Bundesliga, su gente y su futbol

Como era sabido el fútbol se iba a hacer extrañar, especialmente la posibilidad de ir a alentar a mi querido Deportivo Español, más allá de que se disfrutara o sufriera del partido y los resultados, siendo un poco masoquista como todos los hinchas del gallego somos, creo yo que la necesidad de ir al estadio está siempre latente.

No por la distancia dejé de estar atento a las vicisitudes de la realidad futbolística del equipo de mis amores, pero tenía el deseo de poder aprender de una experiencia en un estadio europeo, y desde ya que la iba a tratar de llevar adelante.

La primera ocasión fué asistir al Mercedes Benz Arena en Stuttgart para presenciar un partido de la Bundesliga alemana. El partido en cuestión fué el que enfrentaba al local, Vfb Stuttgart ante el Bayer Leverkusen.

El equipo local venía de jugar la Champions League y quedar eliminado ante el Barcelona en octavos de final, por eso volvió a abocarse a la liga para ascender posiciones y tener acceso a las copas europeas del próximo año. Se destacan el brasileño nacionalizado alemán Cacau, el arquero conocido por todos los argentinos, Jens Lehmann, quien todavía a los 40 años sigue jugando al futbol, siendo el mexicano Ricardo Osorio el único latino que forma parte del equipo, aunque sin lugar entre los titulares.

Por el lado de la visita, marchaba segundo, con ansias de dar pelea al líder, el Bayern Munchen en su marcha hacia el título. De su plantilla puedo mencionar al finés Sami Hypiia y al chileno Arturo Vidal, los demás integrantes del equipo son todos jugadores de selección, tanto de Suiza, Turquía y Polonia.

El primer desafío fué conseguir los tickets, y terminamos adquiriéndolos en el mismo estadio, pero ese día sólo vendían tickets para los visitantes, por lo cual nos ubicamos con la parcialidad de Leverkusen. Los alrededores del estadio estaban plagados de gente pero con un clima muy tranquilo, luego llegaron los "ruidosos" un grupo de 20 alemanes en cuero, con sus bufandas, cantando vaya uno a saber qué cosa y bebiendo, como era de imaginarse, cerveza. Aqui el control de alcoholemia no va, ya que dentro del estadio se vende cerveza, y tengo la teoría que es que si no la venden, las tribunas están muy calmadas!

El acceso al estadio bastante controlado, cruzamos el molinete, previa validación del ticket en una máquina lectora de códigos de barras, lo siguiente fué un personal de seguridad que nos revisó y por poco me sentí violado, al punto que hasta me pidió que abra la cámara de fotos, como descreyendo que fuera una cámara. Superado el exhaustivo control de acceso, tomé una gacetilla de prensa que más bien es una revista, es más grande que la Viva de los fines de semana, y nos dirigimos a los asientos indicados en el ticket, puerta X, fila Y, asiento Z, y ahi hubo que sentarse.

El estadio se llenó poco a poco y las tribunas estaban calmas, pero en el lugar había un espectáculo montado cual teatro, sistema de sonido como en un recital, pantalla gigante, locutor, música para levantar a la gente, presentación de los jugadores cual NBA. A todo esto le respondía la gente local con gritos y cánticos, mientras que los pocos del Leverkusen hacían lo que podían.

Al momento de salir los equipos a la cancha, el estadio estaba colmado de hinchas del Stuttgart levantando sus carteles y formando figuras en las tribunas de colores blancos y rojos, mientras que la gran cantidad de personal de seguridad se encargaba de vigilar cada centímetro el estadio. Logré contar hasta 3 niveles de seguridad, unos de rojo, otros de amarillo y otros directamente de negro. Algunos en el campo de juego, otros en los accesos, otros en las mismas gradas.

El partido fué bueno, de ida y vuelta, el visitante se puso en ventaja, y los locales lograron empatar en el transcurso del primer tiempo, para luego terminar dándolo vuelta al final del segundo, desatando la algarabía de la gente que hasta ese momento habia permanecido casi silenciosa, a excepción de los ultras que se situaban en la unica cabecera habilitada.
Fué curioso detectar entre los cantos de las hinchadas muchas melodías como las que se cantan en Argentina, desconociendo lo que significan aqui desde ya, los ritmos eran iguales. Por un momento se armó cierta trifulca a y revoleo de vasos entre las parcialidades, pero inmediatamente habia unos 20 peronajes de seguridad, los de rojo, separando de las vayas.

El partido terminó y regresé a casa con mi colega futbolero mexicano con la alegría de haber asistido a un encuentro de Bundesliga, pero con el sinsabor de que la tribuna, es muy diferente, pese a las banderas de palo, los tambores y la muchachada en cuero. Me quedo la sensación de que sin espectáculo y sin cerveza, las tribunas estarían quietas.

Más fotos aqui y otra visión de una experiencia similar la encuentran aqui