Inmersión en Dakar


Dakar es la capital de Senegal, una de las ciudades más importantes de la costa occidental del continente africano, y es famosa por ser la línea de meta de una de las competencias de automovilismo más exigentes del mundo, el afamado Rally Paris Dakar (hoy renombrado comercialmente como Rally Dakar).

Motivación

Para rastrear el motivo de mi viaje a Dakar hay que rastrear en la historia familiar, tal vez podría decirse que fué producto de un desprendimiento de Orígenes, ese apasionante proyecto en el que me embarqué en búsqueda de las raíces.

Desde tiempos que no tengo memoria, en la familia hubo mascotas, por parte de mi padre, felinos, al día de hoy sigue habiéndolos, pero originalmente en casa de mi abuela solo había uno, y generalmente, el nombre elegido para el bicho era Dakar, todo producto de un personaje de Titanes en el Ring.

En el historial de mis mascotas personales, por herencia, por haber oído durante años los relatos de los diferentes "Dakar" que hubo en casa, decidí bautizar a mi primer gato con el mismo nombre y nos acompañó por muchos años.

Desde allí la curiosidad por la ciudad, desde luego incrementada por la historia del apasionante Rally Dakar de tiempos pasados, y una siempre curiosa costumbre de ir mirando en mis viajes de regreso a Argentina, que desde el cielo los aviones daban el giro hacia el cruce atlántico por la península de Dakar.

Dichas ya mis motivaciones, he de decir que lamentablemente mi estadía en Dakar fué más corta de lo esperado por todos los problemas encontrados en los traslados previos como comenté en El largo camino a Gambia y Rally Dakar.

De todos modos no me dejé desanimar y estaba decidido a sacarle provecho a la visita.

La metrópolis y sus barrios


Bien podría compararse las dimensiones de Dakar con la metrópolis que conforma Buenos Aires. Tiene un distrito capital, que supera el millón de habitantes y una región metropolitana que la rodea con alrededor de 2 millones y medio de habitantes.

Esto, conjugado con el típico orden africano, configuran una urbe bastante difícil de transitar, con unos embotellamientos de dimensiones, teniendo que ser previsores a la hora de calcular los traslados.

Mi arribo a la ciudad fue agotador siendo la última hora de trayecto a través de el enmarañado tráfico de la urbe desde las afueras hasta la costa norte en el distrito de Yoff. Sofocado, lo primero que atine a hacer fué darme una refrescante ducha, y pisar la blanca arena de las extensas playas.

El sol estaba cayendo, lo que me dió la oportunidad de ver un panorama deslumbrante: a lo largo y ancho de toda la costa, había gente practicando, mayoritariamente fútbol, pero también corriendo y haciendo ejercicios. 

Desde luego cuando digo gente, me refiero a hombres, este no deja de ser un país musulmán, y africano con influencia francesa desde luego pero las raíces siguen siendo fuertes y la mujer no se pasea en masa por la playa pese a ver algunos grupitos, la mayoría que vi estaban con su pareja o su familia, o bien jugueteando con sus hijos, mientras alrededor, centenas, o miles de personas jugaban al fútbol, había centenar de partidos en paralele a lo largo de toda la costa mientras caía el sol.

Pronto la marea haría que todos los campos de fútbol quedasen cercenados por el agua y el aspecto de la playa, en la zona de la Ile de Yoff, una de las tantas donde se agolpan las barcazas de pescadores, los jugadores de fútbol cambiasen de profesión y pasasen o bien a ser ayudantes de barco o mismo pescadores en la salida y regreso al mar.

Centenar de hombres y mujeres se posaban en la misma arena ofreciendo pescado recién arrancado de sus aposentos. Cada vez que llegaba un barco, se agolpaban todos a ayudar en su regreso y desembarco. Los niños correteaban detrás de él y de repente se aproximaban camiones refrigeradores para cargar la pesca del día y llevar a los restaurantes u hoteles.

El contraste de la ciudad desde luego es notable, hay zonas de extrema pobreza con zonas de riqueza destacable, sin ir más lejos, en donde me albergué se podría decir que las casonas daban envidia, pero estaban rodeadas de un contexto que no dejaba de ser una ciudad africana, con las calles con esa desprolijidad pintorezca, pero lo que llamaba más la atención eran el, se podría decir, personal de seguridad en las calles: personajes sentados en sillas que pasaban horas, día y de noche, merodeando para dar la sensación de estar bajo cuidado.
Debe ser de los barrios más grandes, está ubicado en la zona norte, y lindero a la costa, pero se extiende a todo lo que el viejo aeropuerto que partía a la ciudad al medio (y ha dejado de operar en diciembre de 2017).

En la costa se ubican diferentes albergues y es una zona de surfistas, además de ser destacada por su infraestructura bastante organizada, distribución cuadriculada de calles y servicios.

El barrio también tiene su extensión a Grand Yoff como si no fuera lo suficientemente grande.

Ngor

Es el punto más al occidente, donde se hayan muchas de las embajadas y hoteles de lujo, muchos de estos en la costa, con hermosas vistas del poniente en la Playa de Poniente de las Amadies.
Ubicado sobre la costa occidental, exactamente debajo de Ngor, se mete como una cuña en el terreno del viejo aeropuerto con un tramado enmarañado de casas.

Sobre sus costas se alza el enorme e imponente Monumento al Renacimiento de Africa, una enorme mole que recuerda la mejor época de arte Stalinista y fué construida con ayuda de Corea del Norte, y una hermosa postal con la Mezquita de la Divinidad a orillas del océano.

Plateau

Es el barrio que se extiende como espiga hacia el sur, es el centro administrativo, luce su Plaza de la Independencia en el centro y un trazado cuadriculado, típico de ciudad colonial.

La plaza es una especie de Plaza de Mayo con falta de mantenimiento, recorrerla es algo fria, rodeada de edificios altos donde destacan algunos edificios coloniales administrativos como la Cámara de Comercio o el Ministerio de Asuntos Exteriores. 

Si nos alejamos por el lateral de la plaza, recorriendo la Avenue du Segar Senghor hasta su intersección con la Rue de la Republique, con una vista privilegiada hacia el océano se alza el Palacio de Gobierno. Mientras que si se recorre la Rue de la Repúblique, a escasos 500 metros nos topamos con la Catedral de Dakar.

Por el entramado que se ve en esta zona, nada que envidiar a una ciudad moderna, solo que con otro orden.

En Plateau, como distrito céntrico, también se halla el puerto, desde el cual salen los ferries hacia la Isla de Goree y hacia Zinguinchor, pero también llegan las mercancías. Y la estación central de ferrocarril en remodelación al momento de visitar la zona.

Medina

Algo más tradicional si se quiere, partida al medio por la Avenue Blaise Diagne, pegada a Plateau hacia el interior, se halla la muy cuadriculada disposición de calles repletas de mercados y mercadillos y casas, y su amontonamiento que le da honor al nombre. Abrumadora para la mayoría de los no acostumbrados a este ritmo, es uno de los barrios más antiguos y más poblados, la medina también tiene su encanto.

El transporte

El tráfico de la ciudad es abrumador, la manera más práctica de viajar, por llamarlo de algún modo es parar un taxi y negociar un precio.

Los taxis circulan por todos lados, haz de parar un taxi amarillo y pelear el precio antes de subirte.

También, como toda urbe que se jacte de serlo, tiene servicios de transporte organizado, hay líneas de autobuses con recorridos fijos y formales.

Por un lado tienes los autobuses azules numerados, y también los servicios de la compañía Dakar dem Dikk con servicios algo más extensos, como por ejemplo hacia el moderno, pero muy alejado, aeropuerto.

El desafío es subirse a uno de los coloridos y pintorezcos car rapide, que también tienen su recorrido fijo, pero no logré descifrarlos. Desde luego hay que apretarse un poco al viajar y tener paciencia, como en todo África.

Y ya que hablo de paciencia, hay que planificar con mucho cuidado los traslados, ya que los tiempos son muy dispares y fluctúan mucho con los embotellamientos. Por ejemplo, el nuevo aeropuerto se haya a más de 50kms por una moderna autopista, el tiempo que tardé en llegar fué de 40 minutos desde Yoff, en coche, pero desde el centro, ese mismo viaje puede convertirse en dos horas. Estar atentos con ellos, ya que hay autobuses muy accesibles para este traslado, con horarios "prefijados" pero pueden ser víctima de lo mismo.

Dejo este ilustrativo post con referencias de cada medio de transporte con imágenes para su referencia.

La seguridad

En general mi experiencia ha sido positiva, transité libremente por la ciudad sin problemas, si bien las miradas ya no son curiosas, al ser una ciudad tan grande, está tan llena de gente que te conviertes en uno más sin dejar de ser un turista extranjero desde luego.

Me adentré donde pude sin inconvenientes y circulé libremente, rechacé ofertas de llevarme y de venta de ambulantes, como en todos lados donde ven un turista ocurriría.

Lo que si, en mi traslado hacia la ciudad, el conductor de La Bestia (el Peugeot 505) que me llevó desde el sur del país a la capital, me llamó la atención en un momento porque iba con la ventanilla baja y el teléfono en mi regazo mirando el GPS, me dijo que me dió a entender que me lo podían arrebatar y que mejor lo guarde.

Leyendo experiencia de otros viajeros, la realidad es que es como en toda ciudad con desigualdades, el riesgo existe. Hay mucho aglomeramiento y en las mismas calles o avenidas cuando los coches quedan atascados hay mucha gente caminando entre ellos ofreciendo vender algo, de hecho hay carteles en las avenidas indicando que no se circule por la calzada por su integridad física, pero ya sabemos, esto es África!

Infraestructura

Dakar es sin duda una de las ciudades más desarrolladas de África Occidental, y en los últimos años ha recibido una oleada de inversiones que le están transformando la cara.

El mayor cambio ha sido la desactivación del Aeropuerto Internacional de Leopold Sedar Senghor para uso comercial a fines de 2017, liberando el espacio aéreo de la ciudad. Esto es un paso adelante porque se inauguró el moderno Aeropuerto Internacional Blaise Diagne, que se luce orgullosamente tras años de construcción, pero se haya en las afueras de la ciudad, a más de 50 kilómetros.

Las autopistas están en pleno auge, a lo largo de la ciudad se ven obras en construcción para la re adecuación del tránsito, y se extienden hacia las afueras. El acceso al nuevo aeropuerto es por vía rápida, y de peaje, cuyos costos son extremadamente elevados para el promedio de gastos e ingresos de la gente en la ciudad.

Se está construyendo una autopista sobre el trazado de la carretera N3 que conecte Thies con la ciudad de Touba, un enclave con altísimo peso religioso en la región (en mi próximo post me referiré a esto). Y hasta donde pude aprender, en este 2019 se planea avanzar con las autopistas entre Mbour, ciudad relevante al sur de Dakar y Kaolack, capital de provincia al sur del país, y una carretera costera entre la capital del país y la norteña y pintoresca Sant Louis, ex capital de los Territorios Franceses de África Occidental, de gran afluencia de turistas.

También existen servicios ferroviarios. Aunque cueste creerlo, Senegal cuenta con infraestructura ferroviaria existente hace años, y pese al despojo de algunas de las líneas, otras siguen funcionando tanto para pasajeros como de carga.

Un ejemplo es el servicio de ferrocarril entre la capital y Thies o Rufisque, que es lo que queda activo de un trayecto de pasajeros que tuvo mucho mayor dimensión. Pueden encontrar más detalles de los servicios, horarios y tarifas en la página de la empresa de ferrocarriles urbanos de Dakar(en francés).

En el momento de mi visita, tuve ocasión de cruzar por la obra de la estación central de Dakar, donde se está interviniendo la línea ferroviaria para hacer un tren interurbano de alta prestación que conecte directo con el Aeropuerto.

Asimismo, a unos cuantos kilómetros del mar, hacia el interior, se está construyendo una moderna versión de Dakar con grandes inversiones extranjeras, por donde pasará el mencionado tren, oficinas de diseño, edificios de vanguardia y el coqueto Dakar Arena. Todas estas prestaciones han galardonado a la ciudad con la organización delos JJOO para la Juventud 2022.

Recomendaciones

En mi humilde opinión, visitar una capital africana es algo diferente. Dakar es una urbe bulliciosa que huele a gas oil, lamentablemente el parque automotor pelea por prevalecer pese al paso de los años y la contaminación en el aire es notable, a veces hace difícil respirar cuando se circula por las calles y una de las catraminas expulsa la bocanada de humo negro de sus escapes.

Al margen de esto, el encanto está en las playas, en los mercados, en la gente. Siempre hay tiempo de las postales pintorezcas y no deja de ser una ciudad organizada, pese a su desorden.

Recordar que la moneda en Senegal es el Franco de África Occidental (CFA) apodados cefas. Los precios son relativamente caros en comparación con sus países vecinos. Digamos que Senegal tiene un estándar más alto que los vecinos si se quiere ver de algún modo.

Visados y vacunas

Tanto ciudadanos de Argentina como de la Unión Europea no es necesario contar con visado alguno para el ingreso al país.

Es recomendable consultar la información actualizada, como referencia pueden verificar en la página del mismo aeropuerto, donde se indica qué nacionalidades requieren visa y cuales pueden optar por visa on arrival.

En general ninguna vacuna es obligatoria, pero la mayoría son recomendables. La de fiebre amarilla es un clásico si vienes de un país con registros de la enfermedad, esto será necesario si por ejemplo, ingresas a Senegal desde Gambia como yo, pero en mi caso, jamás me pidieron certificado de vacunas.

Como norma general, visitar su vacunatorio internacional cercano para obtener información actualizada e instrucciones sobre como proceder con respecto a la salud e higiene.

Como llegar

El aeropuerto internacional recibe vuelos de decena de destinos en Europa y es un aeropuerto central en África conectando con decena de capitales.

Puedes chequear la programación de los vuelos aquiComo opción de low cost, puedes volar desde España directo por Vueling cada sábado.

Para vuelos internos, aquí les dejo algunas opciones:
Lamentablemente las referencias que tengo son pocas y bastante oscuras, respecto a las cancelaciones.

Si vienes siguiendo mi serie de relatos de África, habrás visto que volar es la mejor opción, pero también puedes tener inconvenientes, hay que ser precavido con los tiempos, los aeropuertos africanos suelen tener procedimientos diferentes a los europeos.

Para trasladarse del aeropuerto a la ciudad y viceversa, puede desde luego uno pelearse con los taxistas y conseguir un precio abusivo para la realidad senegalesa, o bien existen servicios de bus que de manera más o menos rápida lo depositan a uno en el corazón de la ciudad. En la página del aeropuerto se hacen referencia a los mismos, o bien en este link vemos que existen servicios directos climatizados cada media hora todos los dias del año, y servicios convencionales.

Como saben, mi arribo a la ciudad no fué por el aeropuerto (lo hubiese deseado!) pero si mi salida. Pensaba tomarme un bus de estos para ahorrarme unos 20 euros que costaba el taxi, pero con la mala experiencia que venía teniendo en el aeropuerto de Banjul, decidí curarme de espanto y le pedí a mi conductor de confianza Adabá que me lleve. Realmente 20 euros es costoso, pero analicé con él los gastos y él ha de pagar 4 peajes (2 de ida y 2 de vuelta) para volverse luego vacío, más el combustible, a él apenas si le quedaba la mitad. Por otro lado, en Barcelona, desde Sant Boi de Llobregat a la Terminal 1 del Aeroport del Prat cuesta lo mismo y son solo 5 kms!!!

Pero existen opciones por autobús (ver Senegal Dem Dikk) y desde luego los famosos sept place o incluso una travesía interesante en Ferry desde Ziguinchor, servicio ofrecido por la empresa COSAMA.

Donde alojarse

Para alojarse, la zona playera de Yoff es la que elegí, porque si bien está lejos del centro, no me interesaba adentrarme en la parte más extranjera de la ciudad sino tener algo de contacto con lo autóctono.

Existen opciones en Medina y Plateau para alojarse, también encontrarás opciones en diferentes barrios internos, y desde luego en la zona de poniente, los más costosos. Yo sigo eligiendo Yoff, pese a que requiera un coste de entre 2 a 4 cefas para llegar al centro, si pasas más días y le encuentras la vuelta a los autobuses, podrás manejarte por mucho menos.
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Comidas

Las comidas siempre recomiendo no ir a restaurantes porque no solo te van a cobrar más caro, sino que comerás comida de turista. No es mala opción para tanto en tanto, pero, mejor ver lo que hace la gente de allí.

Siempre la higiene es un riesgo, si te atreves a comer pescado (yo lo hice) luego de ver como lo venden en la zona de pescadores, pues no tienes que temerle a nada.

Recomiendo probar el zumo de Bissap y el Cuscus (o Thiéré) que es totalmente diferente al magrebí, y no lo vas a encontrar en los restaurantes sino que lo venden en la calle. Yo tuve que preguntar hasta que me indicaron una chica que lo vendía en la calle.
      

Qué más ver por la ciudad

Además de la visita a la mencionada Isla de Goree, en la ciudad es destacable la visita a los mercados que los hay en casi todos los barrios, y en especial en la Medina.

Para tomar fotos es curioso visitar el Monumento a la Liberación Africana donde se puede uno quedar contemplando la puesta de sol, y sin dudas la playa es de lo más bonito para recorrer, especialmente las que se ubican al norte con su arena blanca.

También hay unos cuantos museos, pero, no se, en mi opinión, no venimos África para sólo meternos en museos, creo que la chicha de África está en sus calles, en sus pueblos y en su gente.

Dakar es una excelente ciudad para hacer pié en Senegal y un punto base para recorridos hacia su interior: Sant Louis, con una escala en el Lago Rosa (realmente hay que tener suerte para verlo así de rosa!), las Reservas Naturales donde se puede contemplar todo tipo de fauna (hasta jirafas!) y tal vez emprender un viaje hacia las zonas del sur, debajo de Gambia, en Ziguinchor donde se conjugan flora y fauna con una población de mayoría aún de prácticas espiritistas. 

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