La revancha de América

La vida es como el fútbol, en muchos sentidos como cita la publicidad de la bebida cola, pero especialmente por que da revancha.

Cuatro años atrás el destino me permitía hacer armas en el país teutón, mientras se disputó el mundial de Sudáfrica 2010, y el azar, o la fortuna, hizo que en los cuadros de eliminación directa se volvieran a cruzar, mi pais de origen, Argentina, con mi país de residencia, Alemania.

Y como a los que les ha tocado la suerte, o desgracia de vivir lejos de su tierra natal, la lejanía acrecienta los sentimientos nacionalistas, el arraigo (o el desarraigo), hace pensar y sentir cosas que uno jamás imaginaría. 

Entre tantas cosas locas me ha llevado a expresarme tan emocionadamente al ver una foto de un colectivo de la línea 141 circulando por la calle de la esquina de mi casa en Buenos Aires, colectivo que de tener que utilizarlo a diario debe ser de las peores líneas y servicios de la zona, pero en la lejanía...todo es impotencia y ganas de estar cerca.

Jamás en mi vida había comprado una bandera o merchandising de Argentina, salvo la escarapela que prácticamente jamás uso, pero en Alemania compré mi primera bandera, que se lucía colgada en la ventana de mi habitación, para lucirla hacia el exterior de la misma con mucho orgullo.

Era consciente que el equipo no jugaba bien, pero la mística, el desarraigo, Maradona en el banco, Messi en la cancha, mucha garra de parte de los muchachos que le ponían el pecho a la situación. Aún así, con fe y todo, no me atreví a vivenciar el evento deportivo en un lugar público, decidimos con Tincho por las dudas, convencidos de que íbamos a celebrar alocadamente los goles, irnos a disfrutar del partido a la casa de Renata y verlo con su marido alemán, el más anti-fútbol y anti-selección alemana que conocí.

El resto es historia conocida. Tremenda derrota del equipo albiceleste, los alemanes festejando en todas las calles, un dolor en el pecho y una sensación de abatimiento descomunal, como nunca. "La lógica sobre la razón" titulé mi escrito en ese momento. Siempre la califico como la peor sensación que me ha tocado vivir en un contexto deportivo, y eso que he vivido descensos eh? Ser visitante, totalmente visitante, en tierra del equipo que te apabulla fué lo peor.

En ese momento me prometí no permitirme volver a crear expectativas en lo que a la selección refería. Siempre fuí más hincha de mi Deportivo Español que de la Selección, y lo seguiré siendo. Acrecenté ese vínculo y no pensaba variarlo.

Ya en Brasil 2014, una revancha deportiva se pone en juego, y si me preguntaban hace un mes cuando todo este circo comenzó, decía que el mundial lo ganaba Brasil (por ser local y por todo lo que implicaba este desbarajuste económico de coimas y despilfarro de dinero en obras innecesarias) o bien Alemania por ser un equipo que viene jugando hace años de la misma forma, con un proyecto de fondo, con una idea que se remonta a 6 u 8 años atrás. Una selección que desde el año 78 ha tenido solo 7 técnicos, y nosotros vamos por el 5 en 11 años. ¿Qué se puede esperar de un no-proyecto así? Selecciones juveniles que ganaban todo lo que jugaban, y ahora ni siquiera clasifican, un fútbol local devaluado y estrellas internacionales que brillan pero no lucían de la misma manera en el equipo nacional. Dimes y diretes, que tal jugador tiene que estar, que tal otro no va, que este es amigo de tal o cual, que el mejor arma el equipo y todo el circo que rodea todo lo relacionado a Grondona.

Lo único que esperaba era lograr superar ese escollo que nos imponían los Cuartos de Final de una copa del mundo desde hacía ya tantos años. Y el equipo lo superó, me permitió disfrutar de tener a Argentina hasta el último tramo del mundial, pero claro, estos tipos, que nunca dije que fueran malos, sino que todo lo que refiere al armado general del fútbol argentino está podrido, estos tipos no se quedaron ahí y fueron por más, y mostraron que tienen hambre de gloria, que están cansados de comer mierda y que no son menos que nadie.
Otra vez la poderosa Alemania, otra vez en una final. Son los grandes candidatos, son mi candidato desde la previa. Pero ningún partido se gana antes de jugarlo.

Y a los jugadores que me representan, esta vez me cumplieron. Vayan por la gloria, está en sus manos y a su alcance, les sobra paño para lograrlo. Para mi son tan héroes como los protagonistas de las dos versiones de la película homónima (Héroes y Héroes 2)

Quedará en mi memoria la tercer final del mundo que puedo disfrutar en vida. La de México 1986 no puedo recordarla, solo tenía 3 años, pero si recuerdo Italia 1990, recuerdo hablarle a mi abuela de los rivales, recuerdo que ahí conocí el himno de España (o como quieran llamarlo ustedes españoles, para mi es el himno) y se me erizaba la piel de escuchar el poder que tenía esa marcha.

Recuerdo salir a festejar luego del partido contra Yugoslavia en el Rastrojero de Pedro Pichel, con todos los chicos de la cuadra, habremos ido hasta Plaza de los Virreyes vivando a la selección, para mi habíamos ido al Obelisco. Recuerdo que el 9 de Julio de ese año llegó la selección al pais y vaya  uno a saber por qué, el micro se desvió por Larrazabal y pasó por la esquina, estábamos jugando a la pelota en el pasaje, en el cumpleaños de Pedrito, y se corrió el rumor de que venía el micro, no pasaron cinco minutos que fuimos todos a la esquina y lo vimos acercarse, corrimos todos a la par, pude ver a Maradona, a Monzón, al Goyco

Esas cosas pasan a los 7 añitos, te quedan en la piel. Esta vez, pase lo que pase mañana, ocurre a los 31, y ya me han quedado grabadas en la piel. Ya nada quedará en una remota final de hace tanto tiempo, gracias por refrescarme la memoria, por llenarme de anécdotas para contar y por generar estas reacciones.