Touba, una experiencia religiosa

Como comentaba en mis anteriores relatos sobre Senegal, Dakar es una escala necesaria y suele usarse de base para otros destinos, ya sea al norte en Sant Louis, como al sur en Ziguinchor, o muchos audaces que se aventuran hacia las remotas poblaciones de Tambacounda lindantes con Mali para conocer algo muy autóctono, casi oculto, que demanda mucho tiempo y una gran voluntad para arribar.

Mientras, en las cercanías, una de las clásicas excursiones es al Lago Rosa, punto destino del afamado Rally Dakar en sus tiempos de aventuras africanas, y desde luego la Isla de Gore sobre la que acabo de escribir recomendaciones.

Aunque por fuera de estos recorridos, y distante de los registros turísticos, uno pone los ojos en el mapa y se adentra hacia el interior, casi en línea recta hacia el este, alejado del mar, alejado de la urbe capitalina, aparece en el nombre que tal vez por si solo no diga mucho y lo primero que traiga a la mente a algunos es simplemente una variedad de preparar el café.

Contexto y breve historia

Touba, enclavada 170 kilómetros hacia el oeste de la capital, en la Región de Diourbel. Es una ciudad de origen puramente Sufí y sus habitantes rozan el millón. Su ejido urbano se teje respetando la ubicación central de la Gran Mezquita.

Algunos, como yo, se estarán preguntando qué es el Sufismo, puedo decirles, de manera muy resumida, que se trata de una rama del islam, que también aglutina movimientos esotéricos de la religión y donde se mezclan factores y creencias muchas veces espiritistas y psicológicas.

El término Touba significa "felicidad o bendición". Así se decidieron a bautizar la ciudad cuando fuera fundada en 1887 por Amadou Bamba Mbacke, un teólogo musulmán y morabito, padre del movimiento conocido como Muridismo, esta hermandad resulta una mezcla de las enseñanzas del profeta Mahoma y de los valores que descienden de la cultura wólof. 

El Muridismo tiene influencia muy fuerte en países del África occidental, especialmente en Senegal y Gambia, hoy en día, casi el 30% de la población senegalesa lo práctica, aunque se ha convertido en transnacional con los movimientos migratorios.

Amadou Bamba, también conocido como Khadimou Rassoul "servidor del Mensajero" tuvo una visión: recibió la indicación de fundar la ciudad donde se hallaba un enorme árbol, siendo el árbol dentro del movimiento Sufí el símbolo de la aspiración a la perfección espiritual y la cercanía a Dios.

De esta visión, emergió una pequeña ciudad, aislada en el crudo paisaje interior de Senegal, que cobró extrema trascendencia cuando luego de la muerte del líder (1927).

Bamba fue perseguido por las fuerzas colonizadoras francesas, lo veían como una gran amenaza. Fue exiliado a Mauritania y a Gabón, y a partir de estas detenciones se tejieron una gran cantidad de mitos acerca de sus acciones y milagros que agrandaron la leyenda y su popularidad.

A su liberación y recogimiento en su ciudad, la ciudad vió nacer la mezquita donde hoy descansan sus restos. Logró concluirse 40 años más tarde (1963). Aún así, en ese entonces la ciudad apenas contaba con 5000 habitantes.

Las leyendas se fueron extendiendo, sus hechos, las palabras fueron calando hondo en la gente, el Muridismo creció en cantidad de seguidores e influencias, siendo hoy por hoy uno de los movimientos religiosos de mayor poder dentro del país, con gran número de vínculos en el poder, lo que ha convertido a la alguna vez pequeña Touba en la segunda urbe más grande del país.

La influencia política es tan fuerte, que en momentos de mi visita se estaba construyendo una autovía con fuertes inversiones chinas para dotar no solo de mayor importancia a la capital religiosa, sino de facilitar el acceso a los visitantes.

La ciudad y sus particularidades

Es una ciudad ordenada en cuadricula, bastante moderna, y con edificaciones de relevancia en comparación a lo que se observa en el interior de Senegal.

Destacan casonas, las más grandes, con custodia y coches de relevancia, me explicaban que pertenecen a algún Morabito (Marabut) 

La vida transcurre como en cualquier ciudad agitada con su millón de habitantes, hasta que en el trayecto te cruzas con un grupo de gente vestido con túnicas de color, la cabeza cubierta con una capucha quienes, se posan delante del coche y mientras el conductor ni se inmuta, lo cual de algún modo me transmitió cierta tranquilidad, pero a este argentino se le vinieron todos los miedos de cuando una turba piquetera vaya a saber de que rama te corta el paso en plena Capital Federal.

El pequeño grupo de gente es liderado por un Baye Fall, algo así como un "rasta senegalés", estos no cantan reggae aunque también tienen su estilo musical. El Baye Fall es un movimiento de seguidores de Amadou Bamba, se los reconoce por su particular boubou colorido de prendas conformadas por retazos cosidos y por el pelo en modo de rastas. En su filosofía son reflejos de Ibrahima Fall, primer gran seguidor y sacralizador del líder religioso Bamba.

Este grupo de gente estaba limpiando, más tarde nos cruzamos con otro grupo limpiando en el cementerio, y a la salida otro, con otros colores, en otro sitio. La explicación que recibí es que trabajaban para su Marabut preparando la ciudad para la gran peregrinación de la semana siguiente.

Como citaba en la sección anterior, Touba es una ciudad que creció en popularidad y relevancia, de la mano del Muridismo, esto tiene grandes implicaciones al día de hoy, como por ejemplo, que la ciudad tiene regulación especial respecto de la capital y del resto del país, tiene sus propias leyes y hasta una policía religiosa.

Uno de los beneficios con los que cuenta la ciudad santa es el beneficio impositivo, todos aquellos bienes materiales que ingresan al país y van a parar a Touba no pagan impuestos.

Entre algunas normas que se establecen en la ciudad es la ausencia de hoteles, la venta de alcohol y tabaco están prohibidos, los deportes en grupo no se pueden practicar como tampoco los juegos de azar, y desde luego las mujeres no pueden llevar pantalones.

Pero hecha la ley, hecha la trampa, si todo esto está prohíbo en la ciudad, en su vecina y muy cercana ciudad aledaña llamada Mbacké todo está permitido, es "el paraíso" que creó el líder para su primer discípulo Ibrahima Fall.

Peregrinación anual

Anualmente se podría decir que es la ciudad del país que más visitantes recibe. Cuando hablo de visitantes, no me refiero al curioso turista blanco que decide invertir su tiempo y dinero en conocer, como fué mi caso, sino a los millones de peregrinos que se acercan a la ciudad sagrada en la enorme peregrinación anual denominada Gran Magal.

Millones de personas de todo el país, y en los últimos años, del mundo, se acercan a la ciudad sagrada a celebrar las enseñanzas del fundador de la hermandad, y conmemoran el regreso de su exilio.

Este evento ha cobrado tal relevancia que se organizan eventos a lo largo y ancho del mundo en paralelo a la celebración. También se publicita la peregrinación anual para que feligreses de todo el mundo puedan acercarse. No por nada en muchos sitios se pone a Touba como "La Meca de África Occidental": la ciudad duplica sus habitantes durante la semana o dos de la peregrinación.

Para tomar dimensiones del impresionante evento, una película toma el nombre de la ciudad y relata el transcurso del evento de mayor convocatoria de África Occidental.

En mi vista, arribé una semana antes del Gran Margal de 2018, ya por el camino se observaban camiones cargados de gente, afluencia constante de autobuses hacia la ciudad y mucho tráfico en las cercanías. Tiendas de campaña y eventos sociales, carpas montadas con oradores y comedores comunitarios. 

Como dicen sus organizadores, esto es mucho más que un evento religioso: El estado se moviliza, el gobierno pone a disposición policía, ejército y agiliza la infraestructura del sitio para poder proveer a la gente. Organiza comidas populares y brinda asistencia a los concurrentes.

El poder de atracción que cobra la ciudad para la gente, los creyentes, llega a ser tal, que difuntos de todo el país son trasladados hacia esta localidad para ser enterrados lo más cerca posible del líder.

Aquí he de hacer un alto: recuerdan mi relato del viaje en sept-place desde la frontera hasta Dakar? Bueno por si se les pasó por alto, en los techos de un sept-place comentaba que había visto viajar ataúdes. Efectivamente los he visto dirigíendose a Touba con sus 7 ocupantes y el difunto en el techo, a pleno sol. Como dicen, la fe mueve montañas!

Para los curiosos, en esta nota pueden obtener algo de información en español sobre un asistente al evento, y en esta otra (en inglés) una muy valiosa nota de la publicación Quartz en la sección Mística y Negocios

Mi experiencia de viaje

Llegar a Touba no es tarea trivial para un turista, pero tampoco es algo imposible, existen diversos medios de transporte organizado y siempre se puede recurrir al siempre servicial sept-place para arribar.

Para mi el problema esencial era mi escaso tiempo para realizar el viaje a mi manera aventurera, para ello debí optar por recurrir a un conductor, llamado Adabá (espero que se escriba así!) quién resultó ser un guía bastante especial para la ocasión, con muchas ganas de charlar.

El trayecto ha de comenzar temprano, porque los 170 kilómetros a desandar son el primer tramo autopista, pero el resto es carretera, asfaltada, pero hay que pelearse con el tránsito. Ya desde la misma salida de Dakar, el caos vehicular comienza a demorarte. Llegamos a la ciudad sagrada a promediando cercanos al mediodía, y el sol hace de las suyas para poder tomar fotos desde luego, aunque, que puedo decir, el sol está presente en todo momento en este territorio. 

En el camino mi conductor, o podemos decirle guía también, tenía curiosidad por mi motivación para visitar la ciudad, creía que yo tenía alguna cercanía o deseo especial por el Muridismo. Indagó en mis razones de la visita, le expliqué que había leído sobre la importancia religiosa y quería conocer, aprender un poco más de la región y de la religión, y desde luego ver la maravillosa Mezquita que se puede visitar.

Ante mi respuesta, detectó que no me trataba de un ferviente muridista ni un ferviente religioso, simplemente un curioso del mundo, allí fué que comenzó a soltarse.

Adabá es un musulmán, casado y divorciado, con un hijo. Nunca estuvo casado con más de una mujer a la vez, y con mucho esfuerzo logró comprarse un departamento que sigue pagando. No le gusta el aire acondicionado pese al gran calor de la ciudad, y es practicante: lleva a cabo sus rezos y hace los honores cuando no puede cumplir con alguno de ellos, honra al profeta y cree en su palabra, pero definitivamente, no cree en el Marabout, para él el Muridismo es un movimiento político basado en la mendicidad.

Teme hablar de su opinión en público porque lo tildan de terrorista, es un tema que no se siente libre de mencionar, y su versión resultó muy valiosa de escuchar ya que disparó mi intriga para buscar más información, dado que en en general, el material que encontramos habla de la práctica religiosa y la fe, y de las masas que el movimiento mueve.

Me explicó otra cara de la moneda, su visión de cuán corrupto resulta el sistema, de los regimenes especiales que regulan la ciudad, el peso político que cobra el movimiento, que muchos de los Marabout cuentan con pases diplomáticos e influyen en elecciones y en decisiones del gobierno, que les tiene miedo por la gran cantidad de gente que los sigue.

Él veía como lo que alguna vez fue un movimiento de fe y se corrompió con el poder: los Morabitos son una casta, pueden ser Morabitos todos aquellos que sean parientes o amigos cercanos.

También estaba indignado porque me decía que la escuela coránica ya no es lo que era, ya no se educa a los niños, sino que se les enseña a mendigar. 

Ocurre que en antaño, era un beneficio para las familias del interior enviar a sus hijos a las escuelas coránicas para que aspiren a un rol dentro de la cadena de la hermandad, pero con el tiempo fueron tantos que ya no había manera de mantenerlos, y se convirtió en moneda corriente mandarlos a mendigar. Basta con buscar algunas notas periodísticas al respecto citando informes de Human Rights Watch.

Otro factor para su indignación, para el Marabout siempre lo mejor, cuando me mostraba en las calles, la gente trabaja y mendiga para honrarlo, mientras él, cito palabras textuales, está en su mansión.

Me mostraba como a lo largo del camino había casas gigantes y mezquitas nuevas, y otras en construcción, más grandes que las anteriores. Según explicaba, es para demostrar el poder del Marabout, para ganar seguidores y sumar poder.

Como nota de color, al momento de tomar el desvío a la ciudad, nos paró la policía, y desde luego, el que llama la atención es el "blanco". Me pidieron pasaporte y comenzaron a preguntar a Adabá sobre mi, quién le explicó brevemente en francés (no es que sepa francés pero...se entendió) mi deseo de conocer la ciudad, inmediatamente el policía me devolvió el pasaporte y expresó que "enhorabuena, tu ahora podrás ser un discípulo del Marabú" y nos invitó a seguir viaje.

Es sin dudas el lugar a visitar, después de todo, es donde se concentra la vida y la fama de la ciudad.

El espectáculo se torna un poco tedioso cuando te ves rodeado de gente mendigando, y aquí la indignación de mi guía se hizo notar, a cada uno que se acercaba a pedir, cada uno con una justificación desde luego, pero básicamente concluían en que "su colaboración es para el Marabout", los echaba diciendo que vayan a pedirle al Marabout...no se andaba con pelos en la lengua!

Realmente la Gran Mezquita hace honor a su apodo de Gran, es literalmente enorme y está en relucientes condiciones. Destaca sin dudas el enorme minaret central de 87 metros de alto, que está acompañado de otros 4 más un sexto que al momento de mi visita está en construcción.

Dentro del recinto, al cual hemos de ingresar descalzos como a toda mezquita, todo está impoluto.

En mi recorrido, estuve junto al mausoleo de los descendientes del gran líder religioso, y el momento épico, ha sido el ingreso al recinto donde yacen los restos del gran líder Morabito.

Ha sido épico por varios motivos:
  • Es un lugar de recogimiento y alto grado de simbolismo para millones de personas en el mundo
  • Se convirtió en la primera mezquita en la que he ingresado en mi vida
  • Sentí una necesidad de dedicar un momento de recogimiento y a mi modo me senté a rendir mis respetos
Y otros motivos más bien divertidos de la situación:
  • Al ingreso a la mezquita le preguntaron a Adabá si yo era musulmán, a lo cual respondió que lo era hacía poco tiempo y estaba aprendiendo
  • Por las dudas me pidió que hiciera lo mismo que hacían todos dentro del recinto y frente a la tumba.
También visitamos la biblioteca de la ciudad, ubicada justo frente a la mezquita, donde se haya una de las escuelas coránicas más relevantes. Al ingreso hay una gran sala donde se explica la descendencia y rama familiar del Marabout original, cuadros y fotos de cada uno de los líderes a lo largo de la historia, las visitas ilustres que tuvo la ciudad y diferentes fotos aéreas de las etapas de construcción de la Gran Mezquita y la ciudad.

Negociación y "donación" mediante, ingresamos a la biblioteca, donde un "alumno" por llamarlo de algún modo, nos fué llevando a través de la misma y describiendo los miles de libros, según me traducían, lo que hacen es reescribir la historia, enaltecer la figura de los Marabout y relatando su visión. No me sorprende, después de todo es lo que hace cada religión. Para esta gente, Amadou Bamba es la figura más relevante dentro de su visión del Islam.

Mi experiencia religiosa en Senegal concluye con una visión de ambas caras de la moneda, mi curiosidad me llevó a investigar y encontrar algunas referencias sobre las experiencias de otros viajeros y denuncias sobre las cosas que el mismo Adabá me comentó.

Pero, la fe es ciega, y mueve montañas, una semana después, millones de personas se congregaron ahí mismo, donde yo estuve, para ellos, los fieles, no hay excusas, no hay razones, solo rendir homenaje a su líder.
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