti se te hacen eternos, entrega el dinero exacto del cambio con un comprobante y hasta monedas para darte el valor justo.

Alternativas dentro del país

Anatoalia es la península turca que se expanda sobre territorio asiático, en su interior su clima varía notablemente según la latitud en la cual uno se encuentre, y entre la variedad turística, es un clásico visitar tanto las capitales, Istanbul, la primera sin duda por su historia y porque es punto de transbordo casi obligado, es una tentación no quedarse, y sería un pecado no pasar unos cuantos días en ella.

La otra es Ankara, la capital administrativa, convertida en capital de Turquía al momento de la creación del país tras la desaparición del Imperio Otomano. Situada en el corazón de Anatolia, con una oferta algo más moderna, no deja de perder identidad histórica con un pasado enorme acompañando al resto del país.

En el sur, un destino muy apreciado por turistas, especialmente alemanes, sobre las costas del Mediterráneo con vista privilegiada de Chipre, se encuentra Antalya, una capital turística por excelencia, destino playero, se solía aprovechar en verano pero la alta demanda turística la ha convertido en un destino valorado todo el año.

En el corazón de la península, encontramos la región de Capadoccia, un clásico, un destino encantador pero con una explotación turística en demasía. Patrimonio de la Humanidad, todo el mundo quiere visitarla, y no fuimos la excepción. Ya daré mis detalles, vale la pena por su singular belleza e historia, es algo único, pero el alto valor turístico le quita esa magia de aventura tal vez.

Hacia el oeste nos encontramos en Hierápolis, con su Castillo de Algodón, hoy conocido como Pamukkale, otro lugar con amplia historia pero explotado turisticamente, pero que puedo decir, es algo único, otra de las tantas peculiaridades únicas que hay en Turquía, es bello, encontrarán mucho contingente, pero no les puedo decir otra cosa que vayan a verlo.

Ya en la costa del Egeo, desde KasMarmaris, Bodrum, hasta la enorme Izmir, es una seguidilla de playas que combinan puestas de sol maravillosas con historia, a muchas de ellas llegan cruceros, como es el caso de Kusadasi con oferta de hoteles de lujo, pero a escasos kilómetros encontramos Selcuk, o también conocida como Efeso en tiempos ancestrales, donde tuvo sitio una de las maravillas de la antigüedad, el templo de Artemisa al que las llamas consumieron.

Puedo seguir nombrando lugares, como adentrarse en Anatolia oriental que es aún menos conocida por los occidentales, aprovechar sus cosas del Mar Negro, pero también conocer el interior que es lo que en definitiva tienta a muchos exploradores. Estoy seguro que en un recorrido de uno semana no llegarás a estos lugares, ni muchas agencias de turismo te lo ofrecerán siquiera, pero es fuera del recorrido donde hallarás la magia de la gente de estas latitudes.
Para otra aventura dejaré una expedición hacia oriente en tren, pasando por Kars para adentrarse uno en Georgía y Armenia. Lo dejó ahi...para los que se animen, organizamos!

Mi recorrido

Durante diez días recorrí partes de este enorme y rico país en todos los medios de transporte disponibles, y exploramos algunos de los lugares que arriba menciono.

Arribamos a Istanbul en avión desde Barcelona, para abordar inmediatamente una conexión hacia Kayseri, uno de los aeropuertos vecinos y cercanos a la región de Capadocia, donde arribamos finalmente en un transfer, coronando un día extenuante de viajes.

El siguiente trayecto no fué menos extenuante, ya que consistió en un viaje de unas 8 horas en autobús por tierra rodeados de nieve y la tensión que generaba el modo de manejo del conductor que finalmente no representó ningún percance.

Nuevamente un transfer nos acercó desde la minúscula Pamukkale a Selcuk, donde abandonamos la ciudad mediante un cómodo y muy puntual tren hacia el aeropuerto de la gran Izmir, donde volvimos a aterrizar en Istanbul para recorrer sus entrañas intentando descubrir lo más posible de sus secretos.



Todo lo que pasó entre cada traslado, en cada punto del mapa, lo compartiré en los subsiguientes relatos, con la esperanza que disfruten de la aventura, y saquen valiosa información para planificar su viaje, o al menos, para decidirse a visitar este fantástico país.