Recuerdo el momento en que me desperté y el trayecto era desconocido, algunos riscos a la izquierda, la cordillera más distante a la derecha y el enorme autobús de dos pisos con el que surcamos las pampas viajaba lento, zigzagueando por caminos de tierra.
Nuestro recorrido en coche desde Villa Pehuena consistía en tomar el camino más directo, la Ruta Provincial 23 sería el sendero "natural" siguiendo el cauce del río Aluminé hacia San Martín de los Andes.
Pero aquí el ripio llegó sin demasiado preludio, apenas salvadas las costas del Lago Aluminé sobre el que descansa Pehuenia, el asfalto se acabó sin previo aviso, con un cartel de obra citando las maravillas que el progreso tal vez nunca llegue a traer para esta troncal ruta regional.
A partir de ese momento el tedio, la dificultad para controlar el vehículo, las precauciones para mantenerlo en condiciones convirtieron el trayecto en algo muy pesado, sólo compensado por la belleza del paisaje.
En el primer cruce del río, nos encontramos con la bendición de un asfalto algo "cansado" que permitió acelerar el paso, cargar algo de combustible y agua para el mate en la hermosa localidad de Aluminé.
La gran ciudad
Parque Nacional Lanín
Huella Andina
Tanto por ver!
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