Primeros Pasos en Europa

Mi arribo a Frankfurt, donde puse mi primer pie en Europa fue algo caótico: cancelaciones de todos los vuelos por la nieve.

No sabia muy bien que pensar al darme cuenta que reinaba el caos en el país "ordenado y estructurado" producto de la nieve abundante y la nevada incipiente que se había adueñado del clima en los últimos días. Horas de espera en una cola que nunca avanzó lo suficiente, hasta que terminaron por derivarme al ICE, algo así como el tren bala alemán porque ese día, no saldrían más vuelos.

La verdad, habiendo esperado 2hs en la cola, no me interesaba nada más que llegar y descansar. Estaba nevando, no tenia abrigo y no conocía el aeropuerto, pero que va, me dejé llevar por los carteles y luego de algo más de una hora estaba en Stuttgart, donde, previas triangulaciones internacionales, al final del andén me estaba esperando Rodrigo, quién fuera casi el mentor de este viaje.

El desconcierto por supuesto no se limitó a eso, ya que por ejemplo, las valijas tardaron un dia más en arribar a mis manos.

La primer sorpresa fué el viernes 12-Feb donde me pasarona buscar para hacer trámites de "admisión" por decirlo de alguna forma y en solo dos horas ya estaba registrado como habitante de la ciudad, tenia tarjeta de impuestos, cuenta bancaria, celular y tarjeta de transporte...Asombroso!

Al dia siguiente, un improvisado city tour me llevo a KöenigStrasse y KöenigPlatz a disfrutar del castillo, y toda la nieve que estaba apoderada del lugar. El frio se hizo sentir, pero nos dimos el gusto de disfrutar de algo bien tipico aleman: Rot Wurz mit Glüewein, aunque ni con eso logramos superar el frio.

Paseos varios, observando siempre precios, atendiendo las costumbres, tratando de aprender a moverme, los primeros días uno incorpora tantas cosas como puede, pareciera que ha pasado una eternidad y han solo 7 días. El museo Porsche fue el destino del siguiente.

Llegaría el lunes y el primer dia de trabajo, fin de mis vacaciones, breves por cierto pero no por eso merecedoras del más grato recuerdo en mi memoria.

Mañana temprano, previo chequeo del horario del S1 hacia Harremberg. Un minuto más tarde de lo previsto, llego el tren, abrigado, lo suficiente como para viajar sin campera, pero nadie se la saca ahí dentro. Desde luego nos sentamos. El tren atravesó la ciudad, primero por un túnel, luego cruzamos campos nevados en las afueras, y en solo 20 minutos estábamos en Hulb, destino a donde me esperaba el lugar de trabajo.

Primeros días, tranquilos desde luego, cálidos, ese es el común denominador de lo que encuentro aquí, pese al frío reinante. Quizás el lugar esté repleto de extranjeros y eso ayude, pero ya el primer día hubo celebración de cumpleaños con Sekt y Kuchen varias. Muy buena manera de comenzar y conocer a quienes serán al menos un tiempo compañeros de equipo, jefes, quizás guías en esta aventura laboral.

Me quedan varias impresiones por volcar de esta primer semana, no sabría como hacer para no explayarme demasiado, pero son particularidades que no puedo dejar de destacar.
En primer lugar, tengo que destacar el transporte, es increíble la cantidad de medios de transporte y lo ordenados que están: aviones, buses y diversos niveles de trenes urbanos (U-Bahn y S-Bahn) y regionales (ICE, IR, IRE, etc.). Se puede cruzar el país en tren en horas.

Ojo, no son perfectos, ayer y hoy han habido problemas en el S-Bahn,  lamentablemente tuve demoras de media hora tanto a la mañana como a la tarde y ayer mi amigo tuvo que tomarse un taxi porque el tren termino su recorrido una estación antes que la del laburo por algún problema (¿suicidio?).

Otro punto a destacar, es la gente. Lamentablemente tenemos la idea de los alemanes cerrados, cuasi robots, máquinas de trabajo. Desde luego que son estructurados, son máquinas de trabajar y respetan sus horarios a rajatabla, pero en el trato son sumamente cordiales y cálidos, incluso divertidos en la vida diaria, a su manera desde ya, les falta la chispa latina, pero saben divertirse pese a que la ciudad es muy tranquila y considero que, acostumbrados a este ritmo de vida, donde todo casi que funciona, desaprovechan mucho las posibilidades que tienen.


Para cerrar este primer capítulo, tengo que hacer mención a los precios de las cosas. La verdad que la comida es muy accesible, tengo la suerte de poder comer en planta por menos de tres euros, pero en el supermercado (ya fui como a 4 para comparar) las cosas son muy accesibles, incluso muchas más que en Argentina y en euros. Claro está, la carne es cara, son muy caros los insumos de lavar la ropa por ejemplo, es lo más caro que pagué hasta ahora. La cerveza es regalada, pero para que se den una idea: un litro de leche cuesta 0,45€. También estuve visitando las tiendas de ropa.

Así ha sido esta primer semana de experiencia. Parece una eternidad por la cantidad de cosas que he incorporado en este simple período, como siempre que uno empieza a aprender algo, la curva tiene una pendiente muy pronunciada que luego se aplana con el tiempo. Trataré de sacarle el jugo, aprender alemán (retomo la semana que viene en la Volkshocheschule), aprender de la experiencia que agradezco a la vida tener.