Malmö por un día

Tenía dos grandes motivaciones para cruzarme a Suecia, la primera y más banal si se quiere, es poder decirlo, "estuve allí" pero no era la más profunda, ya que tarde o temprano sabía que iría a recorrer estas remotas y prometedoras tierras escandinavas.

El otro motivo es que la obra de ingeniería del Puente de Øresund, el cual se veía a lo lejos desde la capital danesa, llamó mi atención desde que tuve noción de la envergadura de tamaña obra.

Existe una pequeña motivación más, muy simple, y es que una vez en Copenhagen, son apenas 40 minutos de viaje en tren, y ya es sabido que la combinación tren, puente sobre el mar y ciudad en país nuevo, eran irresistibles.

Cruzando el charco

A escasos minutos de la capital danesa, cruzando el Estrecho de Øresund se encuentra Malmö, la tercera ciudad en importancia del vecino país de Suecia

Casualmente son ciudades muy conectadas, históricamente, ya que durante mucho tiempo la región de Escania (si, la que da origen a los camiones) fué parte del Reino de Dinamarca, y en el año 2000, pese a no ser parte ya del mismo país, la conexión volvió a ser estrecha con la construcción de una civil descomunal conocida como el Puente de Øresund que no solo incrementó el flujo comercial y quitó el monopolio de los ferries, sino que conectó a Suecia directamente por carretera y ferrocarril al continente europeo.

Si bien el ferry aún puede utilizarse, el costo de hacerlo es brutal en comparación con las otras opciones más rápidas y sencillas como el bus o el tren.

Tan importante es el puente que no solo representa un medio de transporte, sino un incremento en la actividad económica y en la integración e interacción de ambos países, al punto que existe una serie muy famosa llamada El Puente que relata un asesinato ocurrido en este mismo lugar (los yankees la adaptaron a su mundo, pero la versión original es una co production danesa y sueca).

Orden y progreso

Si Copenhagen me parecía una ciudad ordenada, del otro lado no es la excepción.

No bien salir del tren en Triangeln, una estación previa a la central, gigantesca, una vez más el silencio, en una zona de tránsito y movimiento. Debí montar un autobús y alejarme de la zona céntrica unos pocos kilómetros hasta el departamento donde me alojaría, un bloque moderno pero austero sobre una de las calles principales Södra Förstadsgatan, pero en las afueras. 

El barrio no decía mucho, mantenía la austeridad y siendo una ciudad de 300 mil habitantes, a escasos kilómetros del núcleo ya se podría considerar una barriada exterior. 

A escasos 500 metros se encontraba el estadio del equipo local, el Malmö FF otro que coquetea con las Champions Leagues y donde el mítico Rikard Norling supo dirigir un tiempo, y tal vez Uds. no lo conozcan, pero Rikard es una figura en el fútbol sueco, no por su habilidad como jugador ya que jugó poco tiempo debido repetidas lesiones, sino a su personalidad como entrenador. Los "Gallegos del Bajo Flores" lo conocemos ya que vino a hace cátedra y aprender del fútbol argentino, nada más y nada menos, que en el Deportivo Español.

Dentro del orden y el silencio, en otro día soleado atravesando el parque me encontré con dos estadios, cosa que pensé que no sería posible más que en Argentina, pero en este caso uno era el estadio municipal, antiguo y aún en buen estado y uso, mientras que el cubo que lo acompañaba era el moderno estadio donde el equipo intenta avanzar en las copas internacionales.

Nuevamente, el día me invitaba a seguir pateando, y la ciudad quedaba para el otro lado. Atravesando todo a mi camino, me perdí en el Pildammsparken cruzando su lago y el pabellón de Margaretta hasta adentrarme poco a poco en la ciudad.

Hasta aquí, sin sorpresas. Orden y progreso.
Entre medio de olores, sabores y estridencia del Malmöfestivalen lo primero que noté es la presencia de gran cantidad de extranjeros, lo cual, no cambia mucho de lo que habitualmente se ve en Europa, ni mucho menos en Copenhagen, pero en este caso lo llamativo es la gran cantidad de musulmanes que emigraron y residen en Suecia.

El gran sueño sueco radica en la necesidad de un país de poblarse, y en una decisión de admitir refugiados y abrir las puertas a la inmigración, algo curioso en una sociedad particularmente individualista y cerrada (y no por eso significa que sea discriminadora).

Malmö es una ciudad jóven, con un promedio de edad de 35 años y una diversidad enorme que supera las 130 nacionalidades distribuidas en poco más de 300 mil habitantes.

Gran parte de este proceso de apertrura a la inmigración se refleja en el model de vida que el estado decidió apoyar y promover. La raíz de la sociedad sueca, el individuo es un ser independiente, y el estado, allá por los años 70 decidió poner las medidas necesarias en la mesa al alcance de los individuos para garantizar esta condición.

La sociedad es individualista, y el estado de bienestar sueco garantiza que la persona como tal pueda desarrollar su vida de manera independiente en su totalidad. Las medidas del estado han hecho posible que un abuelo sea independiente de sus hijos, que los padres sean independiente de los niños y hasta que los niños lo sean de sus padres. 

El ejemplo máximo de independencia del individuo es que la mujer si lo desea puede ser madre soltera, existen los medios para garantizar que se auto insemine de manera que si deseo intrínseco es ser madre, pero no lidiar con una pareja que altere su ritmo de vida, lo pueda llevar a cabo sin problemas.


Este nivel de abstracción de la persona como ser independiente, trae aparejados otros problemas, como por ejemplo, la soledad, la muerte en soledad, la indiferencia del vecino y la nula interacción entre la sociedad. La familia deja de ser el núcleo social, pasa a ser el individuo.

Un excelente documental que relata este proceso llamado La teoría sueca del amor se puede ver en YouTube dura poco más de una hora y es ilustrador (gracias Langalay por la recomendación!).

Festival de Malmö

Pura casualidad, mi visita coincidió con la festividad local, el festival mayor de la ciudad, con un día fantástico, soleado y un clima agradable, la ciudad abrazó las calles, la gente se aglomeró en las plazas del casco histórico, donde se posaron decenas de puestos de comidas de todos lados del mundo, al punto que me detuve a comer comida de Gambia para rememorar mi dificultoso paso por aquel país africano.

El núcleo céntrico de la ciudad, el más antiguo, está demarcado por el canal Rörsjökanalen conformando una cuadrícula casi perfecta, entre el agua y la estación central que parece, en su interior, un shopping perfecto, sin gente.

Dentro de esta cuadrícula, en la plaza Gustav Adolfs torg poblada de puestos de comida, se alzaba un escenario secundario, donde la música que sonaba era mayoritariamente de estilo pop árabe si se quiere, y en su explanada se disponía centenar de personas, familias y niños de la etnia a disfrutar de su estilo musical de preferencia.

Siguiendo el tumulto por la Sodergatan, la peatonal que conecta con la plaza del ayuntamiento Stortorget, repleta también de gente y puestos de comida y chucherías, globos y adornos, y particularmente el furor que representaban los "Churros Españoles" en la oferta gastronómica, desemboqué en la plaza principal, con la idea de poder contemplar el ayuntamiento, un edificio gótico de esplendor, que estaba casi tapado en su totalidad por el escenario mayor del festival.

Poco más allá, topando con el otro límite de la cuadrícula céntrica, se disponían los juegos y atracciones, infaltables en cada fiesta mayor: las sillas voladoras, autitos chocadores, el martillo y todas esas cosas con luces estridentes que atraen a los adolescentes y a grandulones a montarse y gritar cuando se ponen en marcha.

Confirmado, Malmö celebra la fiesta a lo grande, y lo festeja como en el sur de Europa, nada que envidiarnos.

Al caer la noche, tuve la suerte de deleitarme con la música de Danko Jones y descubrir la fuerza de una banda indie rock sueca llamados The Sounds que acababan de tocar unos días antes en Coruña, y de la mano de su cantante, Maja Ivarsson le pusieron el broche de oro a la noche dejando la vara muy alta y con un grato sabor auditivo que no me esperaba (les dejo acá un fragmento de una presentación en vivo)

Recorriendo por aquí y por allá

Algo que me llamó mucho la atención fue que todo el español que escuché del otro lado del estrecho, en este lado ya no abundaba, de hecho escaseaba notablemente. 

Con tan poco tiempo para disfrutar la ciudad, me sumé a hacer un tour libre y al momento de presentarse, era el único hispano parlante. Me sentí muy lejos de casa.

Del recorrido por los recovecos del centro convulsionado por el festival, desde luego que recuerdo haber visitado la iglesia Sankt Petri Kyrka exactamente a la vuelta de la plaza del ayuntamiento. Otro edificio que definitivamente destaca pero que se ocultaba a espaldas del escenario.

Lo que si se dejaba ver, junto a él era la vieja Apoteke Lejonet, que es la farmacia más vieja de la ciudad, y uno dice que tiene de gracioso o curioso, sencillamente que sigue funcionando en un edificio muy pintoresco en plena plaza central.

Junto a la plaza  Gustav Adolf torg, si se quiere la plaza secundaria, y no porque sea pequeña porque para eso existe la Plaza Pequeña (Lilla torg) literalmente que era la del mercado, se encuentra el cementario Uppsala gamla kyrkogården (si quieren ver los personajes enterrados aqui), tradicional ya por estos lados, uno puede recorrerlo y visitarlo y eso hicimos, lo tuvimos que atravesar de punta a punta disfrutando de las lápidas pulidas y de un cementerio pulido.

Al otro extremo se abre el camino a la confluencia de los canales, y se encuentra uno con el Casino de Malmö, uno de los pocos que hubo en el país escandinavo, ya que el juego está muy regulado, conjuntamente con el alcohol, un problema que azotó al país durante años. Esto no quita que la gente no se emborrache, pero han tomado medidas que han ayudado, entre ellas, impositivas, y prohibitivas, del estilo que no se puede vender en las calles alcohol de más de 3.5%.

Un paisaje bastante diferente comienza a abrirse adelante de los ojos, ya que alejado de los edificios, uno se adentra en una zona boscosa y de parque, con algunos caserones que destacan pero sobre todo rodeado de canales que algunos disfrutan navegando, otros pescando.

Al cruzar, lo primero que te encuentras a pleno sol, es el jardín de la ciudad, o mejor dicho, la huerta pública de la ciudad, abierta a todos con la condición de que no se roben las frutas y verduras salvo que contribuyan a su cultivo. Detrás, se erige el Molino del Castillo, una figura que uno no imagina ver por estos lados y asocia más a los Paises Bajos, pero esto también se veía del otro lado del estrecho en el Kastellet de Copenhagen.

Y si, he dicho Castillo, por que Malmö tiene su fortaleza que funcionó curiosamente como uno de los valuares más importantes de Dinamarca durante muchos años. Posteriormente se usó como prisión, y hoy por hoy la estructura se asemeja mucho más a ella que a un propio castillo. Hoy es un museo de arte.

En la puerta, al momento de mi visita, destacaba un autobús blanco con signos de la Cruz Roja, y proyecciones en su interior de videos documentales sobre el rol que cumplieron en la Segunda Guerra. Los Autobuses Blancos fué el nombre con el que se los conocía y tenían una misión humanitaria ya que al ser considerado Suecia un país neutral, los nazis le permitieron circular libremente al rescate de ciudadanos suecos que fueran prisioneros o heridos. Desde luego estos liberados debían ser suecos, pero en las caravanas y convoyes había mucha más gente que terminaba siendo rescatada. El periplo que debían pasar estos autobuses era enorme para llegar hasta los territorios con prisioneros y poder volver por los caminos ocupados por Alemania con el peligro que eso implicaba, hasta llegar a cruzar por ferry a territorio sueco. En el Castillo, funcionaba la base de estos autobuses, al ser el punto más al sur del país por el cual conectarse con el continente.

El recorrido siguió en la calle Jacob Nilsgatan, la más colorida y más vieja de Malmö, con un aspecto bastante alterado ya que la modernización comenzó a hacer estragos hasta que la frenaron, y terminó en la Lilla torg)

Y mi ímpetu me llevó a tomarme un autobús e irme a la playa de nombre impronunciable Ribersborgsstranden, porque si había sol, en Suecia, se va a la playa, aunque el viento no deje hacer más que esconderse y tomar algo caliente. 

Lo que me sorprendió de esta etapa era que el autobús iba repleto de gente, todos bajaban en las playas, y ahí se tiraban al sol, aunque protegidos del viento, algunos valientes nos fuimos a la playa, yo me senté a tomar un café, incrementando la estadística de consumo de café sueco (el segundo país del mundo en litros de café por persona).

Sin saberlo, esta playa cuenta con un área de recreación con baños termales que se adentra en el mar, son privados, hay que pagar para disfrutarlos desde luego, pero son famosos, de hecho son una postal de la ciudad, y los paisanos pueden pagar una cuota anual y visitarlo libremente todo el año.

A lo lejos, hacia el horizonte, de un lado la silueta del Puente de Oresund, al otro lado, el edificio emblemático del polémico Calatrava, el Turning Torso de Malmö, el rascacielos más alto de la ciudad en el moderno barrio de Västra Hamnen (Puerto Oeste) que supo ser un bastión industrial y portuario de la ciudad, y hoy se denomina como el Districto Innovador de Malmö.

El torso refleja justamente eso, intenta mostrar cómo la ciudad está torciéndose y sigue evolucionando desde una época donde la industria pesquera y naviera era la fuente de ingresos, a algo totalmente diferente. 

Lamentablemente el edificio no tiene acceso a la terraza, pero si lo tiene el Skybar de la torre más alta del hotel Clarion a escasos metros de la Estación Central, aunque la no noticia es que no pude subir, debido a la fiesta, estaba cerrado hasta el viernes.

Referencias de viaje

Como llegar

Desde Copenhagen tanto en bus como en tren las opciones son las siguientes:
  • FlixBus ofrece varios servicios diarios desde 4,90 euros
  • Øresundstag el ferrocarril que conecta diariamente Copenhagen con Gottemburg a razón de 12 euros por trayecto.
El ticket del Øresundstag es válido para transportarse en Malmö y se puede usar el transporte libremente en la ciudad 
Si el destino de tu viaje es directamente Malmö es muy probable que tengas más alternativas de llegar al aeropuerto de Copenhagen, con muchas más opciones, aunque la ciudad cuenta con un aeropuerto pequeño que opera rutas interiores.

El mismo Øresundstag pasa por el aeropuerto y Flix Bus tiene opciones que también pasan por la terminal.

Desde Estcolomo existen vuelos y desde luego el tren hasta la estación Malmö C y para los amantes de los viajes acuáticos, existen ferries para conectar con Finlandia.


Puedes ver otras opciones para tus tralados aquí

Cómo moverse

La ciudad es pequeña, se puede recorrer fácilmente a pié y lo más alejado que uno puede llegar es la playa, hemos de ser realistas en una visita de un día no se puede pretender ver todo y hay que acotar el recorrido.

La ventaja de haber viajado con el Øresundstag es que pude utilizar el transporte público todo el día, básicamente, autobuses que son el centro del movimiento urbano.

Con tan poco tiempo sumarse a un tour es una buena alternativa.

Puedes encontrar actividades organizadas para tu visita aquí

Dónde alojarse

Como todo país nórdico, Suecia tiene precios elevados, por lo que todo depende del presupuesto con el que uno viaje.

En mi caso me alojé en un departamento compartido que encontré en AirNbn que costaba la mitad de lo que costaría un hotel.

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De cualquier modo alternativas hay para el gusto del consumidor, si lo que prefieres es buscar un hotel aprovecha y usa el descuento de Booking:


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Qué comer

La comida más tristemente célebre de Suecia son los Köttbullar, básicamente, las albóndigas suecas que sirven hasta en los restaurantes de IKEA.

No se destacan mucho más que sus vecinos del sur, la comida es base de vísceras muy parecida a la escosesa (haggies) y a morcillas, pero también al delicioso arenque, el bien más preciado de la gastronomía nórdica en mi humilde opinión.

Pero si los daneses tienen el hygge los suecos tienen otra costumbre que también se trata del disfrute y se llama fikka que no es ni más ni menos que la pausa del café, esa en la que se detienen a tomar un rico café con algo dulce, una costumbre muy arraigada.

Está repleto de lugares que ofrecen directamente fikka en sus carteleras, y cada uno ingresa y elige con lo que desea deleitarse.

Los elementales

  • Perderse en el centro sin dudas es una tarea que han de hacer.
  • El castillo
    (hoy es un museo de historia nacional y de arte)
  • La playa
    (si el clima lo permite, al menos para aumentar la cuota de café de los suecos, que son los segundos consumidores del mundo)
  • Ribersborgs
    (y si se animan a entrar a sus baños de aguas termales)
  • Skybar del Hotel Clarion
    (cuenta con un bar de precios razonables para los valores suecos, y de libre acceso... cuando está abierto desde luego)
  • Visitar el distrito moderno de Västra Hamnen.

Todas las fotos AQUI o sígueme en el feed de @escepticoobservador