Berlin, la segunda vuelta

Esta ocasión fuí también acompañado, pero era la segunda parada de la mini aventura que tenía preparada ante la llegada de mi compañía tan esperada. Luego del regreso de París, descansamos unos días en Stuttgart donde cenamos con amigos y disfrutamos un poco de la vista, repusimos fuerzas y partimos a la capital.

Comparar Berlin con otras capitales del mundo, pese a que son pocas las que conozco, no tiene sentido alguno si uno sólo se basa en su fisonomía y sus monumentos. París, Madrid, Barcelona, Amsterdam, Londres son algunas de los lugares que pude conocer, y son mucho más pintorescos que la capital alemana, tienen mucho más monumento para deleite de la vista, para sacar fotos y sentarse a contemplar, pero sería muy injusto para Berlín juzgarla por su belleza edilicia y dejar de lado la enormidad de la historia que tiene detrás.

Ya lo dije en mi primera visita, allá por junio, cuando fuimos con Martín a "pasar su cumpleaños" allí, en esta ciudad se gestó el mundo que conocemos, y eso impacta, impacta en cada paso que uno da por sus calles, saber que allí algo pasó sin dudas.

El plan para el primer día, el día del arribo era solo descansar, y por la noche, la salida estaba planeada, Dream Berlin nos esperaba con Tiesto y Guetta a la cabeza en un lugar doblemente histórico, el aeruopuerto (hoy desactivado) de Templehof, con historia nazi de fondo y luego, historia muy occidental, ya que fué el aeropuerto utilizado por los aliados para establecer el puente aereo de abastecimiento para la Berlín del Oeste en la época del muro.

Si bien no era la mejor opción para esa noche en cuanto a la oferta de fiestas electrónicas (si me preguntan a mi, hubiese preferido ir a Nature One) , era la única que coincidía con nuestro itinerario y decidí que nos diéramos el gusto de poder concurrir. Tiesto hace rato que dejó de ser el dj trance de las primeras épocas y comenzó a ser la estrellita pop más preocupado por el producto con su nombre que por su propia música, es una industria lo que se montó detrás de su nombre, y Guetta, es fiesta, lo comparo con Aldo Haydar en Argentina, donde haya fiesta, Aldo la garantiza. Hablando mal y pronto, tira una pizza atrás de otra, pero a la gente le gusta y levanta el ambiente, pero de ahí a que se destaque por su música, dios mio, deja mucho que desear estéticamente! Esperabamos otro despliegue escénico, no tanto de ellos sino a nivel organización, y me llevé la impresión de que asistí a un evento más en Argentina, esos que tanto critico por su desorganización, lo que se puede destacar por supuesto, es la tranquilidad con la que pasó la noche, sin tener que estar pensando en que me empujen y algún ninja haga su trabajo llevándose mis posesiones.
El paseo berlinés sigió luego del descanso de unas horas, desplazándonos desde nuestro hostel, sito en el viejo Berlín del Este, caminamos por la ex Stalin Allee (hoy Karl Marx Alle) descubriendo parte de su origen, viendo sus edificaciones de aquella época de dominio soviético, poniéndonos al tanto de su mutación, debido al proceso de desestalinización luego de comprobar y aceptar los crímines realizados por el "líder" soviético, que motivó la destrucción de las estatuas y las referencias a su figura en muchos paises satélites de la URSS y cerrar la caminata con una mateada la explanada del Altes Museum, en la Isla de los Museos.
Nuestro itinerario al día siguiente era netamente histórico, decidimos ir hacia el Check Point Charlie, no tanto por la foto, sino por mi deseo de leer de la exposición en este lugar existente sobre el Muro. Intenté transmitir mi emoción y compartir el aprendizaje, pese a las dificultades idiomáticas. Seguimos el trazado y desembocamos en un punto donde las historias se cruzan, la Topografía del Terror es una exposición donde se ubicaban los cuarteles de las SS y la Gestapo, y muestra el modus operandi de estas organizaciones, implantando el terror en la alemania nazi, y a su vez, es uno de los lugares donde se conservan partes inalteradas del muro, dos historias nefastas, la misma ciudad. Seguir el trazado de empedrado que delinea aquel muro de la vergüenza, que buscaba "evitar la influencia del capitalismo en su sociedad" aunque estaba preparado más bien para evitar que nadie escape de las garras soviéticas, nos depositó en Postdamer Platz, una de las tantas estaciones fantasmas por las cuales el metro berlinés circulaba sin parar, dado que circulaba desde el oeste, entraba por las entrañas hacia el este, y debía seguir sin parar su rumbo nuevamente hacia el berlín "capitalista". Es entonces donde uno se puede imaginar una guardia de frontera montada por los soviéticos en cada estación fantasma, vigilando que nadie se filtre por sus túneles.
El camino se dirige por el barrio lindero al Reichstag, donde llace el cartel que allí estuvo el Fuhrer Bunker, y no hay más que eso. Cuenta la leyenda que decidieron ponerlo para evitar las molestias a la gente del barrio, donde la gente iba a preguntarles si no era ahí donde yacía el bunker que vivió "los últimos días del Fuhrer" (al que tenga ganas, peguele un vistazo a este libro). Inmediatamente nos detuvimos a comer algo bien "capitalistas" como unas Dunkin Donuts, decansar los pies y revisar el memorial a las víctimas judías, así como luego el memorial a las víctimas homosexuales. (no llegamos a verlos, pero se que están construyendo o han hecho otros para los gitanos y seguirán haciendo memoriales, lamentablemente, han habido tantos perseguidos...) y tras cruzar por la Puerta de Brandemburgo, desilusionarme con la continuidad de la obra en el Siegessäule que hace que esté tapado como hace dos meses, descansamos en el parque de la República frente al edificio del parlamento,el cuál recién visitaríamos el último día de nuestra estadía, con entrada gratuita, es otro de los edificios más imponentes y con más historia de la ciudad. 
El clima hizo de las suyas, y la mañana siguiente amaneció nublada, con una lluvia muy fina que molestaba, pero no nos paralizó y fuimos a la zona del zoológico, para ver la iglesia Memorial del Kaiser Wilhelm, y luego partimos hacia el Olympiastadion, donde nos permitimos oir la historia detrás de la construcción y el fanatismo de las olimpíadas de Berlin 1933, al punto que al entrar al estadio, luego de la recorrida con audioguía, llegue a escuchar de quién tomaba mi mano "tengo la sensación de que me van a disparar...".
Ante el día gris, estuvimos en duda de cómo continuar, pero nos animamos a tomar un S-Bahn e ir hacia Postdam, la ciudad de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, y donde se reunieron Truman, Churchil y Stalin para decidir "cómo administrar Alemania" tras la guerra. Revisamos sus castillos y palacetes, ciertamente hermosos, y pese a la lluvia y un poco el frio, pudimos recorrer sus jardines y encontrar cobijo en uno de los jardines de su iglesia ante la torrencial lluvia que arreció durante aproximadamente una hora.
Para cerrar el tour, nos dirigimos a la galería este del Muro, y nos detuvimos en cada punto a tomar fotos, ya sin apuros, nos detuvimos a observar cada obra y tratar de interpretarla, y luego del paso por la cupula del Reichstag, cerramos la estadía en la Casa Tacheles como para sentir un poco el under de Berlin y saborear unas heffeweisen y empacamos para estar listos para la partida hacia nuestro nuevo destino...
Así pasó la segunda visita a Berlín, la ciudad más interesante en cuanto a historia de todas las que visité, sin edificios añejos debido a su destrucción, con mucha variedad de gente y gran diversidad de culturas, donde se mezcla lo under con lo cosmopolita, tal vez la ciudad alemana menos "alemana", rompe con el estereotipo, y se vuelve más real, y por suerte, pude compartirlo, en esta ocasión, con quien me soportó todo este tiempo desde la distancia, y tratar de transmitirle cada sensación que llega a mi en cada paso que doy en esta ciudad. 

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