Largo camino a Gambia

Llegó la hora al fin de compartir el relato de ese corto pero intenso viaje a África que tuvo lugar en Octubre. Y digo África, pese a haber estado antes ya en un país maravilloso del continente como Marruecos, porque la gente de "ahí abajo", debajo del desierto, donde el verde comienza, y los colores se mezclan, consideran que el norte no es África.

Algo de razón tienen porque el contraste es amplio, si bien los territorios desérticos se extienden mucho más al sur de lo que uno identifica como Sahara, lo que se encuentra por debajo es diferente. Ni mejor, ni peor. Otro sabor, otras costumbres, otro aire.

Mi aventura recae en la costa Oeste del continente, tenía muchas ganas de visitarlo hace años, aunque originalmente, en mis temores, los miedos del desconocimiento, la lejanía que todo lo amplifica, me motivaban querer conocer Dakar (y en otro relato cuento las razones cuando llegue el momento), con el tiempo aprendí que no hay que dejar nada por recorrer, que a medida que más se conoce el mundo, más se abren las puertas y se descubre una inmensa variedad aún por explorar.

Por ello  decidí comenzar mi viaje por el país más pequeño sobre el territorio continental, la República de Gambia.

Los motivos de la elección son escasos, no hay mucha explicación para ello, simplemente el deseo de hacerlo, tal vez la cercanía con Dakar influyó, y la curiosidad de ser una especie de puñal en medio de Senegal, de ser el más pequeño, siempre me tiró por las minorías.

Pero comenzar por el más pequeño no ha impedido en lo más mínimo comenzar a lo grande. El viaje en su conjunto se convirtió en un conjunto irrepetible de experiencias inolvidables, enriquecedoras y también de algún modo traumáticas, de las cuales salí ileso y completamente enriquecido, con gran valor de haber conocido gente maravillosa y un territorio donde las necesidades son grandes, pero en el cual todos tienen mucho para dar.

Contexto histórico

La historia de Gambia está estrechamente ligada a la esclavitud, a lo largo de los años pasó de manos siendo un lugar de comercio para materias primas y mano de obra esclava proveniente tanto del interior como de otros paises de la región.

El primer país europeo en hacer expoliación de personas fué Portugal, que posteriormente vendió "los derechos" sobre el Río Gambia a los ingleses. Este territorio llegó a formar parte indirecta de la Confederación Polaco-Lituana, siendo oriundos de este último país los primeros blancos en instalarse en lo que se conoce como Fort James conocida actualmente como Isla Kunta Kinteh, nombre que imagino ya les sonará familia, que hoy es considerada Patrimonio de la Humanidad.

Tras varios idas y vueltas, el país quedó en manos inglesas y desde estas tierras la diaspora africana sufrió el rapto de más de 3 millones de esclavos que fueron enviados a las colonias del mal llamado "nuevo mundo" hasta comienzos del siglo XIX cuando en Inglaterra se abolió la esclavitud.

Gambia de todos modos permaneció como colonia hasta que en 1965 logró su independencia, y coqueteó en vaivenes de integración con su único y a veces incómodo vecino: Senegal.

Si observan el mapa, verán que Gambia es como un puñal que atraviesa Senegal, eso lo convierte a veces en un vecino incómodo, pero el contexto histórico da cierta explicación al menos para razonar sobre su geografía tan peculiar. Aún asi, es clarísima y natural la integración de personas de ambos paises, pese a que se dice en Senegal, no gustan los gambianos.

El largo camino a Banjul

La capital del país es Banjul, aunque se podría acotar a la ciudad a un rol administrativo, en ella está el puerto y las oficinas gubernamentales más relevantes, está ligada estrechamente a Serekunda, la ciudad inmediatamente vecina y más grande del país donde se hallan los hoteles 5 estrellas con vistas a las aguas del Atlántico, donde turistas de muchas partes del mundo pasan sus noches para contarles a sus amigos que visitaron áfrica, sin salir del hotel all inclusive o aprovechándose de las ofertas de turismo sexual, y desde luego donde también se halla el aeropuerto internacional Yundum.

Arribar a este aeropuerto no es tarea sencilla, comenzando por la corta cantidad de opciones que existen para los tralados. Hay buena conexión con vuelos desde y hacia el interior del continente, pero desde Europa solo se sirven vuelos desde Bruselas, Amsterdam, Reino Unido y el país con más estrechos vínculos hoy en día me atrevo a decir, España, con dos aerolíneas con vuelos directos, Binter Canarias y desde la península, Vueling.

Estando en Barcelona, Vueling era la mejor opción para llegar, donde se ofrecía un vuelo de 5 horas con arribo directo a la capital de Gambia, era un plan perfecto. Durante meses venía interactuando con mis contactos en destino, de la mano de Abdullay Jallow, un actor imprescindible en la organización de mi viaje y un contacto de lujo que recomiendo a cualquier que desee emprender esta aventura.

El vuelo regular VY7574 de Vueling a Gambia está programado para los sábados a las 16hs desde El Prat, pero basta con revisar el histórico para verificar que está plagado de irregularidades: vuelos que se cancelan sin explicación, vuelos que se postergan sin explicación y sábado tras sábado cientos de personas sufriendo el mismo destrato de parte de una de las peores aerolíneas de bajo coste del viejo continente.

Ya me lo habían advertido, pero todo parecía ir en marcha, abordamos el avión el día Sábado 6 de Octubre, y con el pasaje completo a bordo, dejé un mensaje a Abdullay para confirmar la partida, le dije, "esta vez no va a cambiar, está todo en condiciones, ya estamos arriba del avión" pero en Vueling todo es posible, y por ello al cabo de una hora sin explicaciones, el comandante de a bordo improvisó un triste y gracioso discurso argumentando que el vuelo se cancelaba por la asuencia de mecánico a bordo, y que lo habían estado llamando pero el mecánico no vino, y por las características del vuelo no podíamos volar sin él. Un detalle no menos curioso cuando se trata de una aerolínea cuya base operativa está en ese aeropuerto.

Se desata el periplo de reclamos, pedidos de reembolsos, comida, pasajes de taxi, hoteles y la oferta de viajar a la mañana siguiente temprano por la mañana. Indignación pero con cierto alivio, el vuelo de las 8am del Domingo me servía de todos modos, en el destino me mantenían informado de que podía sumarme al grupo de la ONG española que estaba con ellos aún.

El segundo día, las mismas caras en el aeropuerto, la misma escena, todos nerviosos y bromeando con la posibilidad de si despegaríamos o no. Esta vez no ocurrió y el vuelo salió a horario, puso su nariz destino al sur y cruzamos el mediterráneo para adentrarnos en Marruecos.

Promediando el viaje, me despierto y observo despistado que estando en el lado izquierdo del avión, veo la costa y el mar a mi izquierda. Intenté dibujar el mapa de África en mi cabeza, si íbamos hacia el sur y yo estaba a la izquierda del avión, solo debería ver desierto, pero ahí debajo había olas impactando contra el continente. Me dije a mi mismo que debíamos estar volando misteriosamente sobre Canarias, pero tampoco me cerraba el plan de vuelo en ese caso.

Mis sospechas se confirmaron cuando a no más de 20 minutos el comandante de a bordo, refugiado en su cabina y en medio del servicio, anuncia que "debido a problemas técnicos decidió regresar a Barcelona". En ese mismo momento la gente casi comienza un motín a bordo, entre la indignación de otro día perdido, la frustración de estar a mitad de camino y por qué no llegar a destino que es el mismo tiempo de vuelo, y los nervios por las fallas que mencionaron, y no aterrizar de inmediato ante ellas.

Momentos de zozobra en la aeronave que con el tiempo se convirtieron en resignación.

Al arribar a El Prat, tras 5 horas de vuelo, se desató la ira de los gambianos y otros tantos que habían tratado de ser los más tranquilos en la aeronave. Una vez en tierra, se hicieron oir y todos nos sumamos a la protesta, nos quedamos bajo del avión en la pista reclamando las explicaciones, comenzó a llover y nadie de la aerolínea venía, esperamos bajo el ala hasta que llegó la Guardia Civil a pedirnos por favor que vayamos a reclamar dentro del aeropuerto a las oficinas de la empresa.

Dentro del aeropuerto todo se dispersa, entre los controles migratorios una y otra vez, la presencia de personal de la aerolínea era nulo ante nuestro segundo arribo a Barcelona. 

La oferta era cancelar el viaje con devolución de dinero o viajar nuevamente el día siguiente. Estaba muy enojado, opté por viajar igual, no quería que una empresa que brinda servicios de pésima calidad con destrato a los clientes me impida conocer mi destino.

Finalmente, el lunes 8 de Octubre a las 11AM hora local, en el tercer intento, el avión VY7574 llegó a Banjul con una ovación que se desató dentro del avión entre las miradas cómplices de todos los pasajeros. Abrazos, bromas y sonrisas para el viaje más largo de la historia, 3 días con Vueling para llegar a Gambia.

Los personajes de esta historia

Una vez en destino, lo primero que te impacta es el calor, en Octubre una oleada de calor te azota la cara y te reciben en el aeropuerto donde algunos animales están pastando por los alrededores. Sencillo, humilde, no esperaba más.

Tras salir de migraciones, donde hubo incluso peleas con personal de seguridad, digamos que la paciencia de la gente que arribaba tras tres días de intento de viaje no era la mejor, del otro lado me esperaba mi gran compañero de aventuras, Mamadou, sobrino de Abdullay, sería mi guía en esta aventura, y estaríamos solos porque no había manera ya de alcanzar el grupo de la ONG Canaria que estaba ya en el interior tras mi segundo viaje cancelado.

Hablando español nos pudimos comunicar sin problemas y él se encargó de llevarme y traerme todos estos días, no es algo a lo que esté acostumbrado realmente, no es mi estilo de viaje, pero ante lo desconocido y las buenas referencias me dejé llevar y fué lo mejor que pude haber hecho, optar por ir con alguien del lugar.

La cantidad de cosas para ver en África contrastan con su infraestructura, por lo que no es sencillo moverse en poco tiempo, hay un proverbio que describe a la perfección la realidad africana:

Ustedes tienen el reloj, pero nosotros tenemos el tiempo

Mucho más me alentó a sumarme de la mano de ellos a este viaje el hecho de saber que contribuyen con muchas ONGs que trasladan sus trabajos y su esfuerzo al territorio, y ellos son su vínculo en el lugar, dando seguridad y confianza necesaria para que los proyectos se prolonguen en el tiempo y sigan creciendo.

Así es como dentro de esta historia aparece un grupo de gente aglutinados bajo Correcaminos Solidarios, una ONG de Canarias que nace en 2014 formada por un grupo de corredores de montaña, y que organiza sus actividades para colaborar con las poblaciones del interior del país, siendo su mayor logro por el momento la creación de una escuela de enfermería en el paraje de Fass Chamen, y estaban de visitas para inaugurar una ampliación que permitirá albergar al doble de niños y dar educación primaria.

Todos unos personajes muy simpáticos, carismáticos que me abrazaron en mi estadía y me hicieron sentir parte de ellos. El grupo mayor, los primerizos tal vez, aquellos que visitaban por primera vez el país, era aquel grupo con el que me iba a sumar a recorrer el interior y la aerolínea me lo hizo perder, luego los tres más veteranos por asi llamarlos, estaban en la base, en el Campamento Amdalai donde Abdullay recibe a sus huéspedes y donde todos nos reunimos por la noche.

El río, el paisaje y la gente

El río le da vida y nombre al país, lo recorre de punta a punta y lo divide en dos. Peculiarmente en ninguna parte del cauce existen puentes entre ambas margenes, pese a que a la altura de Soma se está construyendo uno al que aún le quedan varios años para culminarse.

En Gambia, las actividades que más rédito dan son la exportación de Cacahuetes (Maní) y el turismo, con miles de turistas que arriban desde Francia, Inglaterra, Holanda y en los últimos años algunos rusos que comienzan a animarse. El país tiene con qué atraer a gente de estas latitudes, ofrece playas exóticas, clima cálido y precios accesibles, los más valientes, contratan safaris y excursiones al interior. El resto, los más intrépidos, buscan conocer más en detalle. Quisiera considerarme uno de este último grupo, pese a las dificultades para arribar, me encargué de preguntar cuanto pude y aprender o más que pude sobre la situación y el día a día.

Parada obligada en alguna instancia de la visita es el mercado de artesanías, desde luego allí todos quieren venderte algo a muy barato y muy bueno,  lo tomé como parte del ecosistema, escuché a cada uno lo que tenía para ofrecerme, algunos se repetían, otros me peleaban más el precio, al final uno termina comprando porque ve que son cosas bonitas y accesibles, pero opta por el que más simpático le caiga cuando se da cuenta que muchas de las obras se repiten entre locales. También, a medida que uno compra se da cuenta que podría haber pagado menos en el anterior que compró y se siente un poco raro, pero aún así, me gustó lo que me traje, poquita cosa, porque no me gusta comprar chucherías, pero estaba a gusto colaborando.

No puedes decir que has estado en Gambia sin haber probado Domoda plato clásico de la gastronomía local a base de arroz, pollo o ternera y salsa de cacahuetes, un poco picante para mi gusto, y algo caluroso para la temperatura local, pero con intenso sabor y recomendable probar.
Imprescindible visitar el mercado local, y el más grande en la zona es el de Birkama, otra de las ciudades de paso hacia el interior. Allí se puede tener una dimensión del laberinto y percibir el día a día de la gente en la ciudad, así como sorprenderse de los aromas y hacer un esfuerzo para superar la zona de pescados. Está claro que con temperaturas tan altas y la ausencia de heladeras, el refrigerante no es lo que abunda, no estamos acostumbrados a esto y puede ser una imagen dantesca, pero siempre constructiva.

Para mi descanso, Mamadou me llevó kilómetros al interior, a la pequeña ciudad llamada Bintang. Allí tenían todo listo para que descanse en un Lodge con vista al Bolon, así se denomina a los brazos del río que de él se desprenden. Un lugar único ubicado sobre el mismísimo río, preparado para recibir a turistas, y cerrado de algún modo al exterior. Si, no era de lujo para el lujo que pueden imaginarse, pero si era de lujo para lo que el normal de la gente en África puede alcanzar. El lugar es genial para descansar, tomarse un baño, pasear en barcaza, y disfrutar de una JulBrew bien fría, la cerveza local.
Pero claramente no es lo mío estar encerrado del mundo, esperando lujos, por lo que en un rapto de lo que se puede decir sentirme atrapado en mi propia aventura, decidí salir por mi cuenta, me fuí a la puerta y le dije al muchacho que allí custodiaba si podía salir. Sin problemas, él estaba su ritmo, como todos en África, ese ir y venir cansino, sin tiempo, como agotado, el calor hace lo suyo.

Pisé la calle y me rodearon niños, practicando su inglés, curiosos. En Gambia el inglés es el idioma oficial, pero he de decir que muchos chapurrean, pero no se si por vergüenza o por no dominarlo, dificlmente pasen de un "How are you? What is your name? Where are you from?" También la realidad es que todos hablan su lengua familiar, ya que en el territorio se hablan unas 7 lenguas entre wollof, mandinga, fula entre otros.
Pero si algo saben los niños es pedir caramelos, y los más grandes, balones de fútbol, porque claro, el fútbol se vive a cada esquina. En ese momento mientras cruzaba las calles principales, fué la hora de salir del colegio y oleadas de niños salían de la escuela, me abordaron algunos muy convincentemente a decirme si me gustaba el fútbol y presentarme su equipo, para que les compre un balón. Realmente me arrepiento de haberme sentido tan abrumado de no hacerlo. Entiendan, era mi primer día, tras tres días de intento frustrado de viaje.

No se muy bien como terminé dentro del colegio hablando con el director, que me presentó sus proyectos y la idea que tenía de construir una sala de informática. Con el procesar de los días, entendí que muchas de estas escuelas dependen en gran medida de la ayuda de ONGs del exterior que ponen su granito de arena porque lo que el gobierno puede hacer no alcanza. O alcanza para lo justo.

Por la noche en el río los ruidos de animales chapoteando en el agua eran ensordecedores, por momentos se cortó la luz y las estrellas brillaban como nunca las había visto. 
Al regreso pasamos por la casa de la familia de Mamadou, y no sería la única visita a su parentela que me tocaría hacer, esta vez a descansar, contemplar de cerca la vida en el interior y cargar leña, atravesando campos de cacahuetes y visitando los famosos Árbol Elefante que forman parte de la tradición cultural del país. 

La última posta fué en el Amdalai Camp, donde finalmente conocí de cerca a la gente de Correcaminos Solidarios, con quienes compartiría al día siguiente una experiencia inolvidable.

Vacaciones solidarias

Decir que mis vacaciones tuvieron un fin solidario no es lo correcto, no dejo de ser un turista que fué rápido a conocer, un toco y me voy, pero me consuela saber que lo hice de la mano de la gente correcta, y que contribuí a su causa y a su familia.

El grupo de Correcaminos Solidarios estaba allí en una visita protocolar y con un grupo de nuevos miembros, o primerizos en Gambia. Con ellos hubiera podido viajar al interior y sin dudas sentirme uno más, un grupo de gente fenomenal que me hizo sentir a gusto en todo momento.

🇬🇲 Fass Chamen . Tuve la oportunidad de conocer el trabajo de un grupo de gente aglutinado bajo la ONG @correcaminossolidarios con quienes coincidí en mi estancia en el campamento de Abdulay. . Ellos vienen desde Islas Canarias y dejan todo el amor en lo que hacen. Y con esfuerzo lograron construir esta escuela en el paraje de Fass Chamen en el interior de Gambia. . Pero no solo la construyeron sino que la siguen alimentando, le siguen dando forma y sigue creciendo, no la abandonan sino que proyectan más desarrollos para dar oportunidades a estos niños y sus familias. . En esta ocasión concurrían a inaugurar el ciclo lectivo de las aulas de educación primaria, recientemente terminadas. . En la foto, vemos a uno de los profes enseñando el alfabeto en ingles a los chicuelos que se distraían y atolondraban con la presencia del hombre blanco, que, saben, viene a traerle cariño y afecto, y les da lugar a juegos y aventuras y rompe su rutina de tanto en tanto. . Luego de las clases, el recreo. Ese recreo que todos ansiábamos en la escuela, y en él, un balon, ese balón, la pelota, la redonda, la caprichosa que es igual en todo el mundo y despierta las mismas pasiones y las mismas ganas de dominarla, de encarar, de gambetear y de ese abrazo de gol. . En Gambia, los niños no son menos adeptos al fútbol que en cualquier parte del mundo. De hecho, si les regalas un balón, las sonrisas están aseguradas. . . . #gambia #thegambia #africanoesunpais #fasschamen #ong #ayudandoaayudar #difundir #futbol #educacion #solidaridad #apadrinaunniño #pasiondemultitudes #aprendiendo #conociendomundo #learning #ngo #school #football #soccer #educationisthefuture #gol
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Tanto que al día siguiente me sumaron a la visita a la obra que llevan a cabo en Fass Chamen, donde tuve la suerte de conocer como un "periodista" si se quiere el fruto de su trabajo, conocer en persona la obra y a los niños con los que colaboran y la forma en que lo hacen.

Allí los esperaban una centena de niños en el colegio, en sus seis aulas, donde los docentes impartían clases de matemáticas, inglés y sociales en ese momento. Muchos de estos niños son apadrinados por la gente de la ONG y sus familias, una manera que encontraron de canalizar ayudas, asimismo, en el fondo descansaba un contenedor que lograron enviar por barco repleto de materiales para la construcción de la nueva ala del colegio y sentar las bases para los futuros pasos, ya que piensan avanzar a construir un puesto sanitario.

Mientras tanto, en el colegio las clases seguían a pleno sol los niños salían al recreo y recibían su bocadillo, corrían detrás del balón, niños, niñas, se sacaban fotos contigo, se reían de las fotos que les mostrabas, te tocaban, y se asustaban también cuando los llevaban a revisión, ya que se aprovecha la ocasión para que miembros del equipo que son médicos o enfermeros brinden algún tipo de asistencia a la gente local, que poco a poco se fué acercando, incluso cuando los niños ya habían sido todos revisados, los padres llegaban desde las villas vecinas.

Vi con mis propios ojos el trabajo loable de este grupo de corredores y amigos que intentan poner un grano de arena en donde todo falta y lo que sobra es cariño y agradecimiento.

De allí fuimos al hospital local, donde nos mostraron las instalaciones y encontramos un médico cubano haciendo escuela, y también se dejó una importante donación que fue muy gratamente recibida y con discurso de agradecimiento incluido

Recomendaciones de viaje

Este viaje no concluye aqui, fué un viaje corto, demasiado corto para las dificultades que tuve que enfrentar. 

Mi principal recomendación es que no viajen nunca esperando ser un turista como en Europa, que viajen y se dejen llevar, que busquen conocer lo que hay más allá de un hotel porque si solo se quedan con eso, Gambia y me atrevo a decir, África, no les va a dejar sabor a nada.

Viajen de la mano de gente de confianza, ya explique que las posibilidades son enormes y las distancias tal vez muy grandes, pero la infraestructura es escasa o deficiente y si se viaja con poco tiempo, donde el reloj apremia, es fundamental tener alguien de confianza, eso les va a ayudar muchísimo, brindará tranquilidad y les dejará un buen sabor, si es que esta gente que elijen para ser sus guías saben que colaboran con buenas causas.

En lo que refiere a una visita a Gambia, lamentablemente me quedó muchísimo por ver y tendré que regresar, espero, en algún momento para terminar el recorrido que la desgraciada aerolínea me impidió. 

Dicho esto, les dejo mi lista de referencia para viajar tranquilos:

Como llegar
El lamentable record de Vueling me hace pensar que no mejorará en sus prestaciones a Banjul, por lo que solo me queda recomendar de ser posible viajar con Binter desde Canarias.

Visados
No es necesario sacar ningún visado si se arriba desde territorio español ciertos vuelos directos, o bien con escalas en Casablanca. Siempre es bueno consultar las recomendaciones de viaje del Ministerio de Exteriores. Si se proviene de otro origen, incluso desde Senegal, el costo de la visa de tránsito es de 60 euros.

Vacunas
En la página del Ministerio de Exteriores se puede encontrar información actualizada sobre la necesidad de vacunas. Esta información en general es válida para todos los paises de habla hispana (expecto que se especifique que solo aplica a ciudadanos españoles)

Siempre es recomendable tener las vacunas, aunque se menciona la obligatoriedad de algunas, en mi caso jamás me pidieron comprobante alguno.

Lo que recomiendo es que vayas al vacunatorio internacional más cercano para consultar y en todo caso generar tu carta de vacunación que es como tu pasaporte para este tipo de viajes.

Yo me dí 4 vacunas: Fiebre Amarilla, Tifus, Hepatitis A, Meningitis

Es fundamental tener la autovacuna contra la malaria, es una pastilla que se toma a diario y te previene y a su vez sirve de antídoto contra la malaria. En la visita al tu vacunatorio te dirán todas las instrucciones de uso y precauciones, y llevar repelente de mosquitos con componente activo Deet mayor que 35%, a mi me dio resultado y no me picó ni uno!

Dinero
La moneda en Gambia es el Dalasi, existen billetes de antigua tirada que son los que tienen la cara del ex dictador, y siguen siendo válidos pese a que han sacado una edición nueva sin su cara ya que la gente está bastante menos oprimida que sus más de 20 años de dictadura y quiere pasar página.

Su cotización pueden consultarla y variarla aquí.

Si bien la moneda extranjera es aceptada y apreciada, es recomendable cambiar, como siempre la mejor opción es hacerlo en destino, y no comprar en los aeropuertos de origen europeo. 

Tengan en cuenta que si viajan desde Senegal, es probable que no consigan moneda gambiana en la capital, ya que esta no es apreciada y sólo se utiliza en las ciudades del sur del país.



Cómo moverse
Mi mayor y mejor recomendación es contactar con Abdullay o Mamadou para su viaje, son lo mejor que les puede pasar para su recorrido por Gambia

Para ubicarlos, basta con enviar audios por WhatsApp, ambos hablan perfecto español y son de confianza. Por favor olvídense de los formalismos!!!

Yo viajé sin saber lo que me iba a costar el viaje, porque acordé con ellos tratar de sumarme a algún grupo, y saben lo mejor: debido a los percances que tuve, mi pago fué voluntario!!!

Para mayores referencias pueden contactar con las ONG con las que colabora, y también los invito a sumarse en un acto de colaboración con ellos: 

Artículos necesarios
El agua ha de beberse embotellada, no es ningún secreto, esto te lo dirá hasta tu madre cuando vayas a un bar de noche. Yo opté por llevar una botella con filtro Life Straw Go que me resultó super práctica para este y los viajes siguientes.

Otra cuestión a tener en cuenta es la electricidad, ya que los enchufes son del estilo inglés con lo cual, si vienes de regiones de Europa o de Argentina, es fundamental tener un adaptador, yo opté por este Adaptador Universal que sirvió con gran lujo, ya que incluso se llenó de hormigas y sobrevivió.





Comidas y bebidas
De las comidas que puedan llegar a conseguir, lo único que puedo decirles y se los dirán en cualquier centro donde consulten por viajes a estos destinos, es evitar las comidas crudas.

Después de esto, coman de todo pero tratar de asegurarse que los productos estén limpios, las frutas preferentemente con cáscara o lavadas con agua limpia.

Lo que es imperdible son los jugos de Baobab, en el mercado compré frutos de baobab y en el campamento pedí que me lo preparen, es tan bueno el sabor que me traje una bolsa y estoy viendo como prepararlo de la mejor manera en casa. Luego aprendes que hay cientos de propiedades que este fruto tiene y se usan en miles de opciones energéticas, veganas y todo eso, lo importante es de dónde viene y seguro allí te sale mucho más barato que en la tienda naturista de la vuelta de tu casa.

También has de probar la cerveza local JulBrew y el producto local por excelencia, el Cacahuete.

Más referencias



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