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Todo comenzó hace muchos años, cuando en algún momento, en aquellas primeras PCs propias con las que pude interactuar en casa, tuve la suerte de conseguir un juego de simulación en el que yo hiciera las veces del Manager de un equipo de fútbol, una de esas cuestiones que siempre me apasionaron, y que por suerte mi humilde Pentium I de 133Mhz lo soportara.
Allá lejos rondaría yo por mis 13 o 14 años, no podía contar con la posibilidad conducir los destinos de mi querido Deportivo Español ya que las ligas argentinas no existían en estos juegos, por lo que comencé a deambular por las ligas europeas, a las que desconocía en su totalidad, en un juego llamado Championship Manager, el predecesor del actual Football Manager, aunque alternaba con otro llamad Ultimate Soccer Manager, extinto al día de hoy.

En aquel primer intento decidí volcarme por la Liga Inglesa, ya que la empresa fabricante del producto, oriunda de Inglaterra, poseía muchísima más información sobre esta liga que sobre cualquier otra, y al momento de elegir, fiel a mis causas nobles, habiéndolas mamado desde pequeño, no elegí ninguno de los grandes equipos: quería pelearla desde abajo, y comencé a luchar con un humilde equipo de la Second League al cual elegí porque su nombre me pareció familiar, ya que mi vecino, Antonio, el marido de la eterna Elvira, fumaba cigarrillos de ese nombre: Chesterfield FC.
Con todas las dificultades a cuestas, disputaba partidos que me costaba ganar, tanto como al equipo real. Allí tuve jugadores de prestigio que marcaron la historia de la institución, como Paul Holland, Tom Curtis, Andy Morris, Nicky Law, Lee Richardson, Derek Niven, Mark Jules, Jamie Hewitt y Kevin Davis, el último jugador del Chesterfield que ha jugado en la Selección mayor inglesa.

Por aquellos años estudiaba yo también inglés, eran tiempos donde internet no llegaba a las casas de los seres humanos de a pié, y yo quería saber más del equipo del cual me estaba convirtiendo en hincha poco a poco, aunque sin saber lamentablemente qué pasaba en su día a día.

Intenté ponerme en contacto, una carta, otra carta, cuando internet llegó al barrio, o más bien, a mi alcance, me comuniqué via foros, pero nunca algo fué algo fluido.

Por muchos años me alejé pero siempre le guardé cariño, lo seguí de lejos, sin estar al día, perdiéndome sus victorias de los últimos años (campeones de la FA League Trophy en 2012 y Subcampeones de la FA Leaghe Trophy en 2014), y un sube y baja de categorías interminable.

Hoy le toca navegar desde el fondo, en la durísima National League, la última de las ligas de alcance nacional en Inglaterra, después de eso, el abismo, las ligas regionales.

Desde aquellos lejanos años en el escritorio de Lugano pensaba en que algún día podría tal vez llegar a conocer a este pequeño club, en su coqueto estadio. Por aquel entonces todavía existía el viejo Saltergate, también conocido como Recretation Ground, hoy convertido en un estacionamiento.

Cuando Google Maps comenzó a dar la posibilidad a todo el mundo de viajar sin salir de casa, me ubique en la ciudad y una y otra vez imaginé estar en esa entrada, dentro de esas tribunas, tomando una cerveza por los alrededores, charlando con la gente, contando mi historia.

Venía planeando poder hacerlo desde la ya no tan distante Barcelona, mucho más cercana que Buenos Aires, pero finalmente el destino me trajo a Londres, y con ello la oportunidad se volvió mucho más cercana.

Contacté con los responsables del área de prensa, a sabiendas que en los equipos pequeños, la gente es más amena y accesible, dada mi experiencia en el rol en Deportivo Español. Y del otro lado encontré una gran y comprensiva respuesta: me invitaban a visitarlos y a pasar con ellos el día del partido.

Busqué los pasajes, encontré una pequeña habitación donde alojarme en una casa de familia y emprendí mi viaje, tras una jornada de trabajo, descendí a las profundidades de los viajes en Autobús, siempre a la cola de los servicios de transporte en los países desarrollados, algo que en Argentina aún me atrevo a decir es de primera clase, aquí esta lejos de llegar a ser similar.

Y una noche de viernes 15 de Noviembre de 2019 comenzó la aventura: desde Victoria Coach Station arrancaba el viaje en un National Express.

Me habían advertido que esperase demoras, la dueña de la casa donde me alojé a sabiendas, se ofreció de todos modos a esperarme aunque llegase tarde. Y las demoras, vaya el juego de palabras, no demoraron en llegar: en la mismísima salida de la estación el autobús tuvo la desgracia de chocar con un taxi y comenzar su retraso.

Un viaje de casi 3 horas, con una lluvia permanente me depositó en Chesterfield bajo la eterna garúa inglesa que moja poco, pero enfría mucho, alrededor de las 23 horas. La idea era conseguir un taxi pero no había ninguno a la vista, y Uber parecía no existir en estas latitudes. "The Real England" me dijeron cuando se enteraron que iba para estos lados.

Sin perder tiempo, comencé la caminata, no quería hacer esperar a Sarah, una docente madre de familia que me había avisado que me esperaba excepcionalmente porque era viernes, que si fuera otro día no podría hacerlo.

Meta a paso rápido con el GPS en la mano bajo la lluvia, atinando los giros correctos esquivando borrachines que salían de los pubs donde solo expiden cerveza.
 
Las calles se convertían en oscuras, y poco a poco fuí perdiendo precisión de la ubicación, en un momento el camino me enviaba por un pasadizo que no lograba ubicar, hasta que un letrero bastante oculto citaba "Pedestrian Path" (paso peatonal) a las orillas de un arroyo que fluía alimentado por las lluvias de los últimos días.

Al frente la oscuridad total, pero yo me metí igual, sin saber si lo que pisaba era barro u hojas empapadas. Camine y caminé, el GPS marcaba que era el camino correcto. Me embebí entre los árboles, la oscuridad, los parques y la soledad de la noche. Mucho más allá, la barriada. Media horad de caminata bajo la no molesta lluvia me dejaron en la puerta de una hermosa casa de familia donde me esperaban con un te caliente para matar al menos el frio.
Descansé casi sin creer que finalmente, tras esa locura estaba en esa pequeña y distante ciudad que desde Argentina veía con anhelo de visitar. Algo tan simple, una pequeña en el medio del Derbyshire (la Comarca), me estaba llenando de alegría.
La mañana siguiente, durante el desayuno charlamos con la familia y al respecto del motivo de mi visita, entre incredulidad y comprensión, empatizamos y me desearon lo mejor.
Al rato me propuse salir a recorrer un poco la ciudad, en vísperas de encontrarme con el responsable de Media y Comunicaciones del club, Nick Johnson, que me esperaba a las 13 en el Proact Stadium, el nuevo estadio del club.
   
La ciudad era mucho más grande de lo que esperaba, cada caminata requería desplazamientos de al menos 30 minutos, y el clima no ayudaba. Mi llegada al estadio no fué la que hubiera imaginado, la lluvia y la niebla quitaban el encanto, pero, después de todo era la imagen de Inglaterra, pura y cruda.

Busqué abrigo en el Shop, de donde quería llevarme todo. Conseguí mi ansiada camiseta, mi bufanda y un pin de recuerdo: quería eso desde hacía tantos años!

Bajaron a mi encuentro, me dieron un pase de prensa, un voucher para comida, y me invitaron a las oficinas. Me explicaron como procedían durante el día de partido, no mucho que envidiar a lo que hacíamos en Español (bastante orgulloso de haber sido parte de eso), pero mucho más profesional: gente de traje, cumpliendo sus roles, algunos filmando, otros sacando fotos, otros encargados de las redes sociales, otros de la actividad del estadio, otros la voz del estadio. 

Casi que a cada uno de ellos podía encontrarle un parangón con los personajes del Estadio España.

Cuando el partido se aproximaba, me invitaron a la zona de prensa, y vi el partido junto a los periodistas que seguían el evento. Me hicieron una nota para el club, desde luego les parecía curioso que alguien desde Argentina viniera a verlos, mi historia generaba cierta empatía.
En el estadio previo a los partidos se lleva a cabo un evento llamado Hospitality, donde los socios pagan para tener una comida especial, un espectáculo al cual cortan para ver el partido y siguen. Todos se visten paquetes para la ocasión, la sección de platea estaba llena, el resto del estadio no tanto. Es un momento difícil del torneo, no levanta cabeza el equipo y se jugaba contra el último de la tabla.
En el partido, el primer tiempo fue muy malo, dos jugadas de gol del rival, una muy buena abrió el marcador y un descuido les permitió ampliar la ventaja.
En el segundo tiempo, un triple cambio, al mejor estilo Championship Manager, hizo cambiar la cara del equipo y comenzó a empujar, un golazo descontó pero otro descuido provocó un penal para la visita que se puso 3 a 1 arriba, para el delirio de sus casi 100 hinchas que vinieron desde Chorley solo para ver a su equipo, el último de la tabla, que estaba consiguiendo su segunda victoria casi en medio torneo.

Chesterfield logró descontar una vez más y con fuerza intentó hasta el final pero no le alcanzó. La gente abucheó al equipo, y los que tenían su evento de Hospitality, se volvieron al salón para seguir ahogando penas bebiendo y comiendo.
Para ellos fue un día triste, en parte para mi también, pero en el fondo me llenó el alma haber viajado hasta esta pequeña ciudad solo para ver este partido, tal vez, no el mejor espectáculo, pero me permitió estar ahi, en las tripas del estadio, viendo cómo se vive, aprendiendo cómo lo llevan desde una Sociedad Anónima Deportiva humilde, cómo la gente de una ciudad respira su equipo y como un campo de 5ta división está en perfecto estado, cómo dos personas pueden mantener una entera estructura de prensa con la ayuda de voluntarios y estudiantes, como se cuenta con equipos profesionales para seguimiento de jugadores, y cómo, por más que se haya perdido y estemos tan bajos en el escalafón de equipos, se hacen ruedas de prensa, siempre.
Mi día terminó agradeciendo a las partes que me permitieron estar allí, brindando en un bar repleto de memorias, y con un check más de un hito  personal logrado en la vida, uno de esas cosas pequeñas y sencillas que me llenan de satisfacción poder cumplir.
Tal vez muy pocos lo entenderán, pero para mí, ha sido un sueño hecho realidad, y por suerte las personas del club que me recibieron lo comprendieron y empatizaron con mi causa.

Mientras tanto, de turismo, realmente he hecho poco, el foco de mi visita era completamente otro poco. 

Quedará para la próxima recorrer alguna de las bondades de Derbyshire que invita a hacer recorridos de a pié, por lo que hay que definitivamente preparado, el clima en el interior da muchas sorpresas.

Un domingo lluvioso, de esos que el agua definitivamente moja, tras el desayuno, me despedía de la pequeña Chesterfield. Sarah se ofreció llevarme a la estación para evitar que me empape, con su hija de camino a la iglesia me dejaron y me despidieron con los mejores augurios y bendiciones. 

Mi recorrido me dejaría en Manchester para dar unas vueltas y trabajar al día siguiente.

    

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Chesterfield, de un juego a la realidad

lunes, 25 de noviembre de 2019
Todo comenzó hace muchos años, cuando en algún momento, en aquellas primeras PCs propias con las que pude interactuar en casa, tuve la sue...
Este relato es un colateral, un spin off como se estila decir en el mundo cinematográfico, del viaje a Escocia. Aunque también se desprende de aquel relato que la intención original tenía una motivación centrada en el deporte de masas, quedó en evidencia que en aquel entonces la belleza y enormidad del paisaje hizo dejar a un lado esa original veta deportiva.

En el retorno del periplo por las Highlands, y abrumados por el día lluvioso y la nubosidad espesa que nos acompañó todo el viaje sin dejarnos siquiera ver las aguas del Loch Lomond que cruzamos de norte a sur sin poder siquiera contemplarlo, Escocia nos despedía mostrando un poco de esa cara que tanta fama tiene en las islas británicas: el gris, el agua y la ausencia de sol.

Incorporando el clima a las vicisitudes del viaje, como parte de la mística escocesa, hicimos escala previa en Glasgow, curiosamente la ciudad más grande del país, superando incluso en habitantes a la capital Edimburgo.

No teníamos tiempo para una estadía en ella, como dije anteriormente, priorizamos irnos a los parajes más remotos a contemplar el paisaje por sobre recorrer una nueva ciudad. Pero no me quise privar de una pequeña cosa, un pequeño vicio si se quiere decir.

Domingo, ciudad prácticamente vacía, y aparcábamos en uno de los barrios tradicionales pero alejados del centro, en la puerta de un estadio. Bajo la lluvia descendemos del coche y me fundo con el gris del panorama. Una sonrisa se dibuja en mi rostro, en el fondo me llena una alegría picaresca de haber logrado algo que de pequeño (y no tanto) había imaginado. Estamos ante los portales del Ibrox, el mítico estadio del no menos mítico Rangers Football Club, el club más ganador del mundo y uno de los dos equipos más importantes del país, siendo el otro su rival eterno, el Glasgow Celtic, con el que mantiene una rivalidad eterna disputando lo que se conoce como el Old Firm, o el Clásico Eterno.
Ahí estaba delante de esa caja de resonancia, un estadio perfectamente cuadrado, con capacidad para 50.000 personas que el día anterior había vibrado con la vaya uno a saber cual número de edición del apasionante clásico que dejó al eterno rival con la victoria por 2 a 0. Por eso era todo tristeza hoy en los alrededores, salvo por quién escribe que recorría los bajo tribunas leyendo las inscripciones grabadas en los ladrillos de las paredes recordando a viejos seguidores, muchos de los cuales estaban acompañados de ofrendas florales.

Y seguramente la pregunta de por qué tanta emoción y tanto anhelo de visitar un estadio, a priori cerrado, y no haber podido ir al clásico, de un equipo tan remoto en una liga tan poco relevante para la afición popular en Argentina. Y he de admitir que es dificil de rastrear, encuentro el primer hito en mis años de horas y horas invertidas en el Championship Manager, ese juego de fútbol en el cual, no se juega al fútbol sino se maneja equipos. Si, en aquella vieja versión que solo se veían "letritas" aún, un día se me ocurrió por elegir un equipo para dejar de pelear descensos y comenzar a pelear por cosas grandes, así fue como durante un tiempo arranqué una partida repleta de gloria con el Rangers.
Recuerdo que en sus filas contaba con destacados jugadores como Paul Gascoigne, Brian Laudrup, el dos veces ganador de la Bota de Oro Ally McOist y en ese entonces, nada más y nada menos que con Claudio Paul Caniggia.

Otro aspecto por el que me logro identificar con el club y con sus aficionados, es porque en 2012 el club entró en bancarrota y tras una serie de compras y cambios de nombre, fue sancionado y pese a haber terminado segundo en la primera división aquel año, no pudo jugar ligas europeas, incluso debió solicitar su reingreso a la liga de honor tras su re fundación, y petición que fue rechazada tanto para la Premier como la Championship que es la segunda división, optando los dueños por solicitar la reincorporación del club en la Scottish League Two, cuarta y última categoría del fútbol escocés, comenzando a competir por primera vez en la historia en la división amateur.

Esta situación se asemeja de algún modo, salvando distancias en nivel de convocatoria y peso desde luego, con la vivida por mi Deportivo Español de Buenos Aires.

Existe infinidad de notas y recursos periodísticos producto del asombro de la situación y muchos otros desde el morbo que generaba ver un club enorme de Europa jugando en estadios con equipos de fútbol amateur, recomiendo ampliamente el informe realizado por Destino Fútbol.
Ese domingo, tras el nerviosismo y el auge del clásico del día anterior, eramos los únicos merodeando. Sorprendentemente el fan shop estaba abierto pero las camisetas agotadas. Me asomaba por los portones para intentar captar algo del verde césped, por las rendijas ver algo del interior, y cuando ya estaba resignado a tener que buscar cobijo nuevamente en el coche y emprender la retirada, fué cuando me detuve a contemplar una puerta de acceso a las instalaciones, al edificio, tal vez sector de oficinas, una decorado con venecitas muy adornadas, detalles centenarios, de otra época.

Poco fiel a mi timidez, tiré de la manija de la enorme y pesada puerta de madera, para asomar mi cabeza y contemplar el interior. Allí se abría una escalera enorme de madera en un lobby con cuadros y fotos de otras épocas del estadio. Las paredes con detalles dorados y tipografía alusiva al estilo inglés característico, y a medida que descendía mi mirada, me topé con un escritorio  al frente donde un señor de seguridad me miró y me preguntó qué hacía primero en un tono algo displicente como para amedrentar algún potencial peligro, después de todo era su trabajo.

Mi inmediata reacción fue preguntar si podía observar el interior, me dijo que pase a la sala sin problemas, realmente por mi parte no había mucho más que ver, era pura decoración de un club centenario, me quedaba corto con solo ver eso pero era la excusa para entablar una charla. Rápido de reflejos el de seguridad observó que tenía debajo de mi abrigo una camiseta de fútbol, y me preguntó de donde era, lo cual resultó perfecto a mis intereses: comencé a contarle la historia del Deportivo Español, cómo se parecía a lo vivido por el Rangers y decirle que por eso me había acercado al estadio, y sin dilación el hombre me preguntó con su acento típico que me costaba horrores comprender, si teníamos tiempo. Miré el reloj, efectivamente lo teníamos, y nos invitó a pasar por una de las puertas, pasillos interiores y nos depositó con un grupo de muchachos que seguían a un señor de traje quien muy entusiasmado relataba anécdotas de la gloria del Rangers. Estábamos en un vestuario mítico, con camisetas de jugadores históricos del club. Nos habían sumado al recorrido por las tripas del estadio!
Lo que comenzó con cierta timidez, terminó siendo una recorrida de más de una hora con un grupo de fanáticos desde Eslovaquia y un colombiano que venía con ellos, pero el que se llevaba todos los premios era el guia del tour, un verdadero fanático, se notaba en cada detalle, en cada relato que contaba con lujo de detalles, irradiando pasión, contagiando energía y amor por el club.

No solo estuvimos en los vestuarios y los pasillos, salimos al campo, donde el día anterior se había disputado el clásico, contempleté lo que el guía denominó "el sol de Glasgow", unos carros con focos amarillos que se colocan encima de los sectores más dañados del césped para ayudar a su recuperación. Desde luego que agua no le falta al campo.


Un estadio con una acústica impresionante, tiene cierta base en el Westfallen Stadion, cualquier aplauso retumbaba, traté de imaginarme el evento del día anterior con 50 mil personas cantando y esa caja de resonancia retumbando.


Para todo era una foto, el hombre no escatimaba en ellas, nos pedía los móviles para sacarnos fotos aquí y allá. El tour terminó para el grupo de eslovacos, pero el hombre se tomó el tiempo de llevarnos por todo el interior del museo y de las instalaciones que nos habíamos perdido por haber "llegado tarde". Es decir, recorrió todo de nuevo con nosotros y, desde luego, sacó centena de fotos, algunas de dudosa calidad y dudoso foco, pero qué se le puede decir, el tipo no paraba de contarnos historias y de hablar maravillas de Messi, al que había visto en vivo unas semanas antes en un partido de la Champions en Barcelona, deseando que se le de lo que todos los amantes del fútbol deseamos, el mentado mundial que merece para consagrarse.

Lo que comenzó como un mero paseo para tomar unas fotos, terminó siendo una experiencia única con lujo de detalles por las tripas del mítico estadio del club que resurgió de las mazmorras.

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Abducidos en el Ibrox

domingo, 25 de marzo de 2018
Este relato es un colateral, un spin off como se estila decir en el mundo cinematográfico, del viaje a Escocia. Aunque también se despre...
¿Qué tiene que ver Logroño con mis orígenes? Absolutamente nada. No soy consciente de ningún parentezco procedente de la zona de La Rioja y nadie de la familia ha vivido alguna vez en esta ciudad.

Pero paradógicamente Logroño tiene mucho, muchísimo que ver con mi vida y con la de mi familia. En Logroño nací, allí dí mis primeros pasos, allí alcé por primera vez la bandera del Deportivo, y fué en Logroño donde me crié, donde aprendí a andar en patines, donde jugaba a la pelota y donde tenía que salir corriendo cuando metíamos un pelotazo de más.

Logroño y yo, muy pocas veces nos separamos, salvo esos momentos, esas pausas donde yo me alejé de él. Día a día parte de mi vida transucrrió allí, y durante los últimos años, mi vida entera se desarrolló en Logroño. Allí crecí, fuí madurando, tuve muchas vivencias y experiencias, y debo decir que también teníamos una relación algo tensa con el bullicio vecinal y lo difícil que era trasladarse desde y hacia Logroño, lo que hace que muchas veces haya renegado de él. 
En Logroño, el pequeño y remoto Pasaje Logroño, entre Larrazabal y Oliden en un rincón de Villa Lugano, es donde nací, donde me crié y donde viví tantos años.

Como parangón se puede decir que la ciudad de Logroño, capital de La Rioja en España, es también un rincón algo remoto. Constituye la capital provincial más pequeña del país con tan solo 150 mil habitantes, y arribar a ella también es algo complejo. Como contrapartida, dista un poco más de Málaga que lo que dista en Buenos Aires.

Pero me empeciné en visitarla, después de todo Logroño es mi vida.

Los pasajes y horarios no eran muy felices, 484kms me separan de ella, y las opciones eran remotas: tren, autobús o conseguir algún buen samaritano que haga este viaje habitualmente.
La opción final fué despertar con el sol, subir a un tren y en 4 horas arribar a la capital riojana, para desentrañar sus coloridas calles repletas de ventanales con estilo francés, desenmascarar su barrio antiguo y perderme en sus callejuelas para salir al paseo del río Ebro que la atraviesa, y acomodarme como se podía en un albergue de peregrinos.

La ciudad nació a orillas del Ebro, y su crecimiento comercial se dio al ser atravesada por el Camino de Santiago que la cruza por de la Rúa Vieja, motivo por el cual desde luego, la expresión del catolicismo esta presente con numerosas iglesias y construcciones eclesiásticas, que van desde la Iglesia de Santiago, de paso obligado para los peregrinos, como la mucho más antigua Concatedral de Santa María de la Redonda en plena Plaza del Mercado que data del siglo XV, o bien la Iglesia de San Bartolomé o la de Santa María de Palacio entre otras.

Soportó valientemente con escasos recursos y mucho ingenio el asedio y bloque francés en el año 1521, resistiendo y expulsando con pura estrategia al enemigo celebrándose hasta el día de hoy dicho acontecimiento.

Como sello de ciudad española, por supuesto que cuenta con sus sitios de copas y tapas por excelencia, haciendo abuso del excelente vino que se produce en la región, lugar de procedencia desde luego del Rioja, uno de los vinos característicos de España.
La calle del Laurel se colma de gente, sus pequeños bares parecieran no dar a basto. Durante el mediodía del sábado hasta altas horas de la tarde, los transeúntes dan rienda suelta al ritual de tapa vino y pincho hasta el cansancio. Situación que se repite a posteriori, cuando ya cae el sol y se extiende hasta muy entrada la madrugada.

Otro ritual que tiene lugar en la ciudad es el de las despedidas de soltero. Grupos de hombres y mujeres salen a festejar la condena al matrimonio como si fuera el último día en la tierra, y se pierden en vasos de alcohol hasta olvidarse de su propios nombres. Graciosa es la escena el domingo por la mañana, cuando los vestigios de la dura noche se vislumbran en rostros con deslucido maquillaje de las damas, y las ojeras bien tapadas de con gafas de sol de los caballeros.


Días de sol. Casi verano en plena primavera. Floración de los árboles que regaron todas las calles con el desprendimiento de sus semillas voladoras que decoraban un paisaje ciertamente no apto para alérgicos. La siesta fué obligatoria, en ambas jornadas en uno de los parques a orillas del río, el más alejado, fué el de mi preferencia, donde había menos ruido y menos gente. El mismo banco. Casi la misma duración. Es esta maldición que cargo conmigo la de no poder extender las siestas más de 20 minutos.

Logroño también tiene una historia deportiva que me toca la fibra, y es la de su desaparecido Deportivo Logroñes, un equipo que supo militar en primera división española hasta el año 1997, y luego de sucesivos descensos y pérdidas de categoría por problemas económicos, desapareció.

De esa desaparición y del amor de sus allegados, nacieron dos instituciones que casualmente reflejan las diferencias entre las personalidades que llevaban sus riendas. Por un lado se creó la Sociedad Deportiva Logroñés, y por el otro lado la Unión Deportiva Logroñés. Ambas compiten en la liga española, llegaron a compartir división el año pasado en Segunda B, pero la SDL se dice que es "del pueblo" y la UDL es la del empresario millonario que lava dinero, por eso se mantuvo en Segunda B, y la SDL descendió.
A nivel dirigencial no se pueden poner de acuerdo. Estuvieron en tratativas para reunificarse el último verano, pero no hubo caso. El que tiene el bolsillo más grande es quién quiere tener las riendas de todo, como de costumbre y los socios de la SDL no quieren perder el control y ver amenazado su club.

Sin saber estos detalles, mi intención fué quedarme a ver el cierre de la clasificación de la Unión Deportiva Logroñés al playoff de ascenso, lo cual tuvo lugar el domingo por la tarde en el Estadio Las Gaunas, donde ambos equipos hacen de local, lugar al que pude acceder acreditando mi identidad como socio del Deportivo Español de Buenos Aires.

El resultado fué un 2 a 1 para el local y los festejos de la afición por el histórico logro deportivo.
Lo curioso de la situación es que los propios aficionados me explicaban de la diferenciación de los dos equipos, y dejaban en claro en sus palabras que la distinción se hace a nivel dirigencial, ya que la pasión que ambos conjuntos, UDL y SDL representan, es la misma, es la del mítico Deportivo Logroñés, a tal punto que en medo de los festejos la propia gente se puso a cantar el himno del desaparecido club.

Mi deseo de presenciar este partido me condicionó a que la vuelta debiera realizarla de madrugada. Quedaban varias horas aún para que el autobús desandara el camino de regreso, quedó tiempo para alguna tapa más, disfrutar de algún Rioja en la Calle del Laurel y de un exquisito helado de paseo por las calles céntricas, previo a recoger mi mochila y quedar en la espera del largo camino directo al trabajo.

Una locura. Una más de esas que lo llenan a uno y que luego de hacerlas, no hay cansancio físico que le quiten la satisfacción de haber conocido el lugar que dió nombre a esa calle donde transcurre mi vida.

Las fotos en otro formato AQUI

Pasaje Logroño

domingo, 17 de mayo de 2015
¿Qué tiene que ver Logroño con mis orígenes? Absolutamente nada. No soy consciente de ningún parentezco procedente de la z...
La vida es como el fútbol, en muchos sentidos como cita la publicidad de la bebida cola, pero especialmente por que da revancha.

Cuatro años atrás el destino me permitía hacer armas en el país teutón, mientras se disputó el mundial de Sudáfrica 2010, y el azar, o la fortuna, hizo que en los cuadros de eliminación directa se volvieran a cruzar, mi pais de origen, Argentina, con mi país de residencia, Alemania.

Y como a los que les ha tocado la suerte, o desgracia de vivir lejos de su tierra natal, la lejanía acrecienta los sentimientos nacionalistas, el arraigo (o el desarraigo), hace pensar y sentir cosas que uno jamás imaginaría. 

Entre tantas cosas locas me ha llevado a expresarme tan emocionadamente al ver una foto de un colectivo de la línea 141 circulando por la calle de la esquina de mi casa en Buenos Aires, colectivo que de tener que utilizarlo a diario debe ser de las peores líneas y servicios de la zona, pero en la lejanía...todo es impotencia y ganas de estar cerca.

Jamás en mi vida había comprado una bandera o merchandising de Argentina, salvo la escarapela que prácticamente jamás uso, pero en Alemania compré mi primera bandera, que se lucía colgada en la ventana de mi habitación, para lucirla hacia el exterior de la misma con mucho orgullo.

Era consciente que el equipo no jugaba bien, pero la mística, el desarraigo, Maradona en el banco, Messi en la cancha, mucha garra de parte de los muchachos que le ponían el pecho a la situación. Aún así, con fe y todo, no me atreví a vivenciar el evento deportivo en un lugar público, decidimos con Tincho por las dudas, convencidos de que íbamos a celebrar alocadamente los goles, irnos a disfrutar del partido a la casa de Renata y verlo con su marido alemán, el más anti-fútbol y anti-selección alemana que conocí.

El resto es historia conocida. Tremenda derrota del equipo albiceleste, los alemanes festejando en todas las calles, un dolor en el pecho y una sensación de abatimiento descomunal, como nunca. "La lógica sobre la razón" titulé mi escrito en ese momento. Siempre la califico como la peor sensación que me ha tocado vivir en un contexto deportivo, y eso que he vivido descensos eh? Ser visitante, totalmente visitante, en tierra del equipo que te apabulla fué lo peor.

En ese momento me prometí no permitirme volver a crear expectativas en lo que a la selección refería. Siempre fuí más hincha de mi Deportivo Español que de la Selección, y lo seguiré siendo. Acrecenté ese vínculo y no pensaba variarlo.

Ya en Brasil 2014, una revancha deportiva se pone en juego, y si me preguntaban hace un mes cuando todo este circo comenzó, decía que el mundial lo ganaba Brasil (por ser local y por todo lo que implicaba este desbarajuste económico de coimas y despilfarro de dinero en obras innecesarias) o bien Alemania por ser un equipo que viene jugando hace años de la misma forma, con un proyecto de fondo, con una idea que se remonta a 6 u 8 años atrás. Una selección que desde el año 78 ha tenido solo 7 técnicos, y nosotros vamos por el 5 en 11 años. ¿Qué se puede esperar de un no-proyecto así? Selecciones juveniles que ganaban todo lo que jugaban, y ahora ni siquiera clasifican, un fútbol local devaluado y estrellas internacionales que brillan pero no lucían de la misma manera en el equipo nacional. Dimes y diretes, que tal jugador tiene que estar, que tal otro no va, que este es amigo de tal o cual, que el mejor arma el equipo y todo el circo que rodea todo lo relacionado a Grondona.

Lo único que esperaba era lograr superar ese escollo que nos imponían los Cuartos de Final de una copa del mundo desde hacía ya tantos años. Y el equipo lo superó, me permitió disfrutar de tener a Argentina hasta el último tramo del mundial, pero claro, estos tipos, que nunca dije que fueran malos, sino que todo lo que refiere al armado general del fútbol argentino está podrido, estos tipos no se quedaron ahí y fueron por más, y mostraron que tienen hambre de gloria, que están cansados de comer mierda y que no son menos que nadie.
Otra vez la poderosa Alemania, otra vez en una final. Son los grandes candidatos, son mi candidato desde la previa. Pero ningún partido se gana antes de jugarlo.

Y a los jugadores que me representan, esta vez me cumplieron. Vayan por la gloria, está en sus manos y a su alcance, les sobra paño para lograrlo. Para mi son tan héroes como los protagonistas de las dos versiones de la película homónima (Héroes y Héroes 2)

Quedará en mi memoria la tercer final del mundo que puedo disfrutar en vida. La de México 1986 no puedo recordarla, solo tenía 3 años, pero si recuerdo Italia 1990, recuerdo hablarle a mi abuela de los rivales, recuerdo que ahí conocí el himno de España (o como quieran llamarlo ustedes españoles, para mi es el himno) y se me erizaba la piel de escuchar el poder que tenía esa marcha.

Recuerdo salir a festejar luego del partido contra Yugoslavia en el Rastrojero de Pedro Pichel, con todos los chicos de la cuadra, habremos ido hasta Plaza de los Virreyes vivando a la selección, para mi habíamos ido al Obelisco. Recuerdo que el 9 de Julio de ese año llegó la selección al pais y vaya  uno a saber por qué, el micro se desvió por Larrazabal y pasó por la esquina, estábamos jugando a la pelota en el pasaje, en el cumpleaños de Pedrito, y se corrió el rumor de que venía el micro, no pasaron cinco minutos que fuimos todos a la esquina y lo vimos acercarse, corrimos todos a la par, pude ver a Maradona, a Monzón, al Goyco

Esas cosas pasan a los 7 añitos, te quedan en la piel. Esta vez, pase lo que pase mañana, ocurre a los 31, y ya me han quedado grabadas en la piel. Ya nada quedará en una remota final de hace tanto tiempo, gracias por refrescarme la memoria, por llenarme de anécdotas para contar y por generar estas reacciones.

La revancha de América

domingo, 13 de julio de 2014
La vida es como el fútbol, en muchos sentidos como cita la publicidad de la bebida cola , pero especialmente por que da revancha. Cu...
Pasó ya el partido y sucedió lo que no quería pensar que sucedería, terminó la copa del mundo para Argentina, y terminó de la peor manera. 

El golpe es casi de knock out, haciendo alusión a las palabras del propio entrenador argentino, el shock quizás de estar rodeado de nuestros vencedores hace que esto se sienta más fuerte y el golpe se haya terminado de acusar anoche, luego del partido, cuando los nervios bajaron, la bronca se fué con la ducha fria, y las pocas ganas de hacer algo se apoderaron de mi.
¿Tanto puede afectar un resultado? La verdad que no esperaba nada de este torneo, pero cometí la equivocación de dejarme llevar por el caballito exitista de las victorias, del envión anímico, de ganarle a un par de selecciones, la mayoría sin historia de trascendencia en los mundiales, pero más allá de eso, de haber visto jugar un fútbol con cierto estilo, cosa que hasta antes del mundial, la selección no había logrado.

Las flaquezas defensivas, esas que todos vimos y resaltamos, hicieron que en el primer partido contra una delantera de peso, termine desmoronándose todo el aparato ofensivo, donde estaba el poder del equipo.

Y asi, poco a poco, gol tras gol, puñalada tras puñalada, se cumplieron los 90 minutos, para desatar la locura germana, que para esto si que son bien cálidos maldita sea. Podrían quedarse celebrando puertas adentro, ser frios como en todo lo demás, pero mierda que festejaron ayer. Dos horas de bocinazos, de cornetas, vuvuzelas, banderas, guirnaldas, musica, gritos y desde luego, cerveza. Mientras que con mis compatriotas caminabamos camuflados para evitar algún intercambio que hiciera desatar la sangre latina que llevamos dentro...

Y lo peor está por venir: tengo que ir al trabajo el lunes aún, donde allí sique saben todos que somos argentinos.

Pero sin hacer mucho más análisis, el resultado es lógico, seguramente demasiado abultado, pero los goles estuvieron ahi y hacen más mella aún al ser tantos. El resultado es lógico digo, pues Argentina llegó a los tumbos al mundial, y si basado en los resultados y los espectáculos que vimos en esa etapa, a uno le preguntaban como le iba a ir a la selección, no sabía muy bien que contestar, ya que con solo la mística o la presencia de un excelente jugador de futbol en el banco de entrenador, evidentemente no alcanzaba.

Y es ahí donde la lógica entra, la estructura alemana, el orden, la organización de un proceso que lleva años arrasó con la improvisación del proyecto Maradona DT que se impulsó con un afan de reverdecer la mística campeona de 1986.

Para entender un poco de este proceso organizado que lleva a los alemanes estar donde estan, pese a que muchos digan "mirá donde juegan sus jugadores y mirá donde juegan los nuestros", aquí les recomiendo una excelente nota de Enrique Fernandez Moores en el Diario La Nación: "Una nueva y noble Alemania", así como las crónicas de Juan Pablo Vasrky del mismo diario, en este caso: "Ojalá sirva la lección alemana"

Y asi, con pena y sin gloria, así como entramos a esta copa, nos fuimos, una vez más, con la cabeza gacha. No me había ilusionado con este equipo, pero para este partido me había permitido tener fe y esperar otra cosa. Me prometí no hacerlo más, me prometí no dejarme llevar por la ilusión más, nunca más subirme al carro de la victoria, al triunfalismo irrelevante, ya que evidentemente, el progreso es fruto de un proyecto, el cual, desde el vamos, sabemos que recién comenzó a aparecer en el primer partido con Nigeria, y en eso si, le doy la razón a Maradona: "...que se siga por este camino..." con orden, menos alboroto y menos amiguerío, aunque pensar esto es casi una utopía, tan solo basta con mirar el trono dirigencial.


Baldazo de realidad, a aprender a no reirse del vecino (Brasil) que luego el destino puede demostrarte que vos te podés ir igual o peor, y volver a pensar de nuevo en todo lo que el circo intenta tapar.

La logica sobre la razón

domingo, 4 de julio de 2010
Pasó ya el partido y sucedió lo que no quería pensar que sucedería, terminó la copa del mundo para Argentina, y terminó de la peor maner...
Se dieron mis pronósticos y finalmente, el cuadro se repitió, Argentina, tras enfrentarse en octavos de final a Mexico, se verá las caras con Alemania, tal cual se diera en el último mundial.

El juego de las diferencias dice que esta vez Argentina llega de otra manera, llega al mundial de otra manera, pero los teutones también llegan de otra forma, con un equipo renovado, con otro estilo de juego mas "latino" por lo que se promete un partido vibrante.

Pero una vez más, lejos estoy aqui para hacer un análisis futbolístico de la situación, este espacio no lo creé para ello y mi escasa esperiencia haciendo breves resumenes futbolísticos no tuvo mucho éxito luego de que pareciera molestara a algunos y terminara de la noche a la mañana (por si les interesa, sigo teniendo el mismo mail y la misma cuenta de msn...)

El partido me encuentra en una situación 100% de visitante, como pocas veces y como nunca hubiera imaginado. Si bien he tenido mis escasas situaciones de visitante siguiendo al Deportivo Español, o bien situaciones desfavorables aún ya cuando no hubo más visitantes en el ascenso (ufff cuanto hace ya de eso y casi ni nos damos cuenta!) esta ocasión es única y especial desde ya.

Jugar un mundial despierta todo tipo de pasiones, amores y odios. Despierta el patriotismo y el naCionalismo mal entendido, y con esto me refiero a que la gente sale a la calle con un exitismo demoledor, saca a la calle banderas, canta el himno cuando no lo canta ni siquiera en fechas patrias, y se sabe los dias y horarios de los partidos, pero probablemente no se acuerde de qué se celebra el feriado del 20 de Junio, paradójicamente corrido a un lunes, como para quitarle más el valor aún.

En Alemania no es muy diferente. La gente habla en la calle del partido con Argentina, se los oye hablar de los jugadores, de lo buenos que son, comentar jugadas de su equipo, están ansiosos. En la calle estos últimos días, y más aún tras la goleada histórica ante un clásico rival con tanta pica futbolística como Inglaterra, ha sacado el exitismo de los bolsillos alemanes y los ha invertido en banderas, muñequeras, guirnaldas, cubre espejitos para vehiculos, collares tropicales y cuanto marketing se les ocurra con los colores germanos. Y hasta tenemos que soportar las giladas del pulpo Paul.

Estan nerviosos, pero muy confiados de su equipo. Saben que no es nada fácil, pero tienen fe.

El sábado, a las 16:00hs me espera un hecho histórico, al menos marcará un hito en mi vida, veré el desarrollo de un partido de Argentina en un mundial de fútbol, con lo que significa para nosotros el fútbol (la vida y la muerte) en casa del rival de turno. Estaré a la expectativa del resultado alentando y pendiente de las jugadas de mi selección rodeado de gente que deseará que mi selección sea derrotada.

Aún se discute en mi círculo de amistades argentinas en Stuttgart si vamos una vez más a verlo al bar Meisters como las dos últimas ocasiones, a sabiendas que estará plagado de gente, ya que juega el local o bien decidirnos por verlo tranquilos en una de las casas todos juntos.

Temores? Está el nerviosismo implícito de saber que como argentino los partidos de fútbol se viven a 10.000 pulsaciones y allá por la patria grande es casi imposible ver en un mismo bar el partido con tus rivales sin que pase nada. Aca pasar puede pasar, reitero, tarados hay en todos lados, pero se que esta gente se toma las cosas de otra manera, no reacciona igual y saben respetar por sobre todo. Aún asi, hay seguridad en el bar jejeje.
Es la cuenta regresiva, se aceptan sugerencias de como ver el partido, y sugerencias de eventuales cargadas hacia los alemanes, seria una oportunidad inmejorable. Nosotros ya tenemos algunos ases bajo la manga, pero los vamos a guardar para la ocasión...

Sea como sea,  
AGUANTE ARGENTINA CARAJO!!!

Totalmente visitante

jueves, 1 de julio de 2010
Se dieron mis pronósticos y finalmente, el cuadro se repitió, Argentina, tras enfrentarse en octavos de final a Mexico, se verá las cara...